Alberto Contador habla sobre sus objetivos en la 96ª edición de la “Volta” Ciclista a Catalunya, donde medirá sus fuerzas a las de Froome y Quintana.

Alberto Contador comienza su participación en la “Volta” a Catalunya con el objetivo de ultimar su estado de forma en la que “es una carrera muy importante en este primer bloque de la temporada, y por eso me gustaría hacerlo bien”, expresaba el líder del Tinkoff. Esta será la tercera de las cuatro carreras por etapas que disputará en la primera parte de la temporada.

Tras terminar segundo en París-Niza por detrás de Geraint Thomas y protagonizar un vibrante final de carrera, el de Pinto espera “llegar bien, aunque en Francia hizo muchísimo frío, con una etapa que hubo que cancelar por la nieve, y muchos de los que estuvimos allí hemos estado resfriados. Yo he sido uno de ellos y eso ha hecho que en esta semana me haya dedicado sobre todo a intentar recuperarme para poder tomar la salida en la “Volta” a Catalunya”. Ese resfriado, asegura, “me genera alguna duda, pero espero estar totalmente recuperado en la salida, aunque tal vez me cueste un poco más en los primeros días, pero tengo buena base y confío en que el cuerpo me responda bien”.

Y es que en la salida de hoy en Calella se encontrará con un cartel de grandes nombres, entre los que se encuentran sus grandes rivales de cara a la Grande Boucle en julio. “El nivel de la participación solo puede igualarlo, quizás, el Tour de Francia. Es altísimo –reconoce–. Hay tantos rivales que no se puede destacar a ninguno, porque prácticamente todos los equipos traen a algún favorito, arropados por bloques muy fuertes”. Sin embargo, estará arropado por un grupo de corredores del que, aunque mermado, destaca “la confianza que tengo en ellos. Es un buen bloque y la única pena es que uno de los compañeros que debía correr, Sergio Paulinho, no pueda hacerlo por lesión, mientras que tenemos a otro con un resfriado como yo, pero confío en que se recupere y esté a punto en la salida”.

Respecto al recorrido de la ronda catalana, claramente montañoso, sin contrarreloj y con dos llegadas en alto, Contador espera “tener suerte y que el tiempo nos acompañe, porque si no, aquí también podría suceder algo parecido a lo que pasó en París-Niza o en Tirreno y tenerse que cancelar un final en alto. Al margen de eso –continúa–, las dos llegadas en alto serán las que marquen la carrera. La Molina no es realmente dura y ahí las diferencias siempre son mínimas, aunque este año hay dos pasos. En cuanto a Port Ainé, no lo conozco. Creo que es una subida bastante irregular, pero como el día anterior ya se habrán subido varios puertos, será la etapa que más marque, aunque todavía queden otras tres en las que habrá que estar muy atentos”.