Las previsiones climatológicas eran muy catastrofistas. Se había
anunciado temporal de levante, lo que hizo que setecientos inscritos no
tomasen la salida en la Terra de Remences de este año. Sin embargo, mil setecientos valientes desafiaron a
la climatología y sí lo hicieron.
En la salida el ambiente era fresco, menos frío que otros años. El
cielo estaba algo tapado pero eso no evitó que por unos instantes nos
tocaran algunos rayos de sol en los minutos inciales del recorrido que
salía de Sant Esteve d'En Bas (Girona).
Capsacosta
A las 8 y pocos minutos se da la salida, como siempre, mi compañero Bos (colaborador de Arueda.com) y yo, salimos retrasados, por lo que entre St. Esteve D’en Bas y La Canya nos marcamos una crono por parejas para alcanzar la cabeza: primer calentón. La alcanzamos con el tiempo justo para coger un poco de aire antes de empezar a subir el coll de Capsacosta. El ritmo de subida es muy alto, más que otros años, lo que hace que el pelotón se vaya reduciendo poco a poco. Miro mi Powertap y veo que no baja de 320w, como se suban así todos lo puertos, no duraré mucho.
Por suerte Capsacosta es corto y el dueto de Arueda.com aguanta el tipo. De momento la lluvia no ha aparecido, el cielo se ha despejado y durante un rato ha salido el sol "demasiada suerte estamos teniendo", pienso para mis adentros.
Canes
Otros años, en el llano que hay desde Sant Pau de Segùries hasta Ripoll se formaba un pelotón enorme conforme la gente iba llegando por detrás. Este año se está rodando más rápido y eso se nota, el pelotón es reducido y la gente llega con cuentagotas.
Llegamos a Ripoll y empieza el segundo puerto del día: Canes, ahora el ritmo es mucho más relajado como indica la media de 240w de mi Powertap, todos se reservan para Bracons. Mi mayor temor es la bajada de Canes, se trata de una bajada peligrosa en la que otros años he visto muchos accidentes y hoy, aunque aún no nos ha llovido, el suelo está mojado, por lo que espero que bajen con cuidado. Al menos yo, como siempre, no me la pienso jugar. Por suerte la bajada se hace bien, nadie se cae, y las curvas se toman con prudencia, esto hace que lleguemos de nuevo a Olot agrupados.
De todos modos, la organización nos informó de que había habido cuatro caídas importantes en este tramo de bajada. Uno de ellos, el más grave, se fracturó el fémur precisamente en la rápida bajada del Coll de Canes.
Bracons
Antes de empezar Bracons aprovechamos para comer, beber y relajar las piernas, en seguida nos separamos los que hacemos la ruta larga de los que hacen la corta, me sorprende que casi todo el grupo va hacia Bracons. Sigue sin llover.
Como era de esperar, nada más empezar Bracons el reducido pelotón de treinta o cuarenta ciclistas se rompe, aquí cada cual tiene que subir a su ritmo los siete kilómetros con algunas rampas del 14 y 15% y una pendiente media de casi el 8%. Me alegro de haber montado el compact, pero me arrepiento de no haber montado un 25 o 27 detrás, eso haría que mis piernas sufriesen menos en algunas rampas.
En este punto, por cuestión de peso, me distancio un poco de mi compañero Bos. Corono Bracons, el cielo se está tapando, decido dejarme caer hasta que me alcance. Me van pasando ciclistas y poco a poco vamos formando un pelotón de unas treinta unidades, yo voy muy bien a rueda, pero de repente aparece Bos y nos pone a todos en fila, yo colaboro en lo que puedo, pero el resto está algo remolón, así que poco antes de Manlleu decidimos animar un poco el asunto e irnos juntos.
Condreu
En ese momento empieza a llover, y mucho. No me puedo poner a rueda porque la rueda trasera de mi compañero es literalmente un riego. Cruzamos Manlleu y empezamos la última subida del día el Coll de Condreu. Nunca sé donde empieza el puerto ya que desde Manlleu siempre pica hacia arriba.
La locomotora Bos se pone delante, yo intento dar los relevos que puedo, pero él va más rápido, vamos manteniendo una distancia pequeña sobre el pelotón del que escapamos. Le voy avisando de que dosifique porque este puerto no se acaba nunca. Llueve a ratos.
Poco antes de coronar ,y a lo lejos, vemos un grupo de cinco ciclistas que no podremos alcanzar. Por fin coronamos, ya sólo queda una peligrosa bajada hasta la meta. Sigue lloviendo a ratos así que bajamos con mucha prudencia, conforme nos acercamos a la meta la lluvia arrecia, en la última recta tenemos que ir en paralelo para no tragar agua de la rueda del otro.
Meta
Llega la curva de noventa grados de entrada a meta, la hacemos casi parados ¡no es plan de caerse en la última curva!