Durante toda la semana los apasionados de este deporte vamos a tener que multiplicarnos para poder acudir a todos los frentes abiertos de la competición internacional. Pues que así sea, que luego desde octubre hasta enero los meses se hacen de goma. Además, el menú tiene al mismo tiempo ración de montaña y de piedras. Como sucedió en el día de ayer con la coincidencia del primer final en alto de la Volta a Catalunya y una de las tres clásicas de la semana: la Dwars Doors Vlaanderen, que al castellano se suele traducir como ‘A través de Flandes’.

Lo cierto es que se vio mucho más en la clásica flamenca que en La Molina, pero en cualquier caso las dos carreras tienen aspectos trascendentes que merece la pena contar. El primer día pirenaico de la Volta fue un tanto flojo por la falta de movimiento entre los favoritos de la carrera. También es cierto que el puerto no daba para mucho más. Y es una pena, porque el diseño de la etapa no era feo en absoluto. Hasta cuatro puertos de primera categoría y sin excesivo terreno entre ellos. Pero la presencia de Port Ainé en el día de hoy disuadió a todo el mundo.

Dan Martin, como en 2013

Ni siquiera hubo intentos por parte de segundos espadas para poner nerviosos a los equipos rivales. Sólo en los últimos dos kilómetros lo intentó Wout Poels, aunque todo el mundo se le pegó bien. Después respondió Nairo Quintana. El colombiano, con un ataque más serio, ya mermó el hasta entonces nutrido grupo. Richie Porte le dio algo de continuidad, y luego lo volvió a intentar Nairo, con Contador soldado a su rueda. Y así entraron en el último kilómetro, por fin, con las espadas en alto.

Ahí apareció Daniel Martin. El irlandés es probablemente el hombre más rápido entre los escaladores del pelotón junto con Alejandro Valverde. Tiene un último empujón tremendo en los metros finales, y eso le ha valido ya varias grandes clásicas –Lombardía, Lieja– y etapas de alta montaña en su palmarés. Entre otras victorias ya cuenta en su haber con una Volta a Catalunya, la de 2013. Ayer consumó su regreso a la tierra donde se consolidó como corredor, en la que fue su mejor temporada hasta la fecha.

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Martin entra ganador en la cima de Port Ainé, en el año 2013.

Pero en aquella ocasión cimentó su victoria en Port Ainé, la cima a la que llega hoy la carrera. Dan Martin culminó magistralmente una exhibición táctica de lo que entonces era el equipo Garmin-Sharp, con Ryder Hesjedal como maestro de ceremonias en el Cantó (HC), que también se sube hoy. En Port Ainé atacó desde abajo y el pelotón de favoritos no pudo con él. Después, en las jornadas de media montaña no tuvo mayor problema para mantener el maillot de líder. Hoy su situación será distinta, porque le toca defenderse de todos los demás. Contador y Bardet fueron los que más se le acercaron, mientras que Nairo cedió 9 segundos y Froome se dejó 12.

Etixx está imparable

Con esta, van ya 19 victorias para Etixx-QuickStep. Ni que decir tiene que la estructura de Lefevere ha empezado con buen pie este 2016. De momento ya acumulan tres dianas más que el año pasado por estas fechas, que ya eran números bastante altos. Actualmente figura como segundo equipo del ciclismo profesional en el ranking de victorias, porque el primero es el Nasr-Dubai que se está hinchando de ganar en carreras africanas. Ni que decir tiene que el nivel no tiene comparación, por lo que a todos los efectos podemos considerar a Etixx como el equipo más laureado del año. Veremos si lo mantienen.

Etixx lleva siete triunfos de ventaja sobre Astana. Y lo mejor es que lo han conseguido con hasta 10 corredores diferentes: Marcel Kittel, Terpstra, Stybar o el propio Dan Martin ya eran ganadores habituales antes –aunque el irlandés defendiese otros colores-, pero se ha sumado un puñado de corredores interesantes como Bob Jungels, Peter Vakoc, Martinelli o el siempre abnegado Vandenbergh, que este año encontró premio en la Volta a la Comunitat Valenciana.

Lo cierto es que Daniel Martin ha hecho un buen cambio. Acude a un equipo que suele estar centrado en otro tipo de carreras como clásicas o llegadas masivas. Es el único gran escalador de toda la escuadra, por lo que tiene mucho espacio y muy poca presión. Sin duda es un buen escenario para alguien que cuando se ha puesto objetivos altos en grandes vueltas no ha llegado nunca a colmarlos.

Debusschere rompe el maleficio

Lejos de los Pirineos se disputaba la clásica Dwars Door Vlaanderen, la primera y de menor entidad de las tres carreras de adoquines que van a tener lugar esta semana, que estuvo a punto de ser suspendida por los trágicos atentados terroristas de ayer en Bruselas. Mañana será el turno de E3-Harelbecke y el domingo Gent-Wevelgem, ambas del World Tour. En cualquier caso ya se trata de una carrera de buen nivel, pues bastantes de los outsiders -aunque pocos favoritos- de las grandes clásicas de pavé suelen tomar parte.

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Toma de la cámara de meta de Dwars Door Vlaanderen, donde se aprecia la victoria de Debusschere sobre la línea.

Y allí ganó Jens Debusschere en uno de esos sprints agónicos que parece que no van a terminar nunca. Con Terpstra subiendo el Taaienberg a todo tren para enganchar con un grupo pequeño que se había destacado, Gaviria pasó el muro pero llegó completamente fundido y no hubo parón para recuperar. Van Avermaet hizo su ataque ganador a cuatro de meta, Gaviria no fue capaz de dar todas sus prestaciones y parecía que Bryan Coquard se impondría ante la insistencia de un Debusschere que sobre el papel no tenía nada que hacer con él. Pero cuando el francés celebraba el triunfo, una vez cazado Van Avermaet a sólo 200 metros de la llegada, el corredor del Lotto Soudal lo pasó en la misma línea de meta y se llevó la victoria.

Probablemente no estaríamos hablando de esto si no fuera por el hito que ha conseguido el bueno de Jens. Ganar una clásica de adoquines para Lotto-Soudal –aunque no sea una de las ‘grandes’-, más de una década después. La última gran carrera de adoquín que se llevó el equipo vino de la mano de Nico Mattan, en la Gent-Wevelgem de 2005. Un año después, Bert Roesems ganó la Nokere-Koerse (1.1.), una de las primeras de lo que se conoce como ‘primavera ciclista’. Más que tierra prometida, para un equipo belga ganar en el pavé es casi una cuestión de estado. Veremos cómo afecta el subidón de moral en las dos próximas citas, donde a priori están por debajo de los grandes favoritos. Pero eso será a partir de mañana, con Harelbecke. Mientras tanto, hoy estaremos atentos a la batalla de Port Ainé