Ocurrió el 21 de diciembre de 2013 y ahora la juez de Navalcarnero que instruye el caso no ve indicios de delito en el conductor, que no será juzgado.

Escasos dos meses después de la emisión de un comunicado por parte de la Asociación de Ciclistas Profesionales y la Asociación Estatal de Víctimas de accidentes DIA, en el que expresaban su preocupación por la derogación de la falta de imprudencia leve del antiguo art. 621 del Código Penal, no cabía esperar consecuencias tan graves para una familia.

Óscar Bautista García, de 37 años, murió el pasado 21 de diciembre de 2013 cuando iba en bicicleta hacia su puesto de trabajo tras ser arrollado por un camión a la altura del kilómetro 28,6 de la autovía de Toledo, en el término de Torrejón de la Calzada. Ahora, el conductor, quien además se dio a la fuga, no será juzgado al no apreciarse ningún delito doloso ni imprudente. Con fecha de 14 de diciembre de 2015, la titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Navalcarnero, decretó un auto de transformación de las diligencias previas (por posible delito) en un procedimiento por falta. La familia ya ha recurrido el auto y la fiscal del caso aún debe pronunciarse sobre los pasos que emprenderá.

Por si todo esto fuera poco, la viuda de Óscar dejó de recibir los 2.800 mensuales que ganaba su marido y fue desahuciada, por lo que tuvo que entregar su vivienda como dación en pago. Así pues, Francisco Parrés, el abogado de la familia, mantiene que, aparte de la indemnización por la pérdida, la viuda también tiene que recibir una compensación por ese lucro cesante (dinero que ha dejado de percibir). Parrés, que como decíamos antes ya ha recorrido el auto ante la juez, ha pedido que se mantenga al menos como homicidio por imprudencia menos grave, que implica una condena de 3 a 18 meses de cárcel, según el artículo 142.2 del Código Penal.

Parece que los grandes temores que levantó la derogación de la falta de imprudencia leve del antiguo art. 621 del Código Penal se confirman. Aunque el clamor sobre este cambio era reducir el número de casos por lo penal que llegan a los juzgados españoles, y que esto no repercutía en los derechos de las víctimas, queda claro que no es así. Y es que en un país donde el uso de la bicicleta, tanto deportivo como urbano, está creciendo de forma tan marcada, no tiene ninguna lógica retroceder en los derechos de aquellas personas víctimas de accidentes de tráfico en los que siempre serán los peor parados.