No cabe duda que está siendo un año muy bueno para los ciclistas jóvenes españoles, pues el número de corredores que han pasado de aficionados a profesionales se ha multiplicado con respecto a temporadas anteriores. Pero si hay un caso que ha sorprendido, precisamente por no ser un salto sino un regreso, es el del sevillano Antonio Piedra. A sus 30 años, y tras un 2015 en blanco, regresará a las carreteras con el dorsal a la espalda en el Funvic Soul Cycles brasileño.

El primer sorprendido, asegura, es él. “La opción se empezó a fraguar hace un mes o así. No tenía la idea de volver, pero me lo dijo mi representante. Como confío muchísimo en ellos, le dije que contara conmigo. Cuando la semana pasada se le notificó al equipo que subían a Profesional me confirmaron la posibilidad. Y, aunque no tenía la idea en la cabeza, decidí aceptarla”, comenta un alegre Piedra que coincidirá con el navarro Pablo Urtasun. Y ojo, porque podrían no ser los únicos españoles en el equipo.

Por su parte, el sevillano seguía ligado al ciclismo porque es el deporte de su vida. El que le apasiona. “Me encontré con mi representante en Málaga, que fui a ver algunas etapas de la Vuelta a España como aficionado”. Poco esperaba él que dos meses después tendría de nuevo un contrato profesional. También aprovechó el año en blanco para montar un negocio de bicicletas en La Algaba (Sevilla) junto a otro ex corredor, Sergio Carrasco: “Él es el que más tiempo está físicamente, pero le echo una mano en todo lo que puedo. Al final estás todo el día entretenido y tampoco te da tiempo a pensar. En ese sentido, lo cierto es que siempre tenía cosas en mente cuando dejé la competición”.

Y es que la ronda española le trae buenos recuerdos. Allí consiguió su mejor victoria, en la cima de los Lagos de Covadonga, allá por 2012. Ahora va acumulando semanas y kilómetros de entrenamiento: “Ya llevo cuatro semanas de trabajo. Será una pretemporada atípica, tendré que trabajar más duro porque sé que me va a faltar la chispa de las carreras”.

Año en blanco

Sin embargo, tampoco parte de cero porque la bici, como siempre, ha estado presente en su vida también en este año: “No, claro que no la he dejado. Seguía entrenando tres o cuatro veces en semana, por hobby. Disfrutándola mucho. No sirvo para estar quieto. Además hice alguna carrera de MTB mientras me sacaba la otra carrera, la de Ingeniería Industrial. Me quedaban 11 asignaturas y ahora me faltan dos y el proyecto. Espero que, aun compitiendo, pueda sacármelo todo en este próximo curso”.

Sabe perfectamente que lo más difícil será cuando empiece la temporada y sus piernas noten la ausencia de carreras, pero se ha adaptado bien al cambio de mentalidad. A volver a poner el deporte en lo más alto de su escala de prioridades. “Lo difícil es al contrario. Cuando pasan las semanas, entrenas con incertidumbre, ves que se cierran puertas… Me he pasado un montón de años dando pedales. Así es mucho más fácil coger el chip. Aunque es cierto que ya no entrenaba de forma tan metódica”, evoca Piedra, que no puede evitar reírse al recordar su primera semana de pretemporada:  “Parece que vas parado, que no te acuerdas de dar pedales. Por suerte, el punto se va cogiendo rápido. Además, también me pasaba en pretemporadas anteriores”. Y, efectivamente, ya se va pareciendo al ciclista que fue: “Ahora las sensaciones son bastante buenas”.

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