Una meteorología envidiable recibió al pelotón en la Clásica de Almería, la prueba de un día concebida para velocistas más prestigiosa del calendario español. Este año el paquete tenía mucho más cuerpo que el anterior: 137 ciclistas, 20 equipos en total, 8 del WorldTour; meridianamente distinto al exiguo grupo de menos de 100 hombres, con 12 escuadras de las cuales sólo una (Movistar Team) era de primera división. ¿La razón? El cambio de fechas del fin de semana posterior a la Ruta del Sol y la Vuelta al Algarve al anterior. Quienes vienen a competir a tierras andaluzas o portuguesas tuvieron la posibilidad de aprovechar el viaje para competir en Almería hoy y Murcia ayer, un auténtico éxito para ambas carreras.

La calidad del elenco se notó en la fuga, protagonizada nada menos que por Romain Bardet (Ag2r, 6º en el pasado Tour de Francia, ganador hoy de la Montaña) y Romain Sicard (Europcar, campeón del mundo sub23 en 2009, se impuso en las Metas Volantes), acompañados hasta el final de su escapada por un jabato leonés llamado Miguel Ángel Benito (Caja Rural). También estuvieron el belga Arthur Van Overberghe (Topsport) y el vasco Unai Intziarte (Murias Taldea), que se descolgaron en el transcurso de la aventura.

Por detrás, Etixx. Los integrantes del equipo belga rumiaban en la salida una enfermedad de Cavendish, “ha pasado mala noche”, “le duele la barriga”, “está un poco resfriado”… “Pero no pasa nada, en el peor de los casos esprintaremos con Renshaw”, decía en la salida Brian Holm, director deportivo e ideológo del magnífico ‘treno’ que lanza al británico. No dudaron sus hombres en tomar la cabeza del pelotón desde el inicio con el italiano Brambilla y los españoles Verona y De la Cruz, fuertes e inteligentes para apretar en el llano y aflojar en las subidas para ahorrar castigo a su líder. Posteriormente Stybar rompió el pelotón con un descenso suicida en el último puerto del día, el Alto de Lucainena (2ª, se coronaba a 70km de meta) y, en los compases finales, embaló a Renshaw para que éste embalara a Cavendish. El otro favorito, Juanjo Lobato, sólo pudo ser segundo. Triunfo sin paliativos y con gloria para el velocista inglés, que se resarce de su derrota ante Bos de hace cinco años. La duda es si realmente hubo también enfermedad de por medio.