El idilio de Andrea Guardini con el Tour de Langkawi es verdaderamente digno de estudio. Lo cierto es que el sprinter italiano de 27 años se ha adjudicado ni más ni menos que cuatro etapas –la última ayer mismo– en la ronda malaya, que este año ha tenido ocho. Es decir: el 50 por ciento de las victorias en la carrera asiática han sido suyas. Y lo más llamativo es que este es sólo uno de los muchos recitales del transalpino allí.

También es verdad que, al menos este año, no han sido muchos los rivales que se le han presentado enfrente. Sus compatriotas Palini y Mareczko eran los más competitivos, pero eso no quita que los números sean verdaderamente impresionantes. Guardini lleva seis años corriendo el Tour de Langkawi, y en cada participación ha ganado como mínimo tres etapas. En 2014, cuando la carrera todavía se celebraba a 10 etapas, se alzó con hasta seis.

Y ya lleva dos años rematando una de cada dos. La pasada temporada los duelos al sprint tuvieron como principal rival a Caleb Ewan, que le ganó dos pero perdió en cuatro. En total, ya lleva 22 victorias en el Tour de Langkawi. Ni que decir tiene que es la carrera donde más ha alzado los brazos. Obviamente es el recordman de victorias parciales en la prueba –muy por encima del segundo, el ya retirado Graeme Brown, que tiene nueve-, hasta el punto de que más de la mitad de su palmarés se concentra aquí.

Mejor en Asia

Hasta el momento, lo cierto es que Guardini no se encuentra en el primer nivel entre los velocistas del pelotón. El italiano empezó a ganar en Europa el año pasado contra rivales de mayor entidad, pero siempre le ha faltado consistencia a la hora de medirse con los mejores. Es el único hombre rápido de un equipo como Astana, que siempre se ha orientado más hacia las clasificaciones generales, en las que ha centrado todos sus esfuerzos y para las que realmente sí tiene equipo.

En cualquier caso, aparte de Malasia lo cierto es que Guardini siempre ha desenvuelto bien en el continente asiático. Tour de Qatar, Omán, tres etapas en Quinghai Lake y la última, hace apenas cinco meses, en el recién estrenado Tour de Abu Dhabi ha sido su botín en aquel costado del planeta. Muy pocos corredores europeos presentan un palmarés tan concentrado en carreras de Asia. Precisamente Mareczko es uno de ellos merced a arrasar en China el pasado año, aunque también es cierto que su historial aún es más breve.

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Guardini, ayer ganando en Kuala Lumpur. Foto: Bettiniphoto

Como trasfondo de todo, lo que demuestra el transalpino es una gran capacidad para elegir sus dianas y conseguir un gran número de victorias probablemente a sabiendas de que no tiene mucho que hacer en las grandes citas contra el potencial de los Kittel, Cavendish, Degenkolb o Greipel.

Sólo dos en World Tour

De hecho, la principal prueba es su bagaje en las pruebas World Tour. Guardini sólo atesora dos triunfos en la máxima categoría del ciclismo mundial. Sí tiene ya una muesca en el Giro de Italia, en la que probablemente sea la única vez en su carrera deportiva en que ha podido con Mark Cavendish. Fue en la última semana de la ‘Corsa Rosa’, en una jornada corta de apenas 150 kilómetros con final en Vedelago.

Además, fue la única vez que ha disputado el Giro en sus seis temporadas como profesional, todavía en las filas del Farnese Vini – Neri Sottoli. Y sólo ha corrido otra grande, la Vuelta a España de 2014 donde no estuvo en ninguna llegada masiva. De momento, aún no ha debutado en el Tour. Algo impensable en un sprinter de equipo WT como es el caso de Astana.

Su última victoria en la máxima categoría fue en el Eneco Tour de 2014, la única vuelta World Tour que ha corrido más de una vez. En aquella ocasión Guardini se llevó la primera etapa, pero finalmente acabó por abandonar la carrera. Entre las clásicas, sólo ha tomado la salida dos veces en Gent-Wevelgem y Milán-San Remo y ambas las ha terminado una. Ni una sola presencia en París-Niza, Tirreno, Romandia, Dauphiné o Suiza, por ejemplo. A Langkawi ha ido seis veces.

Sin duda, el romance de Andrea con Malasia es llamativo. Estamos ante un corredor con un sitio claro en un equipo donde no hay otro de sus características. Pero que, tal vez conociendo sus limitaciones, decide ir a sitios donde sabe que sí podrá pelear por victorias y las acaba consiguiendo. Suma 39 dianas como profesional, 22 de ellas en Langkawi. Lo de inscribir su nombre en la prueba asiática ya no se lo quita nadie.