"No vuelvo, no vuelvo"... Esta es la frase más oída una vez acabada esta prueba, la más oída con diferencia. Lo único que, como todo lo malo se olvida pronto, siempre vuelves cuatro años después.
Pienso que el que se celebre en ese intervalo de tiempo es intencionado ya que si se celebrase anualmente, la frescura del sufrimiento haría que la gente se lo pensase dos veces. Este año, aún con la dureza de la climatología y la adversidad de los elementos y ya volviendo de camino a casa, he tenido que escuchar lo siguiente, "tengo nostalgia, me dan ganas de llorar, quiero volver ya", el ser humano es masoquista, y más si el que lo dijo es Enrique el Indio, un tío duro.
Después de un año de entrenamientos y de viajes continuos para acreditar las homologaciones correspondientes para poder ir a esta 16ª París Brest París, me presenté a una semana vista del viaje programado por la Federación Madrileña de Ciclismo con un importante contratiempo familiar que hacía peligrar mi viaje, es más, hasta el mismo viernes por la noche no pude decidir si iba o no. Los preparativos fueron inconscientemente rápidos, improvisando el equipaje, pero bueno, lo importante es que la decisión estaba tomada, lo demás se solucionaría sobre la marcha. Lo peor para una prueba de este estilo.
Después de una noche en la que por las circunstancias familiares y por el nerviosismo de la partida, no había podido dormir ni tan bien, ni tanto, como debería, a eso de las cinco de la mañana me recogía mi amigo Luis Miguel Recio, todavía teníamos que pasar a recoger a Joaquín “Little”. Llegamos pronto, no había nadie, pero no tardaron en ir apareciendo…. Caras de ilusión, de entusiasmo, buen ambiente. La salida estaba prevista a eso de las 7 de la mañana, pero la carga de las bicis, equipajes e intendencia en los respectivos furgones hizo que se demorara hasta las 8 pasadas.
Podéis imaginar lo que supone un viaje de 1200 kilómetros, pero lo que no podéis imaginar es hacerlo en un furgón Iveco con sus correspondientes duros asientos, por llamarlos de algún modo. Esto sí que era una prueba de valor. Compartí viaje con mi amigo Luis Miguel, Enrique y con los dos hombre de apoyo, Michel y Lauren, como le pegan estos al pedal de la furgoneta, ¡madre mía!
Llegada a París
Llegamos tarde, sobre las once y media de la noche y ya pudimos comprobar que existían nubes amenazadoras, pero aún estábamos a dos días vista del evento, había tiempo para que mejorase. El domingo por la mañana nos dispusimos a ir a Saint Quentin de Yvelines a pasar la correspondiente homologación de la bicicleta. Al llegar pudimos observar que esta no se iba a celebrar como habitualmente ya que el barro del polideportivo impedía tal revisión. Así que formalizamos la recogida de la inscripción, dorsales, etc., etc. Este año no había el mismo ambiente que en ediciones pasadas, supongo que la lluvia deslucía todos estos actos, se podía ver a la gente con cara de preocupación mirando hacia el cielo...
Por la tarde viajecito por París para desintoxicarse de tanto ambiente ciclista (¡qué bonito es París!). A la vuelta nos llevamos la desagradable noticia de que la mujer de Little ha empeorado y tiene que volverse a Madrid a un día vista de la salida. Vaya faena, con la ilusión que tenía y sobre todo las ganas de hacer algo importante en ésta, según él, su última PBP. Seguro que nos vemos en la próxima Joaquín.
El lunes tenía que ser un día tranquilo, intentando dormir todo lo posible para guardar en el zurrón horas de sueño, pero cuando uno desea una cosa suele ocurrir lo contrario, vueltas y vueltas sobre la cama, la hora se estaba acercando. Nos preparamos y salimos todos juntos camino del Polideportivo de los Derechos del Hombre, lugar de partida, ya empezaba a chispear por lo que nos íbamos haciendo a la idea aunque la esperanza de que mejorase nunca se perdía. Las predicciones meteorológicas para estos cuatros días decía que excepto el lunes que llovería, iban a mejorar día a día.
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Comentarios
2010-01-0918:09:56 Enhorabuena, hace mucho que pienso que algun año tengo que intentar hacer esa locura que se llama Paris-Brest-Paris, pero cada vez que pienso que son 1200 km me lo vuelvo a pensar, espero algun año poder intentarlo. Ahora que tambien pienso que lo que mas delito tiene, es hacerla y repetirla ¿es que con una no acabas harto? parece que esto engancha y como dice el anuncio de las patatas fritas "a que no puedes hacer solo una".
Repito ENHORABUENA, espero yo tambien poder hacerla.
Un saludo.