Tejidos, ajuste, visibilidad, patronaje… Todo lo que debes tener en cuenta antes de rascarte el bolsillo y adquirir una chaqueta de ciclismo.

Texto: Rubén Pérez
Fotos: Jesús Andrés Fernández

Hoy en día el mercado nos ofrece innumerables prendas para protegernos del frío. De igual manera que ha sucedido en estos últimos años con las bicis, las prendas térmicas han evolucionado muchísimo. Nuevas membranas, nueva disposición de las capas o soluciones tecnológicas desarrolladas para un mismo objetivo: proteger nuestro calor corporal para poder disfrutar de la bici en todo tipo de condiciones meteorológicas.

Simplemente se trata de identificar nuestras necesidades para dar con la chaqueta apropiada teniendo en cuenta, claro está, el clima de la zona por la que solemos pedalear. Obvio. Por ello también os hemos elaborado hasta seis puntos claves y tres consejos de utilidad para que, de manera autodidacta, podáis identificar la chaqueta que os puede dar mejor resultado. El abanico de opciones que podéis encontrar en las tiendas para ciclismo es prácticamente ilimitado. Otro gran detalle será cómo combinarlas dependiendo de la temperatura, un aspecto fundamental en el arte de saber elegir la ropa adecuada para no pecar de precavido o de valentía. Una ruta exigente con demasiado abrigo generará que nos deshidratemos con más facilidad, que nuestro cuerpo no refrigere bien, y ello se traduzca en un rendimiento peor sobre la bici. Por el contrario, pecar de poca ropa, además de sufrir el frío y no disfrutar, nos obligará a ingerir mayor número de calorías para regular nuestra temperatura.

 

PRESTAD ATENCIÓN: Tres consejos de utilidad

Aprende a combinarlas bien:
Deberemos elegir las prendas interiores que se complementen con nuestra chaqueta. Es decir, si nuestra capa externa es más bien aislante, la combinaremos con una térmica caliente. Además, siempre resulta conveniente optar por chaquetas lo más polivalentes posibles, las hay hasta convertibles en chaleco. Dos prendas en una.

Conoce las propiedades de cada material:
Es la que determinará el rendimiento de tu chaqueta convirtiéndola en más o menos impermeable, abrigada o transpirable. Por ejemplo, la membrana Windstopper transpira mejor que la membrana Gore, pero en cambio no nos aísla tanto del agua. El conocimiento te llevará al éxito.

Presta atención a la talla y patronaje:
Importantísimo. La chaqueta ha de permitir una movilidad total de nuestras extremidades, pero ha de quedar los más ceñida posible a nuestro tronco. En la zona de los pliegues es por donde se infiltra el frío. Además también deberéis estar atentos al tallaje, ya que las marcas suelen tallar diferente; por ejemplo, Etxeondo posee un corte muy ajustado mientras que Endura es más holgado. Probemos la prenda a conciencia antes de decidirnos.

 

6 PUNTOS CLAVE:

chaqueta-ciclismo-cremallera

CREMALLERAS: Una buena cremallera debe estar bien sellada, dotada de un tirador generoso para localizar el tirado incluso con guantes de invierno y que el tirador quede integrado para evitar que sobresalga.

chaquetas-ciclismo-ajuste

AJUSTE: Un elemento básico para que el frío o el agua no logre infiltrarse en el interior de la chaqueta. Se suelen emplear sistemas de cordones elásticos o bien velcros en la zona del cuello, cadera o mangas.

chaqueta-ciclismo-corte

CORTE DE CUELLO: Deberemos prestar atención al perfil del cuello, ya que los ciclistas de rendimiento prefieren cuellos de corte más bajo, más desahogados, o bien cuellos más altos y de más abrigo. Cuestión de necesidades.

chaqueta-ciclismo-tejidos

TEJIDOS: Son los tejidos, el número de capas y la disposición de las mismas los que definirán las características térmicas, de ventilación e impermeabilidad de cada chaqueta.

chaquetas-ciclismo-carga

CAPACIDAD DE CARGA: Los bolsillos resultan ideales para transportar todo aquello que llevemos en marcha, sobre todo cuando no utilizamos mochila. Dotarlos de cremallera aumenta su aislamiento y seguridad de transporte.

 

chaqueta ciclismo visibilidad

VISIBILIDAD: Altamente importante por razones de seguridad obvias, especialmente en época invernal, cuando las salidas nocturnas son más frecuentes, o si transitamos por zonas urbanas.