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Crónica de la Maratona Dles Dolomites Imprimir E-Mail
Gonzalo Vilaseca (Corvara, Italia)   
miércoles, 11 de julio de 2007

Arueda.com no podía faltar a una de las marchas más importantes del calendario Italiano, La Maratona, una de las grandes marchas del mundo, dura y con participantes de todo el mundo. Aquí tenéis una crónica in situ de este monumento cicloturista.

Siete puertos componen el menú de la Maratona

A las 5 de la mañana suena el despertador. Este año he apurado el sueño al máximo, ayer la cena de periodistas acabó más tarde de lo deseado. Por lo que parece el único periodista que participaba en el recorrido largo era yo, pero por suerte el hotel está prácticamente en la línea de salida y como buen previsor ayer por la tarde ya dejé todo lo necesario para la Maratona preparado. A las 5:45h estoy en la salida, en la primera parrilla de aproximadamente 500 ciclistas donde están los que mejor tiempo han conseguido en ediciones anteriores y los VIPs. Veo a la hija de Fausto Pinarello, al propietario de Enervit y al de Pasta Rana. De pronto se empiezan a oir las helices de los dos helicopteros de la RAI y a las 6:15h se da la salida.
Hace menos frío que el año pasado, pero eso no evita que un españolito poco acostumbrado al frío salga con manguitos y chubasquero. A los cinco kilometros de la salida empieza el primer puertecito que completa el menú de siete ascensiones del día. Campolongo es corto, pero todo suma, me lo tomo con más calma que el año pasado, quiero llegar fresco al Giau. Llegando a la cima intento abrocharme el paralluvia que estreno y que he decidido coger porque la previsión era de lluvia.

Espectacular vista de la ascensión al Pordoi

Siempre explico que nunca hay que estrenar algo el día de la marcha, pero hoy no predico con el ejemplo y estreno chubasquero, maldito chubasquero, es de esos que la cremallera tiene una facilidad infinita para engancharse con la tela del propio chubasquero y es casi imposible abrirlo y cerrarlo en marcha. Tengo suerte y lo puedo cerrar. El descenso, pese a estar la carretera cerrada es lento (pero seguro) debido a la cantidad de ciclistas que hay. Llegando a Arabba se quita el plato grande y se pone plato pequeño y la corona más grande, no hay tramo llano de transición, el Pordoi empieza con una buena rampa, luego suaviza, pero eso no te quita los 9 kilómetros de ascensión. Recordando que lo peor, el Passo Giau, está por venir, decido dosificar y subir tranquilamente. Llegando a la cima vuelve la pelea con el paralluvia, sé que en cada passo hay un espectáculo pintoresco, pero estoy tan obcecado con desenganchar la cremallera del paralluvia que no me fijo en lo demás. Gana el paralluvia, no lo puedo abrochar en marcha y como tampoco me lo puedo quitar y no hace mucho frío tiro para abajo con el paralluvia medio abrochado. Tras cinco kilómetros de descenso se repite lo mismo, paso del plato grande al pequeño y meto todo el desarrollo, empieza el Passo Sella y sus 5,6 km al 7,9%. El paralluvia sigue puesto y a medio abrochar y así será hasta la cima: en este lado de la montaña hace más fresco que en la salida, hay sombra y humedad. De nuevo en la cima mi batalla con el praviento apenas me permite ver a un grupo de personas ataviadas con ropas típicas de la región cantando una canción con bastante ámimo. Como un deja vu descendemos el Passo Sella y sin un metro llano se empieza el Passo de Val Gardena, es un puerto fácil, pero esto es como la gota malalla: muchos puertos cortos acaban desfondando a cualquiera que no se dosifique. Vuelvo a recordar que me queda el Giau y regulo, en el descenso hasta Corvara hay que pedalear un par de kilómetros que ayudan a soltar las piernas.

La gente del lugar se vuelca con la Maratona

En Corvara, la segunda ascensión a Campolongo ya no se realiza tan alegremente como la primera, al coronar decido liberar al chubasquero de sus servicios y paro para lograr desabrochar la cremallera y meterlo en el maillot. Nuevo descenso hasta Arabba pero esta vez en lugar de girar a la derecha en dirección al Pordoi giramos a la izquierda buscando el Passo Giau. Ahora sí conviene ir en grupo para recorrer los pocos kilómetros llanos que nos separan del puerto. Aprieto los dientes y enlazo con un grupito, de repente llegamos a la bifurcacion del recorrido medio y largo, los que tiran del grupo se desvían al recorrido medio y de los que continuamos hacia el largo soy el que va más fresco y decido tirar yo, y así vamos hasta coronar el Colle de Santa Lucia. Al coronar decido parar a coger agua puesto que perder al grupito ya no importa, sólo quedan tres o cuatro kilómetros de descenso hasta empezar a escalar Giau y no me serían de ayuda. Lleno bidones y pido agua sin gas, no quiero reptir la experiencia del año pasado cuando me saltó la tapa de uno por culpa del mismo.

El accidente
Encaro la bajada hacia Giau y en la salida de una curva a derechas encuentro a un ciclista que había caído en la cuneta, debía ser reciente, así que paro unos metros más abajo y le pregunto si está bien, el ciclista es inglés y tiene la clavícula rota, se queja y gime bastante. Le digo que esté tranquilo que ahora llamo a la ambulancia, saco el movil y la lista de telefonos de urgencias que están impresos detrás del perfil que entrega la organización a todos los participantes, marco el número y entonces empieza a desarrollarse un guión surrealista: Mientras hablo con la operadora medio en inglés medio en italiano y trato de explicarle donde ha sido el accidente, que el accidentado es un ciclista y que yo también soy ciclista, otros ciclistas que están descendiendo se van saliendo de la curva, no se si por el susto de ver al ciclista en la cuneta o porque la curva es muy mala (a mi no me lo ha parecido) y van pasando por encima del inglés accidentado (que está en la cuneta, fuera del asfalto), mientrás éste va gimiendo con cada atropello. Yo con cara de incredulidad voy hablando con la operadora a la vez que veo como tres o cuatro ciclistas pasan por encima del accidentado y continúan el descenso, alguno casi se me lleva por delante, al final el cuarto y el quinto que impactan contra él caen, ya son tres los accidentados pero éstos dos últimos se ponen de pie y se quedan con el inglés. Cuando ya he dado las indicaciones a la operadora y visto que ya hay dos ciclistas con el inglés decido salir de allí, no quiero convertirme en la diana de otro ciclista. Continúo el descenso y a un kilometro empieza Giau, aviso a unos Carabinieri que cortaban el trafico de que a un kilometro ha habido un accidente, dicen que ya lo saben y su pasividad me asombra.

Una de las múltiples curvas de herradura del Pordoi

Empiezo a subir Giau, y no se si por el subidón de adrenalina del accidente o porque he reservado bastante, lo subo seis minutos más rapido que el año pasado, seis minutos que parecen una eternidad, el año pasado sufrí y esta vez se me ha hecho corto. En la cima lleno bidones de nuevo, el calor aprieta, ya sólo queda un descenso muy sinuoso y un puerto suave, el de Valparola, de 11 km que se hace fácilmente. Mis amigos los calambres empiezan a hacer su puesta en escena, pero con un Powergel con doble de sodio logro que se queden sólo en amagos. A un kilometro de la cima enlazo con el recorrido medio y la carretera vuelve a estar llena de ciclistas, tras coronar sólo queda el descenso hasta la Villa y el falso llano hasta Corvara, la meta está tan cerca que el falso llano se hace en un santiamén. En Corvara cruzo la meta lleno de satisfaccion por lo que he disfrutado y por llegar sano y salvo.

www.maratona.it

 

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