Casi sobre la bocina, Igor Antón ha encontrado al final un hueco para seguir dando pedales como profesional el año que viene. Y además no hay motivo para la queja, puesto que seguirá dentro del World Tour. Su destino, el remozado Team Dimension Data de Mark Cavendish. El equipo de África, que al final ha completado una plantilla más que digna para competir en la máxima categoría del ciclismo. El equipo ha hecho hoy oficial su incorporación, pero el propio ciclista lo confirmó ayer en Marca.com, aunque ya fue avanzado en otros portales especializados.

Cualquiera diría que hace cinco años, el de Galdakao peleaba por ganar la Vuelta a España. Una caída camino de Peña Cabarga hizo que tuviera que subirse al coche, y ahí se quedó la progresión del corredor vasco en lo que a grandes vueltas se refiere. Nunca más estuvo en posición de luchar una ronda de tres semanas, aunque sí logró buenos hitos.

Pero el caso es que, por aquel entonces, Antón sí lograba emocionar a la afición con sus dotes de escalador. Con ataques secos y voracidad para ganar etapas. Tuvo contra las cuerdas a Vincenzo Nibali hasta que se le cruzó el infortunio. Después ya nunca llegó a ser el mismo. Ganó una etapa en el Giro 2011, ni más ni menos que en Zoncolan, y también entró vencedor en Bilbao en la Vuelta del mismo año.

Siguió en Euskaltel hasta que desapareció la estructura vasca, y Unzue lo rescató entonces para Movistar. Reconvertido a gregario de lujo, no aprovechó las oportunidades que le dio el equipo. En 2015 ganó la Vuelta a Asturias y su primera etapa, pero el equipo telefónico decidió no renovar su contrato, por lo que se hallaba a la espera de una oferta que finalmente ha llegado. Tendrá una nueva oportunidad a sus 32 años, y podrá seguir compitiendo en carreras de primer nivel y probar alguna que aún no conoce -aún está por saber cuáles-, un reto que le motivaba desde hace tiempo.

Y llegó en el momento justo, porque Antón ya pensaba en colgar la bicicleta. A la espera de una experiencia distinta que le diera alicientes para poder dar de nuevo lo mejor de sí mismo, anhelaba una llamada desde el extranjero. Realmente, era casi su única posibilidad. Difícilmente Caja Rural podría llegar a ofrecerle un sueldo muy alto. Para Dimension Data, tener un escalador con experiencia en su plantilla es un buen movimiento de cara a terminar de pulir a Berhane y Kudus, sus dos joyas africanas, una vez que Meintjes se ha marchado a Lampre-Merida dejando un hueco difícil de cubrir.

Por lo pronto, Antón ya tiene parte del calendario definido y su primer foco importante va a ser la primavera, que se le presume intensa: País Vasco, las clásicas de las Ardenas –con especial atención a Flecha y Lieja– y el Giro de Italia. Aún está por ver el papel que tendrá, pero todo apunta a que gozará de mayor libertad que en sus anteriores campañas en Movistar.

Al fin y al cabo parece que todo ha acabado bien para Igor Antón, que con 32 años tendrá una temporada más al máximo nivel para volver por sus fueros. Si la moneda hubiese salido cruz, el ciclista vasco lo asumía con total naturalidad. Agradecido al ciclismo por los éxitos logrados. Pero finalmente no va a ser el caso, y el que fuera una promesa se ha convertido ahora en un corredor veterano, con experiencia y cuajo en las mejores carreras del calendario.

En el fondo, Antón se va de Movistar con la espina clavada de no haber podido mostrar su mejor cara. El rescate de Dimension Data es un buen acicate para el orgullo que tiene todo ciclista. Tiene ante sí el reto de mejorar sus prestaciones y mostrar al mundo cuánto queda de aquel corredor que un día pudo ganar la Vuelta a España, y cuyo rumbo al estrellato quedó truncado camino de Peña Cabarga.