Se acabó lo que se daba para los sprinters. O casi, porque el jueves tendrán una nueva oportunidad en esta París-Niza tan complicada que se ha presentado y en la que hoy ha sido precisamente la única jornada más o menos cómoda. Casi sin lluvia –sólo un poco en la parte inicial, con algo menos de frío y una situación tranquila. Fuga poco numerosa cazada y resolución al sprint.

La victoria ha sido para Sam Bennett. El irlandés del Bora-Hansgröhe ya está para discutir las llegadas masivas a los mejores. Hoy ha sido capaz de derrotar ni más ni menos que a Greipel, Kristoff, Kittel, Degenkolb, Matthews y Démare. Un elenco que en cualquier gran vuelta estaría entre los favoritos para las etapas llanas de la primera semana. Así que Bennett se ha ganado su sitio en el pelotón por derecho propio, y celebra su primera victoria en una carrera World Tour, y la número 13 en su trayectoria deportiva.

Primer test serio

Mañana es día de contrarreloj. Si por un lado tenemos la jornada inaugural de la Tirreno-Adriatico que abre con una crono por equipos, por el otro llegamos a la primera jornada verdaderamente seria –sobre el papel, claro- de la ‘Carrera hacia el Sol’. Serán 14,5 kilómetros de lucha individual por un trazado incómodo y sinuoso… y con un final de aúpa en el Mont Brouilly, algo más de tres kilómetros con un 7,7% de pendiente media.

Estamos hablando, por tanto, de un esfuerzo que con toda seguridad va a superar los 20 minutos de duración y donde a consecuencia de ello se van a hacer diferencias más importantes de las que se podrían pensar. Además, influirá bastante la fatiga de los dos días de agua, viento, frío y abanicos que han pasado los corredores. Mañana la general puede dar un vuelco, y a buen seguro se separará el grano de la paja habida cuenta que la mitad de los primeros clasificados son sprinters.

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Para Contador, que busca su tercera París-Niza y ha visto como su rival más completo se cae de la lucha, es un día de recuperar terreno. Tiene ahora mismo 1’12” perdidos con Alaphilippe, 59” con Tony Gallopin y 55” con Sergio Henao, pero es optimista: “La crono me favorece por la subida final. Se van a hacer muchas diferencias y habrá que ver qué tal hemos recuperado nosotros después de estos tres días”, explicaba el madrileño en meta. Contador va “a dar el máximo” en la cita de mañana: “Es un día importante y hay que saber que después de mañana esto no termina”, ha explicado.

Porte, sin opciones

En la misma situación que Contador está Ion Izagirre. El líder del Bahrain-Merida tiene una oportunidad tremenda para meterse del todo en la pelea. En teoría es mejor contrarrelojista que Contador y que todos los demás rivales, y un recorrido tan poco cómodo le viene especialmente bien frente a escaladores puros como Henao o Alaphilippe. Además, los dos españoles se encuentran justo al mismo tiempo en la clasificación general. Ion es un especialista en vueltas de una semana. Veremos si hace valer su condición de rodador.

El que no tiene opciones de ningún tipo es un Richie Porte que ayer se dejó 14 minutos en la meta, completamente desfallecido. No obstante, el australiano sigue en carrera y siempre puede utilizar etapas como la de mañana –y las del fin de semana, que también son de gran exigencia- para evaluar su estado en comparación con el resto de rivales que seguirá teniendo a lo largo de la temporada. En cualquier caso, mañana es el primer día verdaderamente serio de lo que va de año: World Tour, una vuelta histórica y con varios ‘gallos’ peleándola y una contrarreloj dura. A ver qué sucede.