Cualquiera que siga el deporte está al corriente del escándalo ocurrido en torno a la Federación Rusa de atletismo, que se ha llegado a calificar como ‘dopaje de estado’ por parte de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y podría acabar con la suspensión de los atletas rusos en los Juegos Olímpicos Río de Janeiro. Por lo pronto, la Federación Rusa de Atletismo ya lo está. Hasta aquí, podría parecer que todo esto no tiene nada que ver con el ciclismo. Pero como la sombra de la sospecha es alargada, el propio presidente de la UCI, Brian Cookson, se encargó ayer de dar la cara por el ciclismo ruso.

Fue en una entrevista de la cadena británica Sky Sports, donde el patrón del ciclismo mundial suele prodigarse bastante. Cookson no ha dudado en comparar positivamente el ciclismo con respecto al atletismo en el gigante país de los Urales. “Tengo la misma preocupación con todos los países. Pero creo que la gente que está en la Federación Rusa está tratando de hacer las cosas bien”, explicó el jefe.

Llegados a este punto surge la pregunta. ¿Por qué le echa ese capote Cookson a la Federación rusa? La cuestión tiene varios ángulos, y todos ellos muy interesantes. Para empezar, porque el presidente de la UCI estaba emitiendo una respuesta. Poco antes, la presidenta del Comité Deportivo de la AMA, Beckie Scott, dijo que veía necesaria una inspección de la Agencia a todo el deporte ruso para comprobar si el caso del atletismo se repite en alguna otra disciplina.

Falta una segunda parte de la respuesta. Cookson asegura que la UCI tiene suficientes elementos independientes para las investigaciones, por lo que no es necesario “romper el protocolo” sólo porque en otros deportes –el atletismo, concretamente- se haya producido este escándalo: “Tenemos procesos verdaderamente independientes aquí. La Fundación Antidopaje, el Tribunal Antidoping, el servicio jurídico… Todo eso sucede sin mi participación directa. No les pido que se centren en un país o equipo, e igualmente tampoco les digo que no investiguen a un país o equipo”, fue lo que declaró.

Así que Cookson está, dice, tranquilo. Hay, sin embargo, más razones por las que el máximo dirigente de la UCI apoya de forma tan decidida a Rusia. En 2013, el británico se impuso a McQuaid en las elecciones del organismo internacional gracias, entre otros, al apoyo de Igor Makarov, presdiente de la Federación rusa entonces y ahora. El patrón de Katusha, que también presta un importante apoyo a la Unión Ciclista Europea mediante Itera, se posicionó poco antes de los comicios. Y favor, con favor se paga. Makarov, cuya fortuna ronda los 2.000 millones de dólares también apoya al Rusvelo, al Itera-Katusha continental y proyectos de ciclismo juvenil. Un hombre casi todopoderoso en el país, sólo contrarrestado por Oleg Tinkov, que realmente tampoco está por la labor de enfrentarse a él y prefiere disfrutar de su equipo. A su manera, claro, pero ese es otro tema.

Por otra parte, la Agencia Rusa Antidopaje tenía a uno de sus miembros, el director ejecutivo Nikita Kamaev dentro de la Comisión Antidoping de la UCI desde 2013, recién entrado Cookson como presidente. Y Kamaev no pudo contenerse cuando salió a la luz todo el tinglado atlético y definió el informe de la AMA como “ilógico y no profesional”. Un informe que, por otra parte, acusa a la Agencia Rusa Antidopaje que él dirige de avisar a los atletas de los controles fuera de competición y ser, por tanto, cómplice. La UCI asegura que la Comisión Antidoping no tiene influencia alguna en los controles ni acciones disciplinarias. Y, de momento, no ha apartado a Kamaev del cargo.

Para terminar de alejar las sospechas, Cookson sacó pecho de la gestión antidopaje que se ha hecho en el ciclismo a nivel global, y aseguró a Sky Sports que el resto de deportes tendrá que hacer esfuerzos parecidos a los que el ciclismo lleva años realizando: “Me siento justificado, sí. Siento que es algo que otros deportes tendrán que afrontar ahora de forma más seria, y no creo que hablemos sólo de atletismo. Todavía tienen mucho trabajo por hacer y nuestra experiencia nos dice que combatir el dopaje lleva mucho tiempo”.

En definitiva, de momento el escándalo ruso se reduce al atletismo –que no es poco-, pero en cualquier caso los estamentos ciclistas de este país van a encontrar en Cookson un aliado. Al fin y al cabo, no deja de ser ‘uno de los suyos’.