Después de un mes de marzo en el que el calendario profesional en nuestro país se ha reducido únicamente a la Volta a Catalunya, este fin de semana comienza un abril mucho más movido. Baste decir que el mes que afrontamos es, después de febrero, el más activo en cuanto a carreras de todo el año español. Además con pruebas de todos los niveles, que es lo más importante.

Porque mientras los grandes focos se centran en el segundo duelo Contador – Quintana que se dirimirá a partir del lunes en la Vuelta al País Vasco, hay un puñado de carreras que tal vez no salgan en los focos, pero los equipos y ciclistas que viven en el piso de abajo afrontan casi con la ilusión de un Tour de Francia. Algunos de ellos no tendrán otra oportunidad de verse en un pelotón junto a equipos como Sky en todo el año, y sólo eso ya les sirve para verlo como un aliciente extra. Este fin de semana comienza la acción con el Gran Premio Indurain y la Vuelta a la Rioja.

El poder de la tele

El simple hecho de que en Estella hayan conseguido que su prueba vuelva a ser televisada ya supone un aliciente extra para los más modestos. Así lo cuenta Eneko Lizarralde (Euskadi – Murias): “Al final el patrocinador lo que quiere es que se le vea. Tú corres una prueba sin televisión y, aunque hagas un carrerón, la gente no lo ve. No lo sabe. En cambio, te escapas en una carrera con televisión y empiezan a conocerte. Aunque luego no salgas en los resultados”, explica el corredor ‘verde’. En la misma línea se expresa Darío Hernández, director del Burgos-BH: “Es importantísimo, vital. El periódico cada vez lo ve menos gente, y muchos son personas ya aficionadas al ciclismo que se lo leen todo. No es lo mismo que corras Indurain y salgas en el periódico de Navarra, a que se te vea por Eurosport en toda Europa. Basta con que unos cuantos ‘se equivoquen’ cambiando de canal y te vean. Lo que hagas vale mil veces más”.

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“Los equipos modestos como nosotros no nos podemos quejar. Se habla mucho de que a España le falta calendario, y es cierto, pero que vengan carreras de este tipo es una oportunidad, y más si hay gente viéndote tras la pantalla”, concede el catalán Marc Vilanova (Massi – Kuwait). Todos coinciden en que esto puede ser el principio de mejores tiempos: “Valencia, Andalucía, ahora Indurain… esto puede hacer que más gente se anime. Ojalá así sea y pronto veamos reaparecer a Urkiola, Llodio y otras que cayeron por el camino”, dice Lizarralde. “Esto va de nuevo a mejor. En unos años echaremos la vista atrás y veremos el cambio”, espeta Darío Hernández.

“Una oportunidad única”

El sábado, en el Gran Premio Indurain se va a citar un pelotón importante y cinco equipos World Tour: Sky, Movistar, Orica-GreenEdge, Katusha y Cannondale. Obviamente, los continentales rara vez se encuentran con esta gente enfrente: “Los modestos no nos podemos quejar. Yo es la primera vez que coincido con Sky. Es como si te toca jugar contra el Barça. Motiva por sí solo”, evoca Vilanova. También el andaluz Pablo Guerrero (Radio Popular Onda – Boavista) lo entiende así, y se atreve a hacer una simpática predicción: “Es una participación muy potente. Sky viene con un equipo muy bueno, Movistar también. Incluso Caja Rural, que no es World Tour, compite mucho en estas carreras. Esta gente nos va a sacar los ojos”, bromea. Guerrero estará, en principio, en todas las pruebas del mes en nuestro país.

El domingo, en la Vuelta a la Rioja, el cartel es algo más accesible, aunque la presencia de Orica y sus sprinters también asusta: “Seguro que los WT controlan el recorrido porque pueden hacerlo. A nosotros nos queda ser aventureros, pelearlo como siempre y echarle muchos cojones. Y si conseguimos llegar bien al final, tenemos a Imanol que, por qué no, puede disputar”, explica Eneko.

Al final, la principal bendición de este tipo de pruebas es que dan la alternativa a otros corredores que durante el resto del año aparecen perdido: “Lo bueno de estas carreras es que los jóvenes y modestos pueden brillar”, prosigue Lizarralde, y recuerda la experiencia de Alentejo: “Había equipos muy buenos, con gente de nivel, que sale como continental porque en sus países hay carreras para ellos y luego lo completan en Europa. En EEUU con Colorado, Utah, USA Pro Challenge… luego salen varias veces y acaban haciendo un calendario tremendo”. Por su parte, Vilanova y su equipo no estarán en Castilla y León, que cambian por una salida: “Las invitaciones estaban ya cerradas, así que no pudo ser. Hemos encontrado una vuelta de cuatro días en Turquía -Tour de Mersin-. Por lo demás, el resto del mes lo pasaré en España. No se puede pedir más”, remata.

Objetivos distintos

En cuanto a los objetivos, obviamente cada uno barre un poco para casa. Aunque todos coinciden que por repercusión y participación el GP Indurain es el que más valor tiene, cada equipo o corredor tiene razones para mirar con especial interés otra de las pruebas que se celebran a lo largo del mes. Para Euskadi-Murias, obviamente la que está marcada en rojo es el Gran Premio Primavera de Amorebieta: “No es que vayamos a centrar nuestro año en eso, claro, pero sí es cierto que dentro de este mes es el punto álgido y donde queremos hacer lo posible por disputarla. Nos coge muy cerca de casa. Aunque también sabemos el valor que tendría hacer algo en el G.P. Indurain por la repercusión”.

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Un poco más adelante miran los corredores de Burgos-BH, que llegan con algunas dudas por el largo tiempo sin competir. No corren desde la pasada Vuelta a Andalucía, pero han aprovechado para estar concentrados y hacer entrenamientos de mucha calidad: “Estuvimos juntos en Burgos, haciendo entrenamiento en zonas de montaña como Ezcaray y las sensaciones han mejorado mucho. Lo normal es que en estas primeras falte un poco de chispa, pero vamos motivados”. Obviamente, la diana está puesta en la Vuelta a Castilla y León: “Es la de casa y tiene etapas para varios perfiles de corredor. Pero antes de hacer planteamientos queremos ver cómo se dan estas primeras pruebas”, remata Darío Hernández.

Y lo que Pablo Guerrero no se quita de la cabeza es el último día del mes, el 30 de abril. El Alto del Acebo, primera etapa de una Vuelta a Asturias que ha sorprendido gratamente sumando un día más: “Yo soy escalador puro, lo que mejor se me da es subir y mientras más duro sea el puerto, mejor. Así que es la que más me gusta del mes. Pero antes habrá que ver cómo afrontamos todo lo demás”, comenta.

Para Vilanova, después de 12 días en Argelia de los que llegó “al límite” por culpa de un continuado mal tiempo –se suspendió una etapa con final en alto a mitad de puerto, por impracticable debido a la nieve-, estas pruebas son complicadas. Sufre de alergias y el invierno ha sido seco en casi toda España. Sin embargo, al ponerse el dorsal eso se olvida: “Tengo mi pico de la temporada pensado para junio porque abril es un mes difícil para mí. Pero eso no significa que vaya a salir con la mentalidad de darlo todo por perdido. Se pone el chip en ‘modo competición’ y a dar el máximo”. Así ven los del piso de abajo el bloque de carreras que empieza el sábado en Estella. El nivel de los World Tour o Caja Rural es sin duda más alto. Pero que no se despisten, que el pez pequeño también puede plantar batalla.