Respetar el medio ambiente, ahorrar dinero, moverte libremente por la ciudad, cansarte solo cuando quieres y divertirte pedaleando son los alicientes de las e-bikes.

El de las bicis eléctricas, también conocidas como e-bikes, es un sector en auge en los últimos años. Lo que comenzó como un pequeño nicho de mercado se ha convertido en tendencia. En países como Alemania, el número de bicicletas eléctricas que circulan por las carreteras asciende ya a 2,5 millones, y es que este tipo de movilidad urbana (que también tiene su vertiente de práctica deportiva) cuenta con una serie de ventajas que cada vez más gente quiere disfrutar:

1. Respeto para el medio ambiente

La mitad de todos los desplazamientos que se realizan en coche son de 5 km o menos. De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental, las emisiones de CO2 de un automóvil son alrededor de 40 veces superiores que las de una bicicleta eléctrica. Así, mediante el uso diario de una e-bike en lugar de un coche para distancias cortas, se está protegiendo el medio ambiente.

2. Ahorro económico

Las e-bikes son mucho menos caras que los coches y mucho más baratas de mantener. Los costes de combustible, primas de seguros, impuesto de matriculación o tarifas de aparcamiento son cero. Solamente el coste del combustible para un coche con motor diésel es actualmente alrededor de 7,00 euros por cada 100 km. Recorrer 100 km en una bicicleta eléctrica tendría un coste de alrededor de 0,25 euros.

3. Movilidad mucho mayor

La e-bike es, a menudo, el modo de transporte más rápido en el tráfico urbano en distancias de hasta 5 km y, en distancias de hasta 10 km, puede codearse fácilmente con los conductores de automóviles. Los desplazamientos son rápidos y flexibles. Se pueden cubrir distancias más fácilmente y aumentar el radio de distancia de los viajes que podrías cubrir con una bicicleta convencional. La asistencia al pedaleo da un impulso real en la ciudad. Además, las bicicletas eléctricas dejan atrás los atascos y no tienen que preocuparse por encontrar sitio para aparcar.

4. Fatiga a la carta

Gracias a la asistencia uniforme y ajustable que proporciona el sistema de accionamiento eléctrico de una e-bike, es ideal para volver a practicar el ciclismo tras salir de una lesión. Por otra parte, el sistema de propulsión evita sobrecargas en las rodillas o músculos de las piernas y suaviza la presión sobre las articulaciones, tendones y ligamentos.

En los días en que el viento de cara o una empinada cuesta endurecen tu ruta, la mano invisible del motor eléctrico te convierte en invulnerable a la intimidación de cualquier obstáculo orográfico. La posibilidad de decidir el nivel de asistencia que se desea o necesita en cada momento asegura que cada usuario pueda exprimirse hasta donde él quiera sin miedo a quedarse sin fuerzas.

5. Diversión sobre dos ruedas

Este aspecto no es exclusivo de las e-bike, pero el gran auge tanto de este sector específico como del ciclismo urbano en general se explica en gran parte porque es divertido. Pedalear por la ciudad es mucho más entretenido que estar parado en un coche en un atasco. Las e-bikes son capaces de alcanzar velocidades de hasta 25 o 45 km/h y están disponibles para un uso urbano pero también de montaña, para rutas de placer o para quienes tengan grandes ambiciones deportivas.