“El año pasado no fue como los dos anteriores, así que esta pretemporada hemos trabajado muy duro para resetearnos. Todo el mundo ha reaccionado y los resultados están llegando”. Son palabras de Dave Brailsford, máximo responsable deportivo de Team Sky, la semana pasada. Los hechos fueron dos largas concentraciones, más de dos semanas cada una, en Mallorca, con gran parte de la plantilla afinando su puesta a punto. Los números cantan: 13 victorias con 6 ciclistas distintos en apenas dos meses y medio.

Richie Porte es el ejemplo perfecto de cuán espoleados están los integrantes de la escuadra británica. Ya llegó al Tour Down Under proclamando que su invierno deportivo había sido fantástico, y durante París-Niza comentó que estaba en 59 kilos, su peso más ligero de siempre. Ese estado de forma se vio reflejado en la victoria en la Croix du Chaubouret, impactante por cuanto estuvo secundado por el galés Geraint Thomas, quien ya fue su perfecto adlátere en la Volta ao Algarve. Fue el tercer final en alto en el que triunfaba esta campaña, tras Willunga Hill en Down Under y el Alto de Malhao en Algarve.

No obstante la condición física de su colectivo, Team Sky estuvo a punto de perder París-Niza en los intangibles. La sexta etapa, media montaña en torno a Niza, estuvo marcada por la tenacidad de Michal Kwiatkowski (Etixx), que decidió defender su liderato atacando en las bajadas, y por la audacia y potencia de Tony Gallopin (Lotto), que con un ataque lejano triunfó y se puso líder de la general con una ventaja significativa. Team Sky trató de replicar avasallando en las subidas, pero su táctica casi fue desactivada por las caídas de Thomas y Porte en el último descenso. El ciclista de Tasmania explicó que tenían las ruedas “con demasiada presión” para lo mojado que estaba el asfalto.

De cualquier forma, hubo final feliz. En la cronoescalada al Col d’Éze, un concurso de muchos vatios y un poco de aerodinámica, Richie Porte marcó diferencias. A la postre, medio minuto le separó de sus tres inmediatos perseguidores, cuyo orden en la general final fue dirimido por la clasificación de la regularidad. Así, Kwiatkowski subió al segundo cajón del podio; Simon Spilak, al tercero; y Rui Costa se quedó en tierra. Se da la circunstancia de que el esloveno consiguió gran parte de su decisiva renta el penúltimo día, ejerciendo de rémora del portugués y un Rafa Valls excelente en la labor de brega. La vida.

Tony Gallopin (Lotto), vencedor de la etapa de Niza

Tony Gallopin (Lotto)

Gallopin ya es primera línea

Entre los grandes triunfadores de la semana, Lotto-Soudal es uno de los conjuntos que se lleva la palma. En la segunda etapa, su ‘treno’ de rodadores granjeó una victoria sensacional para André Greipel, importantísima por cuanto redime de un inicio de temporada dubitativo a un bloque de velocistas que emite señales de desgaste. En la sexta, Tony Gallopin rubricó una de las mejores actuaciones de su vida, apenas equiparable con los sonados éxitos del maillot de la Bastilla y la persecución de Oyonnax en el pasado Tour de Francia. Esta acumulación de demostraciones de talento y motor colocan a Gallopin por derecho propio en la primera fila del ciclismo mundial, con la singular personalidad de ser especialista en fugas inspiradas. El júbilo de Lotto lo completó Thomas De Gendt. El tercer clasificado del Giro d’Italia 2012 fichó este invierno a precio de saldo tras no renovar con Etixx y se mostró muy activo durante la semana, rozando el triunfo en el quinto parcial y subiendo al podio final como ganador de la clasificación de la Montaña.

Alexandre Kristoff (Katusha) se impuso en el primer esprín de París-Niza

Alexander Kristoff (Katusha)

Igualdad en los esprines

Esta temporada, muchos equipos han apostado por la velocidad. Los ‘trenos’ han crecido como setas y eso está provocando que cada ‘volata’ depare una competencia preciosa. En esta París-Niza, la primera jornada fueron Kuznetsov y Guarnieri los Katusha que impulsaron otro éxito de Alexander Kristoff; la segunda, los Lotto para Greipel; la tercera, los Orica para Michael Matthews; y, en la quinta, el desorden premió a un sorprendente Davide Cimolai (Lampre). Así pues, nadie repitió victoria; lo cual no fue óbice para que algunos, como Giacomo Nizzolo o la tercia francesa formada por Bryan Coquard, Nacer Bouhanni y Arnaud Démare, se marcharan a casa sin satisfacción.

Michal Kwiatkowski (Etixx) en la meta de Niza

Michal Kwiatkowski (Etixx)

Escenarios distintos y el espectáculo de ‘Kwiato’

París-Niza ofreció un buen espectáculo. El diseño de la ruta pareció catastrófico al principio de la semana por tres jornadas de llano soporíferas por causa del viento, que a diferencia de anteriores ediciones de la carrera del sol no ejerció de acicate sino de freno: sopló de cara y aplacó cualquier ánimo de batalla. Pese a lo emocionante de las ‘volatas’, dos horas de retransmisión televisiva fueron demasiadas. La tendencia cambió con la llegada del terreno quebrado. Ahí ASO atinó al plantear cuatro escenarios completamente distintos: final en alto el jueves, colinas el viernes, media montaña el sábado, cronoescalada el domingo. La propuesta era acertada y Michal Kwiatkowski fue el elemento clave para ponerlo de relieve. Gran parte del espectáculo lo generó el campeón del mundo por su inferioridad física respecto de los Sky, por su coraje y por su ánimo de buscar ventaja donde otros sólo veían tregua.