En una entrevista emitida en el imprescindible Telegraph Cycling Podcast, Mark Cavendish comentaba que había realizado una muy buena pretemporada (“di por terminada la temporada 2014 tras la Vuelta a Gran Bretaña y retomé los entrenamientos poco después del Mundial de Ponferrada”) y la había trufado con jornadas de pista que le habían ayudado a recuperar punta de velocidad. En noviembre incluso compitió en los Seís Días de Gante junto a su compañero Iljo Keisse: acabaron segundos ante algunos de los mejores especialistas del mundo. “Aún me siento más cómodo en la pista que en la carretera”, reveló con un deje nostalgia respecto a cuando aún relegaba al asfalto con respecto al velódromo, en el cual fue campeón del mundo dos veces en la disciplina de Madison (2005 y 2008).

La pasada campaña fue complicada para Cavendish. Un mal invierno y una serie de enfermedades marraron la primera mitad de su año; la caída frente a la casa de su madre en la etapa inicial del Tour aguó la segunda. Acabó el año con 11 victorias, pero ninguna en una ronda de tres semanas o clásica. Su mejor triunfo vino en la sexta etapa de Tirreno-Adriático, el único día que su ‘treno’ de entonces (Martin, Trentin, Petacchi y Renshaw, por este orden) funcionó en un gran escenario. No obstante, la impresión general respecto del ‘treno’ fue de fallo; y, respecto al propio Cav, pareció que cedía el estatus de mejor velocista del mundo al alemán Marcel Kittel. En la Vuelta a San Luis, debut de 2015, dos derrotas a manos del jovencísimo esprinter colombiano Fernando Gaviria, entonces desconocido y ahora compañero del propio Cav tras un fichaje exprés, alimentaron la desconfianza respecto al velocista británico.

No obstante, el Dubai Tour ha venido a redimir tanto a Cavendish como a su Etixx. ‘Manx Express’ capturó la primera etapa gracias a un excelente trabajo de Mark Renshaw, que supo aprovechar el lanzamiento de un Team Sky que a la jornada siguiente logró desquitarse y encumbrar a su hombre rápido, Elia Viviani.

Gracias a una gran prestación en el repecho de Hatta, en el cual se impuso John Degenkolb, Cavendish llegó en disposición de conquistar la general de la ronda dubaití a la jornada conclusiva. En ella, Etixx se exhibió. Julien Vermote puso a la escuadra belga en cabeza del pelotón a falta de tres kilómetros para meta; Tony Martin y Lukasz Wisniowski la mantuvieron hasta el triángulo rojo. En ese punto Fabio Sabatini, el compañero de entrenamientos de Cavendish que ha venido a sustituir a Petacchi, embaló a Renshaw. La posta del australiano cortó al velocista que viajaba a rueda de Cavendish, Daniele Ratto (UHC), generando un hueco insalvable para el resto de rivales. Pese al viento de cara, el británico atrapó la victoria parcial, la absoluta y, lo que es más importante, confianza de cara a un año clave dado que termina contrato este invierno.

Tercero en tanto en la etapa final como en la clasificación general fue Juanjo Lobato. El gaditano realizó un comienzo de año espectacular en las antípodas que ha tenido continuidad en los Emiratos, en los cuales terminó “contento” con peros: “Por una cosa o por otra, estos días me ha faltado algo para disputar”. Su Movistar Team sólo fue efectivo en la última jornada, cuando los Malori, Lastras o Castroviejo bregaron para neutralizar la fuga y colocar perfectamente a su bala andaluza. El día antes, en Hatta, se vivió una situación extraña: Visconti realizó un acelerón insulso en el último kilómetro mientras Valverde peleaba por la rueda de Degenkolb y Lobato marchaba pésimamente colocado. Pese a arrancar desde muy atrás, terminó tercero y fue probablemente igual de rápido que el vencedor teutón. Las actuaciones del velocista de Trebujena son razones poderosas de cara a reclamar más galones dentro de la escuadra telefónica. Clásica de Almería y Vuelta a Andalucía le servirán para acumular más argumentos antes del primer gran objetivo de su campaña, Milán – San Remo.