Entrevista: Alberto Losada

Hoy entrevistamos a Alberto Losada, que a sus 33 años y con una década ya en el profesionalismo, se ha ganado a pulso el respeto y prestigio como uno de los más sólidos hombres de confianza de los mejores ciclistas del planeta. Desde que debutó en 2006 con el equipo Kaiku y, tras su ya larga trayectoria protegiendo a los líderes de Caisse d’Espagne primero y Team Katusha después, Alberto ha alcanzado esa madurez necesaria para analizar con serenidad y conocimiento de causa los entresijos del deporte profesional. En Arueda tuvimos la oportunidad de charlar con él y su carácter reflexivo y tranquilo nos desveló una perspectiva de él difícil de descubrir cuando se sube a una bici.

 

“Desde mi tercer año de profesional sabía que mi camino debía estar en ayudar a un líder, se me daba bien y me gustaba el papel de estar en los momentos importantes a su lado, ser el hombre de confianza”.

 

Alberto, en 2016, cumplirás una década en el profesionalismo, 2 tours, 5 Giros, 6 Vueltas a España … Llegados a este punto, ¿qué has aprendido en esta profesión?

Cada año que pasa se aprende algo, si miro atrás en los primeros años, te das cuenta de las cosas que hacías mal, desde la alimentación, el entrenamiento, hasta la manera de correr, cómo gastar tus fuerzas, saber cuándo, cómo y cuál es el momento en el que debes estar en carrera y, sobre todo, no tener esos nervios de cuando eres joven, hace que afrontes con mucha más calma y seguridad las grandes carreras.

¿Qué es lo mejor de este deporte?

Lo mejor, cuando todo el entreno y sacrificio que haces durante todo el año para preparar las citas mas importantes sale reflejado en la carretera.

¿Lo peor?

Las caídas y las lesiones.

Comenzaste en bici de montaña, no eres el único, pero no es el camino habitual. ¿Por qué cambiaste de disciplina?

Cuando empecé, yo nunca había pensado en ganarme la vida con esto, iba en bici de montaña por puro hobby y placer. Donde vivo es un auténtico lujo salir en MTB, y a mis padres tampoco les hacía mucha gracia que me fuera por la carretera con el tráfico que había, así que tampoco insistía mucho.

Más adelante, ya con 21 años, volví a coger el gusanillo de la bici, sobre todo en carretera. Salía todos los días con mi amigo Ibon Zugasti, ciclista y entonces también compañero de trabajo. Nos metíamos buenas palizas y me di cuenta de que quizás, por qué no, llegar a ser profesional, o al menos no quedarme con esa espina toda mi vida. Siempre había sido un sueño, aunque lo veía muy lejos. Así que con el empujón de Ibon y la ayuda de mis padres di el paso de dejar de trabajar y dar dos años de oportunidad para llegar hasta donde estoy ahora.

¿En qué momento de tu carrera eres consciente de que tu papel iba a estar centrado en correr para el equipo y para un líder?

Desde mi tercer año de profesional sabía que mi camino debía estar en ayudar a un líder, se me daba bien y me gustaba el papel de estar en los momentos importantes a su lado, ser el hombre de confianza. En este deporte es muy importante darte cuenta de cuál es tu sitio en un equipo.

¿Cambiarías alguna de tus participaciones en las más importantes pruebas del mundo por haber logrado alguna victoria menor?

No, ni mucho menos, desde que estoy en profesionales he estado en dos de los equipos mejores del mundo, con los mejores corredores, corriendo las mejores carreras del mundo. Seguramente, estando en un equipo más pequeño, habría tenido más oportunidades, pero considero que estoy muy bien valorado haciendo lo que hago y personalmente estoy muy satisfecho. 

¿Estás satisfecho con tu carrera deportiva? ¿Te arrepientes de algo? 

No me arrepiento de nada, de todos los errores se aprende, y por eso considero que ahora estoy donde estoy.

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