“En este momento me concentro en el Tour Down Under. Me concentraré en el récord de la hora cuando se acerque la fecha”. Hablaba un Jack Bobridge crecido y feliz tras imponerse en la primera etapa del Tour Down Under, vestido con el maillot ocre que acredita al líder de la carrera de las antípodas. Diez días después el discurso había cambiado radicalmente de tono. “No tengo palabras para explicar cuánto me duelen los glúteos y los cuádriceps. Esto es lo más duro que he hecho o haré jamás”. Acababa de concluir su tentativa frustrada de batir el récord de la hora. Realizó una arrancada de caballo, con diez minutos iniciales a ritmo de 54 kilómetros, y se desinfló progresivamente. Parafraseando a Cyclingtips, su cuerpo estuvo al límite desde el principio y pugnó por no derrumbarse en lugar de por venirse arriba. Sólo pudo marcar 51,300, lejos de los 51,825 de Matthias Brändle.

También en Cyclingtips, el antiguo recórdman de la hora Graeme Obree animaba a Bobridge a aprovechar su estado de forma para realizar una nueva intentona con otra táctica. “Que intente mirarse a sí mismo dentro de 20 años. Seguro que dirá: ‘Dios, debería haber probado de nuevo’”. No obstante, el corredor australiano no ha comentado nada a este respecto. Parece que sólo dejará para la historia la bella galería de imágenes distribuida por su modesto equipo, Budget Forklifts, que podéis admirar en nuestro Facebook.

Vigente aún el registro de Brändle, otro ‘aussie’ lo asaltará este próximo domingo. Será Rohan Dennis, que cabalgará su BMC en el velódromo de Grenchen con el objetivo de entrar en los libros antes de que Bradley Wiggins suba el listón a una altura a la que sólo puedan acceder los superclases. Los presagios para el ejecutivo agresivo son inmejorables después de triunfar en el Tour Down Under.