Seis meses después, Dani Domínguez ha recuperado la sonrisa. La ilusión no, pero porque nunca la había perdido. El ciclista granadino de 30 años tal vez sea el corredor español que debute más tarde en la presente temporada, pero en cualquier caso lo importante es que el momento ya ha llegado y el corredor se prepara para realizar, por fin, lo que todo ciclista busca y espera desde enero: disputar carreras.

Durante el pasado mes de diciembre, en esta web publicábamos la noticia de su renovación de contrato con el Team Ecuador. Pero una serie de procesos, entre otros una denuncia a la UCI por parte del anterior director que no prosperó, tuvieron el equipo en standby durante los primeros meses del presente año. A consecuencia de ello, Dani Domínguez no llegó a ser inscrito en la UCI, por lo que no podía competir. Hasta ayer, cuando se formalizó su registro.

Ahora, concentrado en Sierra Nevada, el granadino ve por fin compensados sus sacrificios: “Llevo diez meses sin correr, y eso implica hacer muchos esfuerzos. He estado cuidándome a tope, entrenando al máximo y manteniendo la condición física, midiendo la alimentación… te tienes que cuidar casi más que cuando compites, porque la carrera te da un punto de forma que entrenando no adquieres”, cuenta el granadino atendiendo la llamada de Arueda.com.

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Primera parada, Colombia

Por fin, Dani empieza a ver en el horizonte la opción de ponerse un dorsal. Será, eso sí, muy lejos de su Granada natal. La misma cuyas montañas recorre ahora para ponerse a punto y acostumbrarse lo máximo posible a las altitudes que frecuentará en carrera. La primera parada será la Vuelta a Colombia (2.2.), una de las pruebas más importantes del calendario latinoamericano. Y de las más duras.

De hecho, Dani ya conoce el trazado y sabe que va a ser duro llegar sin ritmo de competición: “es una vuelta larga, con 14 días seguidos, y muy dura. Hay cuatro etapas en las que se va mucho tiempo por encima de 2.000 metros, y una se finaliza a 3.300”, explica sereno, consciente de su reto y de que, realmente, le gusta la idea de competir allí: “La competición es lo que te da el extra y te hace progresar”.

Porque, desde el mes de enero, el andaluz ya acumula más de 14.000 kilómetros de entrenamiento. Muchas series. Una alimentación milimétrica, y una condición que, pese a todo, nunca antes se había notado: “Estoy sin competir y los tests me están dando unos números que nunca había tenido. Mi cuerpo es más maduro y me encuentro muy bien”. Ambicioso y optimista como es, se marca también sus objetivos en la cita colombiana: “Quiero ir poco a poco porque es como empezar de cero. Pero ojalá pueda pelear por una victoria de etapa. ¿Por qué no?”.

Mirando al frente

Después de Colombia no sabe exactamente cuál será su siguiente estación. Lo que sí es cierto es que el Team Ecuador tiene ahora fuerzas renovadas tras la entrada de Kruger, una firma ecuatoriana de proyectos de ingeniería e innovación. “Sólo puedo darles las gracias por seguir apostando por mí después de todo lo que ha pasado”, asevera Dani. Venezuela y Estados Unidos están en los planes del equipo. En cuanto a Dani, sus intenciones pasan por disputar todas las carreras que pueda hasta el final de temporada: “La continuidad siempre es fundamental en este deporte, y yo llevo varios años echándola de menos por unas cosas o por otra. Pero en este punto lo que quiero es aprovechar mi forma, mejorarla con las carreras y correr todo lo que pueda alargando al máximo la temporada”, explica el granadino.

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Imagen del registro de la UCI donde se muestra la inscripción de Domínguez

Y es que a los 30 años, cree que tiene mucha cuerda y lo mejor está aún por llegar: “Empecé muy tarde a tomarme la bici en serio, con 22 años. Antes estaba estudiando y me centré en eso. Precisamente ahora, con 30, es como mejor estoy. Y el ciclismo ahora ha cambiado bastante, por lo que creo que es un buen momento para mí. Si acumulo competición en estos meses, el año que viene seré mejor corredor y tengo fe en lograr buenos resultados si hago un calendario completo”.

Cualquier otro habría perdido la esperanza, pero Dani no tiene la palabra rendición en su vocabulario. Ahora cuenta los días hasta el próximo 8 de junio, cuando un avión lo traslade a Colombia para hacer lo que más le gusta: ponerse un dorsal. Casi 10 meses después de su última carrera, la espera llega a su fin.