El ciclista español del Caja Rural, primer sancionado por dopaje del año, ha enviado una carta abierta a los medios en la que defiende su inocencia. Este es el texto íntegro de su comunicado.

Quiero comenzar esta carta abierta a todos los aficionados al ciclismo afirmando sin ningún género de duda que estoy a favor de la lucha contra el dopaje y siempre lo he estado. Ayer por la mañana recibí una notificación de la Unión Ciclista Internacional. En el control del 3 de enero se había encontrado un rastro de estanozolol, un producto prohibido, por lo que he sido suspendido. Ante la noticia, mi respuesta sólo podía ser la que fue: incredulidad.

Jamás he tomado estanozolol. Es más, después de preguntar a los médicos, puesto que no sabía ni qué tipo de sustancia es, he comprobado que el estanozolol es un producto mucho más propio de un culturista que de un ciclista profesional y, además, es un producto que siempre deja rastro en el organismo durante muchas semanas. En mi caso, es ilógico pensar que he podido utilizar ese producto para mejorar mi rendimiento. No lo he hecho ni por mi ética personal ni por el más mínimo sentido común, puesto que estaba claro que iba a dar positivo en cualquier control y, además, no iba a mejorar mis prestaciones deportivas.

Entiendo perfectamente que a estas alturas serán muchos los que no quieran creer en mi inocencia. Pero no tengo dudas sobre ella y me ofrezco voluntariamente a la Agencia Española Antidopaje y al resto de instituciones que velan por un deporte limpio para que me sometan a todas las pruebas necesarias y para que sometan también los productos que durante este tiempo he tomado. Es objetivo de la Agencia y del resto de instituciones castigar a los tramposos, pero también lo es ayudar a los corredores que no tienen muchos medios económicos y que no han usado jamás sustancias dopantes.

Después de verificar una vez más todos los productos de suplementación que he venido usando en los últimos años, tengo más que claro que no existe el estanozolol en ninguna de las etiquetas, por lo que los aminoácidos, proteínas e hidratos de carbono que tomo no deberían llevar estanozolol. Por tanto, sólo me queda la opción de asumir que he sido víctima de una contaminación en el laboratorio.

Con esa idea voy a solicitar el contraanálisis de mi muestra B de orina y al mismo tiempo voy a pelear para que se analicen todos los aminoácidos, hidratos y proteínas que he tomado en los últimos meses para así comprobar cuál puede ser el origen del estanozolol, puesto que en alguno de ellos debe haber existido la contaminación que ahora ha puesto en juego mi carrera deportiva. Para mí resulta obvio que si no lo he tomado conscientemente y no está en las etiquetas, soy una víctima. Y necesito del apoyo de todos para demostrarlo.

Alberto Gallego es ciclista profesional del Caja Rural desde 2016.