| Crónica de la Gran Fondo Sportful |
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| Gonzalo Vilaseca (Feltre, Italia) | |
| viernes, 26 de junio de 2009 | |
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A pesar de que la salida era a las 7:30h y que el hotel estaba a poco más de 100 metros de la salida, a las 5 de la mañana del domingo ya empezaba a haber movimiento por el hotel. Con tanto ajetreo mi alarma programada a las 6:30h no fue necesaria. La noche anterior había llovido bastante, así que lo primero que hago es abrir la ventana para mirar el cielo, hay unas pocas nubes entre las cuales se filtran los rayos del sol, pinta bien. Tras el desayuno y las comprobaciones de rigor tengo que hacer algo de tiempo puesto que apenas son las 6:30h. A las 7h me dirijo a la salida, los invitados de Sportful tenemos una parrilla reservada prácticamente en primera fila, comparto parrilla con el club ciclista de Feltre y me sorprende la cantidad de mujeres del club que van a tomar la salida. Salimos puntuales y a toda velocidad, apenas salir de Feltre ya se forma un pelotón principal de unos 300 ciclistas. Decido aguantar con ellos los primeros kilómetros para hacer mas llevadera la aproximación al primer puerto. Esta primer parte no es llana, es bastante rompepiernas, y cuando llegamos a lo que creo que será el primer puerto, los dejo marchar, craso error puesto que el puerto no comenzaba hasta 20 km después. Me dejo llevar hasta que un pelotón más grande me coge por detrás y vamos juntos hasta el primer puerto. El cielo está despejado pero el ambiente es fresco: perfecto.Forcella Franche Aquí ya se llega calentito por el rompepiernas anterior, no es un puerto duro, pero sus 5,5 km al 7-8% tampoco lo hacen fácil. Durante unos metros sigo la rueda de Franco Ballerini, que tras unos años como profesional ahora se lo toma con más calma. Aún fresco, corono sin problemas. La carretera es ya un rosario de ciclistas. Passo Duran Apenas unos pocos kilómetros de descenso más adelante se llega a la bifurcación de la marcha larga y la corta, del grupo en el que voy, 3/4 giran hacia la corta, los otros descendemos un poco más y afrontamos el segundo plato, el Passo Duran, de 12,5km y una pendiente media del 8-9% con rampas del 15 y 16%. El cuerpo aún está fresco y a buen ritmo nos juntamos un terceto. Poco antes de coronar, vemos a unos 200m un pelotón bastante grande, pero no podemos darle caza. El Duran es uno de los puertos más bonitos de la marcha, con unas curvas finales de herradura y unos paisajes fantásticos. Forcella Straulanza Descendemos unos 7km de carretera sinuosa y bastante fresca, y casi sin tiempo para recuperar empezamos a subir la Forcella Straulanza, un puerto de 12,6km con una media del 6%. El paisaje es prácticamente calcado al del puerto anterior. Aquí enganchamos con el gran grupo que habíamos visto antes, van a un ritmo algo más lento de lo que íbamos en el terceto. Se ve mucho "Pro" que rodea a la que creo que será la vencedora en la categoría femenina, llevan coches de equipo, así que pienso en el dicho "En Roma, haz como los romanos" y me quedo allí, lo que a la postre será una muy sabia decisión. Coronamos Straulanza un grupo numeroso y afrontamos un largo descenso, seguido de un largo falso llano, que es mejor hacer en grupo, hasta empezar la subida al plato fuerte de la jornada el Valles. En el falso llano empiezo con mis típicos amagos de calambres y pienso que como no los pueda controlar me quedará una larga penitencia de 100km. Un italiano me dice que el Valles solo tiene los 8km finales duros y que hay que aguantar con el grupo para hacer el descenso de después. Valles Empezamos los 20km de subida todos juntos, y es cierto que los primeros 12 serían relativamente fáciles si no llevásemos ya tres puertos. Esta primera parte discurre por carretera ancha, un valle abierto y algo de tráfico. Todo cambia cuando giramos a la izquierda en un cruce para afrontar los 8km finales. De repente la pendiente cambia radicalmente, no creo que baje del 8% y los kilómetros pasan despacio, por suerte he calentado bien en la primera parte del puerto y los calambres no han aparecido. El ritmo del grupo es lento y cansino, parecemos una procesión. Los pros reciben bidones y alimento de los coches, y algún otro grito de algún participante por ponerlo en peligro durante la maniobra de avituallamiento. Ya llegando al final las fuerzas empiezan a flaquear, pienso que hice bien en quedarme con el grupo y regular las fuerzas. Mientras tiro de riñones los últimos metros veo como alguno se coge a los coches del equipo y no puedo dejar de gritarle "¿che fai?", una lástima que no supiese como se decía tramposo en italiano. En los último kilómetros recuerdo la frase de Max Casselli: "Si coronas el Valles y aún sabes como te llamas, la marcha es tuya". Por suerte aún se cómo me llamo, pero sólo recuerdo mi nombre... el apellido se ha quedado por la carretera. En la cima paro a coger agua y pierdo al grupo, era cuestión de tiempo, iba bastante justito. Afronto una bajada sinuosa que discurre entre un bosque cerrado, y tras 6km giro a la izquierda para afrontar el penúltimo puerto. Passo Rolle Veo el pelotón en el que iba a unos 100m pero me veo incapaz de cogerlos. Recuerdo las palabras del italiano que me dijo que había que ir en grupo para hacer el descenso del Rolle, pero ya no puedo más. Otro ciclista se pone a mi rueda y cuando pasa su coche de equipo lo arrastra hasta el pelotón, otro tramposo. El descenso del Rolle es muy, muy largo, con algún falso llano. Atravesamos pueblos en los que más vale ir con prudencia, además subiendo encontramos mucho motorista que se cree estar en un circuito y sube recortando curvas. La prudencia en este tramo es máxima. En la bajada nos juntamos tres ciclistas y vamos haciendo una especie de relevos hasta el desvío del último puerto de la jornada, la Croce D’Aune. Croce D’Aune Me habían avisado que los tres kilómetros finales eran terribles, lo que no sabía era que tenía casi 12km, así que me lo tomo con calma. En la dura parte final veo a un ciclista de edad muy avanzada parado en una curva y pienso que ya me gustaría tener su forma a esa edad. Más adelante veo a los representantes de Singapur para Sportful parados en la carretera; a uno de ellos le sobraba algún kilo y no entiendo nada. Cuando por fin llega la sangre al cerebro me doy cuenta que el último puerto es común a la marcha larga y corta, y que ellos debían venir de la corta. Por sus caras diría que la Croce D’Aune se les estaba haciendo eterna. Por suerte he regulado, lo que unido a que ya ves la luz al final del túnel te da nuevas fuerzas y parece que los últimos kilómetros de puerto pasen volando. Corono y en la bajada nos juntamos un grupo de tres. Quedan unos diez kilómetros a meta, de momento todo bajada. Llegamos al valle y ya sólo quedan cuatro kilómetro. Como voy con escaladores me toca tirar a mi, la adrenalina hace que no sienta nada en las piernas, entramos en Feltre y vemos la pancarta de último kilómetro. Poco después entramos en la zona de pavés, el giro brusco a la izquierda, seguido de una rampa que hace que todo el grupo se quede clavado cambiando de plato. Yo ya lo tenía previsto puesto que Max me enseñó esta parte final el día anterior. La subida hasta el centro histórico de Feltre es adoquinada y ya se oye la megafonía de meta, las piernas ya no duelen. La satisfacción de haberlo conseguido las ha anestesiado, pocos segundos más tarde cruzo la línea de meta. ¡Que gran jornada de ciclismo! Más información: www.sportful.it/sportful |















Comentarios
2009-06-2709:15:48 Me ha encantado la crónica. Felicidades.