Estamos, ya sí, en las últimas horas del año. Y qué mejor forma de acabarlo que hacer merecido homenaje a los que han sido, desde nuestro humilde no necesariamente inamovible punto de vista, los mejores corredores de la temporada. Si hace unos días echábamos un vistazo a lo que nos habían parecido las mejores imágenes, en esta ocasión proponemos el ‘nueve ideal’ de esta redacción. No queríamos que fuese una simple lista de corredores, sino un equipo, por eso hay ciclistas de todos los perfiles: escaladores, vueltómanos, rodadores y hasta corredores de equipo. Queremos también conocer vuestra opinión, quiénes os sobran o faltan, o qué selección habríais hecho vosotros. ¡Vamos allá!

Peter Sagan (Tinkoff, 1990). El único de todos los corredores que hace pleno. Y es que su temporada ha sido todo un resurgimiento. Hasta 10 triunfos en un año que empezó sin ganar, como ya le sucediera en 2014. Rompió el maleficio en Tirreno y, tras vencer en California y sumar varias etapas en Suiza, el Tour se le volvió a atragantar pero se hizo con el cariño y admiración de la afición a base de intentarlo. Segundo en sprints, segundo en las llegadas en descenso, segundo en las fugas. Volvió a alzar los brazos en la Vuelta a España y se coronó en Richmond. Imprescindible aquí.

Alejandro Valverde (Movistar Team, 1980). Otro irrenunciable, el murciano. A sus 35 años demuestra que es como el buen vino. No sólo por seguir ganando, que también, sino principalmente porque ha podido dar carpetazo definitivo al que era su gran sueño como corredor: verse en el cajón del Tour de Francia. Al final, ocho victorias con Flecha, Lieja, una etapa en la Vuelta y tres en la Volta. Podio del Tour y, sobre todo, una versión mucho más ofensiva de corredor que ya sólo hace agrandar su historial.

Mikel Landa (Astana Team, 1989). La irrupción del de Murguía tampoco ha pasado inadvertida por aquí. Se destapó en el Giro y en la Vuelta, más en segundo plano, también ganó cuando quiso. Además, sumó una etapa en País Vasco. Lo más interesante de Landa es, obviamente, lo que está por venir. En España, faltos de relevo como estamos, ya lo hemos subido a los altares. Si la presión no le puede, seguro que en 2016 seguirá dándonos alegrías.

Chris Froome (Team Sky, 1985). El británico se ha hecho con su segundo Tour y ha completado otro temporadón, con siete triunfos. El Dauphiné y dos etapas, la Vuelta a Andalucía con una etapa y el Tour con la exhibición de la Pierre San Martin. Sin embargo, no ha exhibido el dominio de 2013. De hecho dio la impresión de que el Tour se le hizo largo y, por primera vez, pareció que era batible. En cualquier caso, la temporada es de sobresaliente, con todos los objetivos más que cumplidos. Vino a la Vuelta sin estar en su mejor forma y fue muy competitivo hasta que una caída lo dejó fuera de combate en Andorra.

Fabio Aru (Astana Team, 1990). La improvisada bicefalia Aru-Landa no ha estado exenta de polémica. Sobre todo porque el italiano era el favorito del equipo y Landa optó por rebelarse varias veces a la disciplina marcada desde arriba. En cualquier caso, sería absurdo negar que el transalpino ha dado un paso más en su madurez. Por primera vez ha corrido dos grandes en el mismo año, y el resultado es impresionante: segundo en una (Giro), y ganador de la otra (Vuelta). Además, en ambas ha logrado terminar, a base de regularidad, sufrimiento y casta, por delante de gente más fuerte que él. Y eso en ciclismo suele diferenciar a los cracks de los buenos corredores.