| Astana, Contador y la incertidumbre (1/2) |
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| Por Fran Reyes | |
| domingo, 13 de diciembre de 2009 | |
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Desde este mismo momento, concentrado en Pisa (Italia) con sus nuevos coequipiers, el ciclista español debe luchar por empezar a subsanar este defecto creado por muchos factores que empiezan en su propia indefinición. La historia que ha envuelto al equipo Astaná este invierno es como una novela donde sólo se hubieran escrito la mitad de los párrafos: turbia, desconcertante y difícil de entender. Desde que se confirmara la salida de Armstrong, Bruyneel y su pléyade de la estructura, ésta quedó completamente al pairo: sin dirección técnica ni Un patrocinador maldito En cierto modo, Contador tiene razón. Desde su entrada en el mundo del ciclismo a finales de 2006 apoyando a la moribunda estructura del Liberty Seguros de Manolo Sáiz, Astaná ha ido dejando un reguero de desilusiones a su paso. El marcado personalismo del patrocinio, sujeto siempre en la luz y en la sombra por la figura de Alexandre Vinokourov, propició la disolución de la citada estructura de Sáiz en el invierno de 2006 y el nacimiento y muerte de otra dirigida por el suizo Marc Biver al año siguiente debido a un affaire de dopaje que afectó directamente al propio Vinokourov. El retorno de Armstrong Todos los problemas estructurales se resolvieron aparentemente esta temporada con la llegada de Lance Armstrong y su poder fáctico a Astaná. Pero sólo aparentemente, puesto que la cruda realidad mostraba que el dinero kazajo rara vez llegaba a tiempo. Antes del Tour hubo dudas acerca de si el equipo seguiría en pie, incluso se rumoreó la posibilidad de que Trek y la fundación Livestrong se hicieran cargo del patrocinio de la escuadra para garantizar la supervivencia de ésta. Y, aunque no se llegó a tal extremo e incluso la temporada acabó sin mayor novedad y sólo algo de tensión en el plano económico, los problemas se reprodujeron en otro plano, el deportivo, con la manifiesta incompatibilidad de Armstrong y Contador en las carreteras. El rumor dice que fue un pacto entre el madrileño y el resto de corredores españoles que participaban en la carrera, seguramente tácito, el que hizo posible que Contador llegara victorioso a París. La alternativa fallida Aunque no pudiera ser para formar parte de la nueva estructura creada en torno a él con el apoyo de Alonso, Contador seguía queriendo dejar Astaná. Y para ello no dudó en desairar varias veces al equipo a través de comunicados de prensa donde mostraba abiertamente esas ambiciones. Alberto se ha mostrado abierto en todo momento a firmar por cualquier escuadra que apostase decididamente por él. Lo malo es que no hubo Había que supeditar la planificación de todo un año a los deseos de Contador y ceder a todas sus peticiones a cambio de sólo eso, un año. Un año de relevancia y gloria deportiva asegurada pero que, a la vez, dejaría desmantelado cualquier gran proyecto de futuro. Aún así, hubo algunos que se interesaron, como el Caisse d'Épargne, Liquigas, Garmin y Quick Step; estos últimos incluso lanzaron a través de su director Patrick Lefévre un cortejo en toda regla usando las páginas de L'Equipe. Nada llegó, sin embargo, a cristalizar. La dificultad de la operación era excesiva. Favorecidos por las circunstancias, los kazajos trataron de atar a Contador con una gran oferta de unos veinte millones de euros por cuatro temporadas de contrato que en los medios se infló por haberse filtrado cifras brutas y un cambio de divisas inapropiado. Pero el madrileño, de nuevo condicionado por su futura estructura, rechazó la propuesta. Finalmente, Astaná ha conseguido retener a Contador, pero sólo por un año. Las mimbres del equipo para la próxima temporada las analizaremos en el próximo artículo... Más información: www.astana-cyclingteam.com www.albertocontador.com |











