| Un Tour eclipsado por el Mont Ventoux |
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| Por Fran Reyes | |
| miércoles, 01 de julio de 2009 | |
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Como siempre que enseñan una nueva película al público, en primer lugar se habla de los actores. El debate número uno del Tour de este año es en quién recaerá la jefatura de filas en el equipo Astaná, en cuyo seno se encuentran dos máximos favoritos como Lance Armstrong y Alberto Contador. En el plano nacional, se destaca la ausencia de Alejandro Valverde por la sanción del CONI. En Bélgica es Tom Boonen y sus problemas relacionados con el consumo de cocaína quien se lleva la luz de todos los focos. Debates estériles, sin embargo, si pasamos por alto el escenario donde se va a representar la magnífica obra del ciclismo: el recorrido. La gigantesca sombra del "monte pelado" No tiene por qué ser así. Antes de la vigésima etapa, a disputar el sábado 25 de julio entre Montélimar y el Mont Ventoux, ASO ha preparado un trazado interesante. El paisaje lunar de la famosa montaña provenzal verá con toda seguridad la resolución final de la carrera, pero no tiene por qué ser la única jornada decisiva: hay al menos otros once parciales capaces de marcar la general. Aunque para que sea así y tomen ese estatus la condición sinecuánime será la combatividad de los ciclistas... Más jornadas decisivas de lo que parece Los escaladores, por su parte, tendrán dos llegadas en alto, aparte del Mont Ventoux, para lucirse. Amén de seis etapas con puertos de entidad donde poder reventar la carrera. Empezando por las primeras, la séptima etapa saldrá el viernes 10 de julio de Barcelona para llegar a la estación de esquí de Ordino-Arcalís, puerto muy largo (se acumularán casi setenta kilómetros seguidos de subida) pero excesivamente tendido y con un asfalto en muy buenas condiciones que favorece a los ciclistas más pesados. Seis etapas con subidas de entidad... lejos de meta En lo referente a las etapas movidas, merece la pena detenerse en las decimoséptima, con paso por cuatro puertos de primera, incluyendo la Colombiére a quince kilómetros de meta y precediendo a un descenso vertiginoso hasta Le Grand Bornand. El día anterior, sube y baja con casi 3500 metros de subida acumulados en tan sólo dos puertos (Grand Saint Bernard y Petit Saint Bernard). Y, en las etapas de los viernes 17 y 24, finales en Colmar y Aubenas tras bajar los Col de Firstplan y L’Escrinet, respectivamente, que pueden dar más de una sorpresa. El periplo catalán De cara al público español poco aficionado a la bicicleta, el guiño de ASO viene con las etapas de los días 9 y 10 de Julio: Gerona–Barcelona y Barcelona–Ordino. La primera de las etapas españolas es una jornada llana jalonada con algún pequeño puerto y la segunda una etapa de montaña en toda regla, de la que ya hemos hablado anteriormente. El principal interés vendrá en que los aficionados catalanes tendrán la oportunidad de vivir de cerca el espectáculo del Tour de Francia... El auténtico teatro de los sueños. De los sueños ciclistas, obviamente. El escenario parece bueno, pero exige mucha capacidad de improvisación (más aún cuando ciertas etapas se harán sin pinganillo) y sobre todo mucho coraje y fuerzas. Sólo falta que los actores estén a la altura. Este año, más que nunca, el recorrido lo harán bueno o malo los ciclistas. Más información: www.letour.com |














