El director de la Agencia Española Antidopaje (Aepsad), Enrique Gómez Bastida, teme por la destrucción de las bolsas de sangre incautadas durante la Operación Puerto.

En una entrevista concedida al diario El Mundo, Gómez Bastida repasa sus dos años en el seno de la Agencia Española Antidopaje y comparte su preocupación por el final de la Operación Puerto. La investigación que él mismo impulso en 2006, cuando aún era guardia civil, ahora parece volver a coger un rumbo ambiguo y errático que ninguno hubiese deseado.

Destrucción de las bolsas

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Eufemiano Fuentes, médico y cabecilla de la trama.

Con la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid al caer, este proceso que se inició hace casi diez años podría sufrir un final definitivo y anticipado, pues será entonces cuando se sepa el devenir de las bolsas de sangre decomisadas y pertenecientes a los clientes de Eufemiano Fuentes. Es decir, las pruebas finales y definitorias para inculpar, con nombres y apellidos, a los deportistas implicados en la trama.

Por lo visto, la preocupación de Bastida no es infundada, y es que la ley española pone más trabas de las que parece. Para empezar, puede prever la destrucción de las bolsas de sangre como una de las opciones, algo que en palabras de Bastia sería “un golpe muy duro para la política antidopaje de España”. Pero tampoco nos engañemos, en caso contrario tampoco sería ni mucho menos fácil. Si las bolsas fuesen entregadas, el procedimiento a seguir no sería el de coger directamente las muestras y compararlas con los ADN de los deportistas inculpados, la situación es mas compleja.

La realidad de la ley

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Audiencia Provincial de Madrid.

Una cosa es que la Audiencia Provincial de Madrid estime que las bolsas deben ser entregadas, y otra cosa bien distinta es a quién se efectuará su entrega, o el uso que se le dará a las mismas.

En un principio y con carácter general, la ley prevé la destrucción de las bolsas o que estas sean devueltas a quien tuviese posesión de las mismas. Del mismo modo y de acuerdo con el Real Decreto 2783/1976, de 15 de octubre, a las bolsas “se les dará el destino que se haya determinado en la sentencia”, por tanto cabe la posibilidad de que se puedan entregar a las autoridades deportivas españolas.

Una vez establecido que efectivamente se van a entregar estas bolsas, se debe determinar las manos a las que irán a parar. Lo que parece lógico sería que estas fuesen entregadas a las autoridades competentes en el ámbito de las sanciones públicas, es decir, aquellas que pudiesen determinar y luego sancionar a los culpables. De todas las entidades que han solicitado su entrega, las que parecen más indicadas serían la propia Agencia Española Antidopaje o la Federación Española de Ciclismo, que según la sentencia de la Operación Puerto sería la única en cumplir estos requisitos. Aunque claro, de todo esto hace ya tanto tiempo, que en el transcurso del mismo –y más concretamente con la entrada en vigor de la ley Antidopaje 2013– este organismo (Federación de Ciclismo) ha perdido las competencias disciplinarias.

Para finiquitar el asunto y tras decidir si se entregarán y a quién se las darán, ahora hay que ver qué se puede y qué no se puede hacer con las bolsas. Para empezar hay que recordar que se trata de bolsas de terceras personas, que muchas veces no estarán acusadas en la trama, por tanto las infracciones ya habrían prescrito. Por otro lado, el Tribunal Supremo dicta que las pruebas obtenidas en un proceso penal no pueden ser utilizadas luego en otro proceso sancionador que esté dirigido contra terceras personas, es decir, los deportistas clientes de Eufemiano.

La opinión de Bastida

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Enrique Gómez Bastida, director de la Agencia Española Antidopaje.

Como decíamos, no es nada fácil deshacer el embrollo en el que se ha convertido la Operación Puerto, y la verdad es que ya poca gente lo ve como poco más que un fracaso judicial inscrito dentro de otro fracaso deportivo y social.

El director de la agencia dice: “Lo necesario es mandar un mensaje claro en la lucha contra el dopaje. Es importante que los implicados reconozcan los hechos. La lucha contra el dopaje es algo integral. No solo es el trabajo de una institución, sino del conjunto de poderes públicos que preservan una serie de valores, como la salud de los deportistas, el juego limpio y la igualdad de condiciones”.

Parece que ya no se trata tanto de culpar o castigar a los tramposos, sino de señalarlos. Poner nombre y apellidos a todos aquellos que en su día hicieron trampas. Pero para ello, la única forma de lograrlo es con estas bolsas y las muestras de ADN de sus dueños. Si estas desaparecen o sus dueños se niegan a colaborar, todo esto habrá acabado y carecido de cualquier tipo de sentido.