Lo que venía siendo un secreto a voces desde el pasado Tour ya se ha convertido en realidad inamovible. Alberto Contador ficha por Trek-Segafredo para la temporada 2017, enterrando definitivamente aquel anuncio de principios de año en los que adelantó que se retiraría a final de la presente temporada. Pero, ¿por qué a Trek? ¿Qué gana él y qué el equipo? ¿Qué condiciones se han dado para que el madrileño de 33 años –cumplirá 34 en diciembre- vaya al conjunto italoamericano? Todo eso lo vamos a desgranar a continuación.

Después de cuatro años en Tinkoff –excluyamos su época en Saxo Bank a las órdenes de Riis- en los que ha ganado un Giro de Italia y dos Vueltas a España, Contador no ha logrado el verdadero objetivo para el que fichó por el equipo del excéntrico corredor ruso: ganar el Tour. Esto le valió más de una bronca de su propio patrón, aunque las relaciones luego se normalizaron. Ahora cambia de aires en el ocaso de su carrera deportiva. Veamos qué significa esto:

Un equipo a medida. Si de algo se ha quejado Contador ha sido precisamente de la falta de equipo en Tinkoff. Se vio en la recién terminada Vuelta a España, cuando el de Pinto se quedaba completamente solo cada vez que la carretera se empinaba un poco. Y más con el abandono de Kiserlovski a mitad de Vuelta. En Trek sí tendrá una escuadra potente que le permita, al menos, pelear sin mucha desventaja contra estructuras como Sky o Movistar.

Trek, una estrella tras Cancellara. El mejor corredor –y mejor pagado- del equipo italoamericano se retira a final de temporada. Con ese presupuesto sobrante, Guercilena necesitaba una estrella que cubriese la baja del suizo. Fichado Sagan por Bora y con Specialized bajo el brazo, el mercado no tenía mucho más. La desintegración de Tinkoff ponía la situación muy propicia. El deseo de Segafredo, marca de cafés italiana, era Nibali pero éste ha preferido irse a un proyecto centrado en él como Bahrain-Merida.

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Una plantilla potente. Trek se ha reforzado mucho en este mercado. Se rumorea con la llegada de Degenkolb para suplir el papel clasicómano de Cancellara –aunque el papel de estrella sea para Contador- pero también ha traído corredores para la montaña. Jarlinson Pantano es un buen ejemplo. O rodadores como Pedersen. Además ha renovado a Mollema y Stetina, otros dos muy buenos corredores que se reconvertirán en gregarios, y siguen Stuyven, Irizar y Nizzolo. Contador se lleva consigo a Jesús Hernández, a sus directores de confianza De Jong e Ivan Basso.

Al final, sólo un año. En un primer momento, Contador pretendió firmar dos años con Trek. Sin embargo, tampoco es que en el equipo estuviesen muy por la labor. Posteriormente se llegó a plantear una opción de ‘1+1’, es decir, firmar por 2017 y dejar una opción preferencial para renovar por una temporada más si el rendimiento era bueno. Y si no, siempre habría una posibilidad de extender el contrato a la baja. En cualquier caso, la decisión final ha sido de sólo una temporada. Así que el deseo inicial del corredor de seguir dos años, por el momento, no se va a cumplir.

El difícil reto del Tour con 34 años. Contador ganó su último Tour en 2009. Demasiado tiempo ha pasado ya, sobre todo por las piernas del propio corredor. Lo volverá a intentar el año que viene, con 34, y sabiendo que a esa edad nadie ha logrado hacerse con la ronda francesa. Froome y Nairo Quintana son más jóvenes y han mostrado mejores piernas que el madrileño en la pasada Vuelta 2016. Sin embargo, él sigue convencido de que puede volver a vestirse de amarillo en París. Actualmente, el Giro o la Vuelta parecen más a su alcance, pero lo cierto es que él parece decidido a la conquista de su tercer Tour.

El movimiento ya está hecho. Contador, que asegura estar “muy contento” y haberse decidido por “el gran proyecto deportivo” será de Trek el próximo año. El tiempo dirá si el madrileño puede estirar más su tiempo al máximo nivel o si es el último equipo al que presta sus servicios.