De todos es sabido que los ciclistas hacen un enorme sacrificio por llegar a profesionales. Horas de entrenamiento. Cuidar al extremo todos los detalles para poder aprovechar las oportunidades al máximo. Y, aun así, en un contexto económico de crisis como el que seguimos atravesando, la falta de oportunidades hace que el paso a profesionales no sea ni mucho menos seguro. Algunos corredores hacen lo que sea. Y esa desesperación ha derivado en un nuevo modo de encontrar sitio en el pelotón: pagar por la oportunidad de un contrato profesional.

Y ha sucedido muy cerca de aquí: en Italia. El diario transalpino Corriere della Sera destapó hace dos semanas estas prácticas en equipos de la división Profesional, que han llegado a pedir a los ciclistas entre 25.000 y 50.000 euros para poder tener un hueco en el equipo. Con el testimonio de un representante y varios corredores, el rotativo italiano ha provocado un auténtico terremoto.

Especialmente llamativo es el caso que cuenta el Corriere del ex ciclista Matteo Mammini, que en su mejor campaña amateur tenía el pase a profesionales al alcance de la mano: “Cuando un conocido manager me invitó a cenar, pensaba que mi vida estaba a punto de cambiar. Lo sabía todo de mí, me dijo lo importante que era mi versatilidad. Mi contrato estaba cerca. Sólo había un detalle: tenía que pagar 50.000 euros por mi sueldo”. Ante la reacción adversa del corredor, el manager apuntó una lista con varios corredores que cobraban y sus patrocinadores: “Quien busca, encuentra”, asegura que le respondió.

La última voz que se ha pronunciado sobre este asunto, aunque de pasada, ha sido la de Ivan Santaromita, que tras salir del Orica-GreenEdge ha fichado por el Skydive Dubai de la categoría Continental antes que militar en la división Profesional de su país: “Sé que es un descenso de dos categorías. Tenía otras opciones, pero no voy a pagar por correr en un equipo Profesional”, ha comentado, reconociendo de facto que esta práctica existe.

Pero hay más. Desde Arueda.com hemos podido conocer el testimonio de un corredor al que, en busca de un hueco para 2016, también le fueron requeridos 50.000 euros por parte de un manager italiano, cantidad de la que sólo una parte sería su sueldo durante la temporada. De este modo hemos tenido confirmación directa. En lugar de cobrar por su trabajo –condición inherente a un profesional de cualquier ámbito-, los ciclistas se ven forzados a pagar.

Aprovechar la desesperación

El gran problema que subyace bajo todo este asunto es la perversión de los valores deportivos al contratar a los ciclistas por criterios económicos, y no de rendimiento. Los corredores jóvenes, en su ansia por conseguir un espacio en el pelotón profesional con el que lograr mejores condiciones, hacen cualquier cosa, incluso acceder a las pretensiones de los managers. Sin embargo, aquellos que no tienen posibilidades económicas se terminan perdiendo, incluso aunque sean superiores como corredores.

A día de hoy sólo hay dos equipos transalpinos confirmados en las dos primeras categorías: el Androni-Giocattoli y Nippo-Vini Fantini, que ya han recibido la licencia en la categoría Profesional. Los otros tres existentes están en la comisión de licencias: Lampre-Merida (World Tour) y Bardiani-CSF y Southeast (Profesional).

Incluso desde la Asociación de Corredores reconocen que es algo extendido. Los corredores firman por varios años, pero no en el mismo contrato sino en varios de un año cada uno. Si no tiene una buena temporada, el manager no le renueva. De palabra, el ciclista tiene dos años más, pero sobre el papel termina al final de cada campaña.

Siempre hay quien aprovecha los contextos de crisis. El problema es que los perjudicados son, una vez más, los ciclistas. Ya no sólo ven reducidas las posibilidades de pasar a profesionales, sino que éstas dependen en parte de su capacidad económica y la de su familia. Unas prácticas que deberían desterrarse antes de que se conviertan en costumbre más allá de las fronteras italianas.

  • Jose Manuel

    Si en Italia opasa eso en España igual o peor. Todo es una mafia, la mafia de la F1, la mafia de la MotoGP y la mafia del ciclismo, en fin! Cuando las autoridades roban y se quejan de que viven mal que esperas de los demás pues simple y llanamente que hagan exactamente igual.