La nueva asociación abre un debate sobre quien representaría mejor los intereses de los cicloturistas.

¿Existe en España una Federación de Cicloturismo? ¿Qué funciones tiene? ¿Desde cuándo? Estas preguntas empezaron a circular entre los aficionados al ciclismo tras el sorprendente anuncio de que un comunicado de Europa Press anunciara que “José Luis Junquera, nombrado presidente de la Federación de Cicloturismo de España (FECT)”.

La noticia sorprendía y confundía. Por un lado se hablaba del relevo en la presidencia de una asociación, la FECT, que prácticamente nadie en el mundillo ciclista conocía. Pero por otro lado, se daba la fecha del próximo 1 de enero de 2017 para que empiece “a funcionar la FECT”. Es decir, había una cambio en la presidencia de una asociación que aún no se ha puesto en marcha…

Curiosamente, fue la parte antagónica a esta FECT de la que tan poco se sabía la que vino a confirmar la noticia y a darle, de paso, relevancia. La Federación Española de Ciclismo (RFEC) emitió un comunicado a los pocos días asegurando que no puede haber más federación que la RFEC y que por tanto: “La RFEC lamenta esta desafortunada denominación y ejercerá las acciones oportunas para evitar cualquier confusión respecto a las funciones de esta asociación en relación con las competencias legalmente establecidas para la RFEC”.

El nombre del “cicloturismo”

La reacción de la RFEC podría responder al temor de que esta nueva institución pueda arrebatarles parte de los ingresos; en este caso, licencias federativas. Si efectivamente progresara la FECT como estamento representante de los intereses de los cicloturistas, la RFEC perdería una de sus mayores fuentes de ingresos: las licencias de cicloturistas (meros aficionados al ciclismo no competitivo). Unos ingresos que no han parado de crecer debido al incremento del número y al coste de las mismas en los últimos años.

Pero el tema de fondo que plantea la aparición de la FECT va más allá de la lucha por los ingresos. Lo importante es qué entendemos por cicloturismo y qué puede hacer la RFEC por sus intereses. Esta es la clave del asunto. Las mal llamadas marchas cicloturistas no entrarían dentro del ámbito de la nueva federación, ya que ellos entienden que el ciclismo debe ser “deporte, salud, turismo y cultura, pero no una competición”. Es decir, no se dirigen a un tipo de usuario deportivo del ciclismo, sino al que actualmente escapa de radio de influencia de la RFEC.

Y es que el organismo oficial ha estado menos pendiente de los colectivos no deportivos del ciclismo, que quizá se ha visto un poco huérfano frente a iniciativas en defensa del uso de la bici: seguridad vial, ciclismo urbano, negociaciones con la DGT, normativas, o campañas solidarias. De todas formas, el pasado año, la RFEC puso en macha un Carnet Ciclista para acercarse ese usuario de la bici por transporte u ocio.

El modelo francés

El caso es que algunos colectivos y aficionados podrían ver con buenos ojos la creación de una federación centrada en defender los intereses de un colectivo quizá no tan reconocido por parte de la RFEC. De hecho, en algunas redes sociales ya se han producido reacciones a favor. Algún ilustre de la bicicleta como Eduardo Chozas  ha mostrado su apoyo a la nueva FECT. Es importante destacar que el modelo que auspicia la FECT es una copia del modelo francés que dispone de una federación exclusiva para cicloturismo. La FFCT es una federación oficial y plenamente implantada en Francia que se ocupa únicamente de los asuntos del ciclismo recreacional: fomento de vías verdes, excursiones, representación ante autoridades, licencias, seguridad vial, fomento del ciclismo, etc. Quizás en España podría conseguirse algo similar, aunque el primer paso sería el que la FECT consiga ser aceptada como Federación de manera oficial, lo cual no será fácil.