Todo estaba encaminado a, bueno, lo típico de una etapa inaugural de la París-Niza. Un circuito largo al que se daban dos vueltas, por un terreno más bien llano con alguna que otra cota cortita… y un sprint como principal opción en las previsiones. Pero la lluvia torrencial que recibía a los ciclistas antes de la salida amenazaba con romper cualquier tipo de pronóstico sobre la etapa.

Más o menos a mitad de carrera, nadie pensaba ya en esa llegada masiva. El pelotón había saltado por los aires y se hallaba convertido en un montón de pequeños grupos que trataban de hacer la guerra por su cuenta. Un sálvese quien pueda. La fuerte lluvia y un viento lateral terrible habían convertido una etapa inicial cortita, de apenas 148 kilómetros, en un esfuerzo completamente agónico en la que los ciclistas terminaron entrando en la línea de meta prácticamente de uno en uno.

Contador a contrapié, Bardet descalificado

Entre los damnificados de la jornada estuvieron precisamente las dos bazas españolas en esta París-Niza, que hasta el momento pasa por ser la mejor etapa de lo que llevamos de temporada. Tanto Alberto Contador como Ion Izagirre se han dejado 1’03” en esta primera jornada. A falta de unos 75 kilómetros, el pelotón se rompió y el madrileño de Trek quedó en el segundo grupo, junto con casi todos los favoritos: Richie Porte, Bardet, Yates, Zakarin… prácticamente el núcleo duro de los aspirantes.

Delante quedaron solos los Quick Step –Alaphilippe y Daniel Martin-, Tony Gallopin, Sergio Henao e Ion Izagirre. Pero el vasco acabaría quedándose solo en un pequeño tramo adoquinado con estrechamiento incluido, y absorbido por el paquete perseguidor. Terminó llegando junto a Contador, también a 1’03”. Que, con todo, se podría considerar que han acabado salvando el día de forma bastante digna, porque con 30 kilómetros por delante rondaban los 1’30” de pérdida. El mejor español ha sido el otro Izagirre, Gorka, que ha entrado 12º a apenas 19″ del vencedor.

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Un poco mejor les ha ido a Porte y Bardet, que tras un arreón final en el último repecho han entrado a 46” de la cabeza. Llama especialmente la atención lo de Bardet, porque el galo tuvo una avería cuando al persecución era más dura, con los dos grupos a muerte. Sin compañeros de equipo, Bardet se ha apoyado en el coche y finalmente no sólo ha reingresado en el grupo donde iba, sino que al final ha atacado en la última cota. Dos horas después de acabar la etapa, el francés de AG2R La Mondiale era descalificado por la organización.

Intratable Démare

En el grupo delantero, Quick Step Floors ha sido el maestro de ceremonias indiscutible teniendo delante a Dan Martin, Alaphilippe, Gilbert y Kittel, entre otros. Un amplísimo abanico de posibilidades tácticas para pelear la etapa a la vez que sacaban distancias a los más fuertes. Kittel terminó cortándose en las dos últimas cotas, por lo que quedó descartado. Y finalmente fue Alaphilippe el que desató las hostilidades. Lanzó un potentísimo ataque a menos de dos kilómetros de meta que trató de seguir Tony Gallopin.

Pero el de Lotto-Soudal no tuvo piernas. Miró a un lado y apareció Démare, que lo adelantó con falicidad y se unió a su compatriota. En un sprint a dos, el de FDJ era mucho más fuerte y terminó por hacer valer esa condición. Gran victoria y primer maillot amarillo de esta París-Niza. Una prenda que perderá, pero a la vez demuestra un estado de forma muy parecido al del año pasado, cuando ganó la polémica Milán-San Remo. Todavía queda mucha tela por cortar, hay siete días por delante, pero esta jornada va a pasar factura. Una etapa preciosa… para verla por la tele.