Cuando alguien pronuncia el nombre de Israel, en términos ciclistas la verdad es que difícilmente nos vendrá a la cabeza algún corredor. No es un país que tenga una gran tradición en el deporte de las dos ruedas. Sin embargo, desde ahora vamos a tener que incluirlo en el radar tras el ascenso a categoría Pro Continental del Cycling Academy. El equipo de Ran Margaliot que echa a andar hoy mismo con la concentración de pretemporada.

Y, quién lo iba a decir, el equipo va a contar con presencia española en la figura de un ciclista y uno de sus directores. El director es Óscar Guerro y el ciclista, José Manuel Díaz Gallego. Serán los ‘representantes’ de la patria en un equipo que tendrá 16 corredores de 12 nacionalidades distintas. Toda una ONU en miniatura plagada de jóvenes llegados de todos los rincones del planeta. Y, por tanto, también una muestra más de esto que se viene llamando globalización en el ciclismo.

Díaz Gallego tiene 21 años, es de Jaén y tiene las ideas muy claras: “Me llamó mi representante y me preguntó qué me parecía irme a Israel. No te voy a negar que al principio me sorprendió, pero fui hablando con ellos y vi que era serio. Siempre hay dudas, claro, pero ellos me dijeron que apostaban por mí y demostraron su interés. Eso me decidió, y se lo agradezco”, explica el andaluz a Arueda.com antes de subirse al avión que lo lleva a  que trasladará a toda la escuadra por varios lugares del país –incluido Jerusalén- hasta el próximo día 21.

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Díaz Gallego, en el Bicicletas Rodríguez-Extremadura. Foto: Bicicletas Rodríguez-Extremadura

Un paso en firme

A Díaz Gallego, ganador del Memorial Valenciaga en este 2016 que termina, no le faltaban novias. Pero pese a su juventud es un corredor con las ideas claras: “Tenía algunas opciones más en Continental, pero no terminaban de llenarme. Al final ha salido esto y lo he cogido porque he visto que son gente seria, hasta ahora me lo han demostrado. He hablado mucho con Kjell Carlström y con Margaliot, pero si no hubiera salido tal vez habría esperado un poco más en amateur”, comenta antes de añadir: “Soy joven, pero en la carrera de un ciclista juegan muchos factores y antes de dar un paso, quiero estar seguro de que sea firme como es el caso”.

Sabe, también, que el cambio de categoría será complicado. Hay un salto importante, pero entiende que es más mental que físico. Por lo pronto, para adaptarse lo antes posible a su equipo está aprendiendo inglés a marchas forzadas. Y en cuanto a las carreras, sabe que el éxito pasa por ejecutar bien su trabajo: “No todo el mundo vale como líder, y yo acabo de llegar. Tengo 21 años y si me piden ser gregario, tengo que ser el mejor gregario del mundo. De eso me he dado cuenta ya en sub23. Guardarme para tratar de hacer un puesto que no será relevante no sirve de nada. Hay que remar con el director”, argumenta. Y sus palabras no son normales en un chaval de su edad.

Gallego sueña con ganar la Vuelta a Andalucía, y también le llama mucho la atención la Volta a Catalunya. También le atrae especialmente el Giro de Italia. “Tiene algo, tal vez esos recorridos tan bonitos”, afirma. Evidentemente, sabe que encontrar el sitio no va a ser fácil: “El hueco hay que buscarlo, y al principio es difícil”, y también piensa que tiene una disciplina por mejorar: la contrarreloj. “Hasta ahora en amateur no la he tenido que practicar mucho porque las que hay son cortas, y tampoco me he planteado nunca correr un Campeonato de España. Desde ahora tocará coger más la cabra, adaptarse a ella y mejorar, porque creo que tengo margen”, asevera. Cuando se le pregunta por dificultades, desafíos o puntos a mejorar, siempre responde lo mismo: “Creo que me adaptaré bien”.

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Presentación del equipo Kaiku, cuyo director era Óscar Guerrero.

“Competir agresivo”

La otra ‘pata’ del banco español en Israel es Óscar Guerrero. Tras pasar entre otros por Kaiku, Fuerteventura o Euskaltel, su último equipo en 2013, coge el volante israelí con el beneplácito de Margaliot y Carlström, las dos cabezas visibles de la escuadra. Hace apenas unos días, un comunicado informaba del fichaje del navarro, y su declaración de intenciones no podía ser más nítida: “Me gusta trabajar con ciclistas que estén en desarrollo, y que tengan hambre. Y me gusta competir de forma agresiva, estando presentes en todos los ataques”, explicaba Guerrero en el comunicado de bienvenida. Carlström es de la misma opinión, así que miel sobre hojuelas.

Será, por otra parte, su primera experiencia extranjera. Algo que, lejos de asustarle, le motiva: “Desde el principio me pareció un proyecto serio, bien organizado y con ilusión por crecer año a año. Preparar a los jóvenes ciclistas israelíes para afrontar algunas de las pruebas más duras del calendario y que lleguen a ser grandes profesionales es otro gran estímulo para mí”, zanjaba Guerrero en la nota de prensa. Un calendario que casi con toda seguridad incluirá España y que según ha podido saber Arueda.com podría tener en la Comunitat Valenciana la primera parada en nuestro país. Desde ahora, Israel también está en el mapa para el ciclismo.