Con una nevera cargada de cervezas, unos cuantos bocadillos y un sombrero de paja nos apostamos unos 100 metros después del casco urbano de Capileira, a poco más de un kilómetro de la meta situada en el extremo oriental de la Alpujarra granadina. Los ciclistas llegarán después de unos veinte kilómetros de subida relativamente amable, con unos pocos tramos dañinos y otros muchos amables. “Lo que va a hacer sufrir hoy es el calor”, nos cuenta alguien que ha subido el puerto en bicicleta. “Menos mal que tenemos la cerveza fresquita para combatirlo”, decimos antes de aposentarnos a esperar el paso del pelotón.

El último en pasar a nuestra vera en competición es Valerio Conti. El año pasado fue el dorsal número 1 gracias a la mala salud de Horner y la malicia de Lampre-Merida; realizó una actuación meritoria en la carretera que le vistió de blanco Combinada, y su bisoña ingenuidad le convirtió en blanco fácil para las bromas de sus coequipiers en el hotel. Esta temporada, más asentado, venía a la Vuelta en plena forma desde el Preolímpico de Río de Janeiro. No obstante, mala suerte, besó el asfalto brasileño y está corriendo muy mermado. Como él está el penúltimo en pasar por delante de nosotros, también en solitario, Vladimir Isaychev, que hace tres semanas alzó los brazos en Vuelta a Burgos y hoy lucha contra la retirada. Igualmente fastidiado está el escapista Lluís Mas, inutilizado por una afección de barriga que hoy al menos le permitió estar en la grupeta. Son pequeñas y bonitas historias de sufrimiento que existen aunque no salgan en televisión. Pueden ser apreciadas y aplaudidas a pie de carretera.

Nos sorprendimos veinte minutos antes cuando vimos pasar a Chris Froome. Estaba solo y descolgado. Unos hachazos de Dan Martin y Fabio Aru talaron su figura. No obstante, hubo poca leña: sólo estuvo dos kilómetros en apuros merced a la actitud pasiva de los contrincantes y encima supo rehacerse para plantarse en meta a 27” del grueso de favoritos. “No es alarmante. Se conoce bien, ya le hemos visto muchas veces tener un mal día y perder poco tiempo en él”, cuenta Nicolas Roche, el mejor Sky de lo que llevamos de Vuelta. ¿Por qué no se pararon Mikel Nieve o él para ayudar al anglokeniano? “Froome sabe marcarse su propio ritmo y en qué momento le conviene acelerar a alta cadencia como a él le gusta. Quizá si hubieran quedado 5 ó 6 kilómetros para meta [cuando se ha descolgado] la táctica hubiera sido diferente”. La cuestión es que sigue vivo.

Un poco antes que Froome pasó el grupo de favoritos. En su cola Tom Dumoulin, beneficiándose de las pendientes aptas para su corpachón. En su cabeza Fabio Aru, realizando un ataque violento que le permitió sacar unos segunditos de renta. En su tripa, Mikel Landa, resignado a no ser líder de Astana y deseoso de confirmar el fichaje por Sky según contó lenguaraz en meta a As. También iba Nairo Quintana que, pese a no tener sus mejores piernas, sí hace gala de la máxima ambición. “Debemos cambiar de táctica, los rivales ya basan su estrategia en la nuestra. Ya que somos dos, Valverde y yo, atacar primero uno y luego el otro”.

Un poquitín antes que los hombres de la general había pasado Amets Txurruka, uno al que la táctica de Movistar le costó cara. Los tirones ‘azules’ acercaron la fuga que protagonizaba el ciclista de Caja Rural – Seguros RGA junto a otros cuatro ciclistas. Dichos cuatro sabían que el vasco era el más fuerte y se dedicaron a aprovechar su ansiedad atacando por turnos y obligándole a cerrar el hueco en solitario. Txurruka, roto por una costilla fisurada, acabó por ceder.

Los tres que sobrevivían en cabeza antes de meta pasaron frente a nosotros un minuto antes que Txurruka, a quien toda la cuneta esperaba con frustrada ilusión. En ese momento atacaba Ilya Koshevoy, un bielorruso formado en Italia a quien Lampre está curtiendo con esperanza de convencerlo en vueltómano. Ayer pecó de impulsivo. Jérôme Cousin, rodador de Europcar, jugó bien sus cartas pero fue eliminado por un inoportuno afilador. Así las cosas todo quedó para Bert-Jan Lindeman, neerlandés de LottoNL-Jumbo, uno que se experimentó en Vacansoleil y estalló la pasada temporada en las filas del mítico Rabobank Continental ganándole el Tour de l’Ain a Romain Bardet. En esta Vuelta contaba ya tres escapadas: merecía un premio para su valentía.

Cuando bajábamos de camino al coche, alguien que había visto la llegada nos contó que Lindeman había esprintado con una fuerza tremenda. Mientras caminábamos sin prisa por el arcén, los ciclistas nos rebasaban descendiendo a toda velocidad hacia los autobuses y la tarde tomaba ese aire de cansancio y melancolía que caracteriza a la calma tras las grandes etapas de montaña.

Hoy la Vuelta llega a una de sus ciudades predilectas, Murcia, y lo hace pasando por una subida y bajada clásica, la Cresta del Gallo. No debería haber batalla entre los gallos de la general y sí oportunidad para oportunistas que, como el local Luis León Sánchez, manejen la bicicleta como diablos y rueden como el fuego.

La Vuelta a España es retransmitida en directo por TVE, Teledeporte y Eurosport, que conectan cada día en torno a las 16:00. Podéis encontrar un análisis del recorrido aquí y los resultados en ProCyclingStats. El hashtag en Twitter es #LV2015. En Arueda.com os ofrecemos información, análisis y anécdotas en la sección Rock n’Vuelta.