No va a acaparar la atención de los grandes medios, pero tal y como está el ciclismo español, que un joven de 25 años debutase a los mandos de un coche de director en un equipo nacional es toda una proeza. Mientras Greipel o Cancellara inscribían sus nombres en el registro de ganadores de la Challenge de Mallorca, Darío Hernández recibía su ‘bautismo’ dirigiendo al equipo Burgos-BH.

Apenas hace unos meses que estaba literalmente dentro del pelotón con los colores del modesto equipo castellanoleonés. Ahora cambia las dos ruedas por un vehículo de cuatro. Fue su primera carrera como director, y dio para mucho. Desde Arueda.com nos hemos puesto en contacto con el madrileño para conocer de cerca sus impresiones sobre esta primera experiencia desde un lugar distinto de la carrera.

Y la primera conclusión clara que ha sacado es que tiene mucho trabajo por delante: “Me queda muchísimo por aprender, pero en general creo que ha ido bien. Esto es un reto y lo encaro con mucha ilusión. Soy consciente de que esto no es cuestión de un día”, explicaba Darío recién llegado de la isla a tierra firme tras un viaje en barco. Concretamente en Castellón, donde mañana tendrá el siguiente asalto en la Volta a la Comunitat Valenciana.

Aconsejado por Izquierdo

Como es lógico, Hernández no ha estado solo. El veteranísimo patrón de la escuadra continental burgalesa, Julio Andrés Izquierdo, se encargó de guiar a su joven alumno en la cita balear: “Ha estado conmigo los cuatro días. De hecho, en los primeros trofeos incluso llevaba él el coche y yo estaba a su lado. Los últimos días lo hice yo. Siempre me da consejos y me guía. Para mí, que soy nuevo en esto, es un apoyo muy importante”.

dario-hernndez-challenge-mallorca-burgos-bh

También se ha dado cuenta de que no se ve igual una carrera dentro del pelotón que detrás de él. “Por momentos, es raro”, dice reflexivo. Y es que no hace tanto que estaba ahí, con la adrenalina a toda velocidad por su cuerpo y la actividad física como vía para descargarla. Ahora la tensión sigue ahí, pero es más difícil liberarla: “Hay muchas cosas que en el pelotón no ves y detrás sí aprecias. Un montón de factores que después influyen. Te das cuenta de que la figura del director tiene más importancia de la que podías pensar”, confiesa.

Darío va a tener la oportunidad de rodarse bien este mes de febrero en nuestro país. Una vez acabe la ronda levantina, la temporada continúa el fin de semana siguiente en Murcia y Almería, y sin apenas descanso comenzará la Vuelta a Andalucía. En marzo, mes vacío de carreras en España, deberá coger los bártulos y salir a Portugal para disputar el GP Liberty Seguros – Trofeu Alpendre, los días 12 y 13, en lo que será su estreno fuera.

“Balance positivo”

Optimista y ambicioso como es, hace gala de su ilusión por progresar y asimilar conceptos lo antes posible, y no duda en definir el balance de esta primera carrera como “positivo” en lo personal: “En sólo unos días he aprendido muchísimo y, aunque sé que todavía me falta bastante y esto es nuevo para mí, estoy muy ilusionado por seguir mejorando en el rol de director de equipo.

También considera que ha sido una primera toma de contacto positiva para sus corredores, que hasta hace nada eran sus compañeros: “En general han estado muy bien”. La parte negativa se la llevan los lastrados por las enfermedades: “Hay algunos que no han podido rendir porque han tenido mala suerte con los catarros y gripes, y así es imposible. Espero que se recuperen pronto pero ahora son una incógnita”.

La positiva, todos los que pudieron correr con normalidad, que han mostrado un buen estado de forma para las fechas que tenemos. El mejor puesto fue el 19º de Juan Carlos Riutort en Mallorca, aunque el joven Daniel López también ha estado metido delante en las llegadas masivas. Los días más duros, Del Pino e Ibai Salas han dado presencia al equipo: “Los cuatro han estado muy bien. Y el resto se recuperará en breve y podrá aportar mucho”.

El debut de un director joven en España no es algo que ocurra todos los días. Darío Hernández tiene mucho trabajo y aprendizaje por delante. Pero ilusión, esfuerzo y ganas de aprender no le faltan. Un soplo de aire fresco en un panorama ciclista donde estamos acostumbrados a que los directores peinen muchas canas. Con sus ventajas e inconvenientes.