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Fausto Coppi Imprimir E-Mail
Por José A. Díaz   
lunes, 30 de abril de 2007
Fausto Coppi pasó directamente de héroe a mito. El mejor escalador italiano de todos los tiempos fue, tanto dentro como fuera de la pista, un ciclista y una persona sin igual. Su palmarés es de los que dejan un rastro imborrable, el de aquellos ciclistas que son capaces de ganar en las altas cumbres del Giro y del Tour y en el esforzado pavés de la París-Roubaix. En este artículo conoceréis algunos detalles referentes a las curiosas circunstancias que rodearon a la muerte del ciclista en 1960.
Fasuto Coppi

Sucedió en el mes de junio de 1939, en el Giro del Piamonte, una carrera en la que competían las grandes estrellas del ciclismo italiano de aquel tiempo: Bartali, Valetti, Vicini, Cottur, Bici, Cinelli y Leoni. Ellos estaban llamados a ser los protagonistas de la prueba, y sin embargo fue un muchachito de diecinueve años y aspecto frágil, llamado Fausto Coppi, quien se erigió en el verdadero héroe de la jornada, vestido con su jersey amarillo del “Santamaria”. “A mitad de la subida a Moncalvo”, contaba la crónica del Guerin Sportivo, “demarraba este Coppi. Valetti, tras intentar responder, se quedaba. Entonces Bartali, saltó de un tirón a la espalda del muchacho…”. Kilómetros más tarde llegó la subida a Moriondo: “Coppi se destacó del grupo de cabeza. Abordó la rampa solo y llegó al kilómetro final seguido de Bartali, el cual también había dejado plantados a todos sus rivales al inicio de la subida. Al cambiar de desarrollo le saltó la cadena a Coppi. El muchacho descendió de la máquina, arregló el incidente y volvió a partir con Bartali”.
Histórica foto de Coppi y Bartali en el Tour de 1952

Para comprender el alcance de lo que estaba haciendo aquel muchachito, baste con señalar que Bartali, de 25 años, había ganado ya los Giros de Italia de 1936 y 1937 y el Tour de 1938, convirtiéndose en el ídolo de los aficionados italianos. Como era lógico suponer, Gino Bartali ganó también aquel Giro del Piamonte en el que Dal Cangia fue segundo, quedando la tercera posición para el joven Coppi. Comenzaba a alumbrarse un nuevo mito, el de Fasuto Coppi. Por entonces gran parte de Europa ya estaba en guerra mientras que en Italia, a pesar del régimen fascista, se vivía la vida con cierto optimismo.

Primeras victorias
Atraído por el poder del joven Fausto, en 1940, Everardo Pavesi le fichó para su equipo, el Legnano, en donde debía hacer de gregario de Bartali. Con este cometido tomó la salida en su primer Giro de Italia, un Giro que habría de pasar a la historia porque fue el último antes de la segunda Guerra mundial, y el primero de los cinco que habría de ganar Fausto Coppi. Un Giro que ganó con 2 minutos 45 segundos de ventaja sobre el segundo clasificado, Mollo y casi 12 minutos sobre el tercero, Cottur. Fausto tenía por entonces poco más de 20 años y cumplía (con permiso) su servicio militar en 38º Regimiento de Infantería de Tortona. Casualidades de la vida, al día siguiente de su victoria, Italia entró oficialmente en guerra, lo que hizo que Coppi fuese tomado como el nuevo ídolo de la Italia vencedora, y más aún cuando en 1941 éste siguió encadenando victorias como el Giro de Toscana, el Giro del Veneto, el Giro de la Emilia o el Giro de la provincia de Milán, en pareja contra el reloj con su amigo Ricci.
Imagen del multitudinario entierro de Coppi en 1960

Por desgracia aquel año no hubo Giro. No lo habría hasta 1946, lo que no impidió que Coppi se embarcase en una aventura deportiva que le habría de dar gran prestigio: el intento de batir el récord de la hora que hasta entonces tenía el francés Archambaud.
Coppi se puso en pista un 7 de noviembre de 1942, en el Vigorelli de Milán, a primera hora de la tarde, en la que, aseguraban, había menos riesgo de bombardeos. Porque no hay que olvidar que por esas fechas los Lancaster del general Harris ya habían derramado millones de bombas sobre ciudades como Génova, Turín y Milán. Por suerte para Fausto, el 7 de noviembre no hubo bombardeos y aquel ciclista tímido y longilíneo (1,78 m y 76 kg) saltó a la tarima con confianza, aunque sin haber realizado una preparación específica, circunstancia que no le impidió rodar a 45,871 km/h (en realidad a 45,798 km/h según una medida minuciosa de las dimensiones del anillo del Vigorelli llevada a cabo en 1947) batiendo por 31 metros el anterior récord.

Tiempos de guerra
Durante la guerra, Fausto Coppi, de 24 años, que estaba enrolado en el 38º Regimiento de Infantería de la División Ravenna, fue enviado a luchar al frente tunecino. Allí, su mala suerte quiso que un 17 de mayo de 1943 fuese capturado por las tropas del mariscal Montgomery y enviado a un campo de concentración hasta el 1 de febrero de 1945. Antes de caer preso, Coppi ya había ganado un Campeonato de Italia (1942), un Giro (1940) y batido un Récord de la hora (1942). Era un gran campeón que ahora no temía por su vida, sino por su interrumpida carrera deportiva. Por suerte, al finalizar la guerra volvió a ganar grandes carreras, contándose entre ellas un Campeonato del Mundo, tres Milán-San Remo, una París-Roubaix, una Flecha Valona, cuatro Giros más, dos Tours de Francia y un largo etcétera.
Fausto Coppi en 1952

No obstante, entre las alegrías que proporciona el triunfo, también hubo lugar para las lágrimas, tanto derivadas de su compleja situación personal (al separarse de su esposa para convivir con la mujer de su ex médico), como por la muerte de Serse, su hermano del alma, fallecido a consecuencias de una caída sufrida durante la disputa del Giro del Piamonte de 1951. Deprimido y a regañadientes, Fausto tomo la salida en el Tour, en el que sin embargo pudo ganar la etapa del Izoard y hacer 11º en la general.
A partir de entonces, Fausto ya no volvió a ser el mismo

La malaria lo mató
En diciembre de 1959 las autoridades deportivas del Alto-Volta le invitaron a participar en una carrera que pretendía popularizar el ciclismo en aquel país africano. Amante de la caza, Coppi no supo decir no a aquel safari de caza mayor que se ponía a su alcance, y acompañado de su amigo Geminiani, el joven Anquetil, Roger Rivière, Henry Anglade y Hassenforder, Coppi partió para Ouagadugu el 10 de diciembre de 1959. Tras un viaje fatigoso, aunque sin complicaciones, y una jornada de aclimatación cargada de atenciones, el 13 de diciembre tuvo lugar la proyectada carrera. Apenas 70 kilómetros ida y vuelta por una carretera polvorienta, cuyos márgenes estaban poblados de no menos de 20.000 espectadores que aplaudían a rabiar tanto al paso de los campeones europeos como de sus compatriotas: Sanou, Moussa, Sibiri, Kouakou y Kouamé, que atónitos no podían ni creer que seguían la rueda del gran Fausto. Por lo demás, aquella fue una carrera sin mucha historia. Baste con decir que al final ganó Anquetil, al esprint por delante de Coppi.
Primera plana del Il Giorno con la noticia de la muerte de Coppi

Luego, fue el mismísimo presidente de la República del Alto-Volta, el señor Maurice Yameogo quien, el 14 de diciembre, puso a disposición de los ciclistas dos aviones Broussard» para que pudieran partir hacia su safari en Fada N’Gourma. Alojados en la villa de un rico constructor local apellidado Bonanza, aquella misma noche participaron en una gran recepción en la que Coppi se mostró retraído y distante. El 14 y 15 de diciembre, Coppi participó en sendas partidas de caza de las que ha quedado breve constancia merced a una película amateur rodada por un joven estudiante genovés llamado Adriano Lajolo. En dicho film se ve al Il Campionissimo en plena sabana, tocado con un casco colonial, posando entre jóvenes africanas con los senos desnudos e incluso haciendo rabiar a los cocodrilos a la orilla del río. Llama la atención en aquellas imágenes típicas, plagadas de poblados africanos y escenas de folklore, las muchas veces que Coppi se rascaba las piernas, comido por los mosquitos y desprovisto de la protección que podía ofrecerle la quinina, que había rehusado tomar antes de su viaje.
Cuando por fin volvió a casa tras su periplo africano, Fausto se mostró cansado, falto de vitalidad. Después, el 27 de diciembre, cayó en cama. El resto es historia: los doctores Allegri y Astaldi le diagnosticaron primero una gripe y luego “una enfermedad de origen desconocido”. Más tarde, el doctor Aminta Fieschi, director del Instituto de Patología Médica Especial de la Universidad de Génova, alarmado por los síntomas que presentaba Fausto (130 pulsaciones al minuto y fiebre baja) aconsejó que le ingresaran en un hospital.
Coppi en acción en uno de sus últimos años como profesional

Trasladado al de Tortona, Coppi siguió muriendo víctima de un tratamiento erróneo que no atajaba el mal. Mientras tanto, vino a saberse que el Clermont-Ferrand, Raphaël Géminiani había sido hospitalizado con los mismos síntomas que padecía Coppi. La diferencia estribó en que, por una casualidad del destino, se hallaba de paso por Clermont-Ferrand el doctor Brugière, especialista en medicina tropical, que rápidamente envió la sangre del ciclista francés a París, al Instituto Pasteur, en donde el profesor Schneider diagnosticó que aquel era un caso de malaria en la que el parásito atacaba con especial virulencia los glóbulos rojos, destruyéndolos en apenas ocho días.
Geminiani se había salvado in-extremis. Conocido el diagnóstico, su hermano Angelo telefoneó a los doctores que cuidaban a Fausto para hacerles saber el diagnóstico del Instituto Pasteur. La respuesta de aquellos médicos ha pasado por derecho propio a la pequeña historia de la estupidez humana: “Curad a vuestro Gèminiani como queráis, que nosotros curaremos a nuestro Coppi como mejor nos parezca”.
Mal diagnosticado, Fausto Coppi falleció un 2 de enero de 1960, a las 8,45h. Entonces dejó de empañarse el espejo, prueba de vida, que Il Campionissimo tenía colocado delante de la boca. Vestido con el traje gris a rayas que tanto le gustaba porque le hacía parecer un dandy parisien, Coppi yacía ausente para siempre, rodeado de los suyos.

FAUSTO COPPI
Castellania (Italia), 15 de septiembre de 1919
Tortona (Italia), 2 de enero de 1960
Profesional de 1945 a 1959 (149 victorias)
Equipos: Leganano (1940), Bianchi (1941-1955), Carpano-Coppi (1956-1957) y Bianchi (1959).
Palmarés:
1940 Etapa y Giro de Italia
1941 Giro de Toscana, Giro d’Emilie y Giro a la Provincia de Milán
1942 Campeonato de Italia
1945 Copa Salvioni, Copa Candelotti, Critérium de Milan, Circuito de Lugano y Circuit des Ospedaletti
1946 Milán-San Remo, Giro de Lombardía, Giro de Romagne, GP de las Naciones, Tres Etapas del Giro de Italia
1947 Campeonato de Italia, Giro de Lombardía, Giro del Veneto, Giro de Romagne, Giro d’Emilie, GP de las Naciones, Tres Etapas y Giro de Italia, Etapa de la Vuelta a Suiza
1948 Milán-San Remo, Giro de Lombardía, Giro d’Emilie, Dos Etapas y GP de la Montaña del Giro de Italia
1949 Campaonato de Italia, Milán-San Remo, Giro de Lombardía, Giro del Veneto, Giro de Romandía, Tres Etapas y Giro de Italia, Tres Etapas de y Tour de Francia, Mejor escalador del Tour y Giro
1950 Paris-Roubaix, Flecha Valona, Giro de Regio Calabria, Roma-Nápoles-Roma
1951 GP Premio de Lugano, Dos Etapas del Giro de Italia, Etapa del Tour de Francia
1952 GPrix de Lugano, Tres Etapas y Giro de Italia, Cinco Etapas y Tour de Francia, GP de la Montaña del Tour
1953 Campeonato del Mundo de Ruta, Tres Etapas y Giro de Italia,
1954 Giro de Lombardía, Dos Etapas de la Vuelta a Suiza, Etapa y GP de la Montaña del Giro, Etapa en la París-Niza.
1955 Campaonato de Italia, Etapa del Giro de Italia
1956 GP de Lugano

 

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