El ciclista del Caja Rural-Seguros RGA, que sufrió una caída en la etapa inaugural de la Vuelta al País Vasco 2015, se prepara para volver a la competición.

Diez meses después de la tristemente famosa caída en los metros finales de la primera etapa de la Vuelta al País Vasco 2015, el ciclista del Caja Rural-Seguros RGA Sergio Pardilla se prepara para volver a competir. Y lo hace, como ha dicho en declaraciones a Marca, por “amor al deporte”.

Cuando el pelotón entró en la ciudad de Bilbao el pasado 6 de abril de 2015, poco podían esperar los ciclistas la sorpresa que les aguardaba en medio de la carretera. A escasos 500 metros de la llegada, unos bolardos mal cubiertos con conos para advertir a los corredores provocaron una horrorosa caída en la que media docena de ciclistas besaron el asfalto. El peor parado de todos fue Sergio Pardilla, con cuatro costillas rotas y perforación de un pulmón que le provocó un hemoneumotórax, fractura de las dos escápulas, un hueso de la mano derecha y el dedo pulgar y la muñeca de la mano izquierda. “Según la traumatóloga, la mano me estalló”, explica Pardilla.

Aquella caída levantó una gran polémica sobre la seguridad de los ciclistas en las carreras, que se juntó con el peligroso episodio de la París-Roubaix. Sin embargo, el veterano ciclista de Membrilla solo recibió de parte de los organizadores un mensaje dos semanas después del accidente. Pero no guarda rencores: “Año nuevo, cuentakilómetros a cero. Al año que empieza le pido la salud que no he tenido en 2015. El resto ya lo pongo yo”.

Ahora, con la mirada ya puesta en el futuro y otra vez en la competición, explica el calvario de su lenta recuperación. “La parte mental en toda la rehabilitación ha sido lo peor. El deportista siempre lleva una vida muy activa con mucha competición y muchos viajes y pasar de todo eso a nada es duro. Y también depender de otras personas para el día a día”.

Su regreso está previsto para el 31 de enero en el GP de la Marseillaise. “Estoy entrenando con total normalidad, pero con la incertidumbre de cómo responderá la mano izquierda en competición. Quiero ir poco a poco después de un año casi en blanco”. Afrontando la nueva temporada con optimismo, concluye: “Lo bonito de una caída es tener el reto de volver a levantarse”.