Como suele pasar cuando hay una vuelta grande en desarrollo, el resto de competiciones acaba pasando a un segundo plano. Pero es realmente interesante, para quienes siguen este mundillo del ciclismo, conocer lo que ocurre en el Tour del Porvenir que echará a andar en Francia el mismo día que lo haga la Vuelta a España en Ourense. Es decir, el sábado que viene.

Una carrera que se corrió por selecciones hasta los años 90, cuando se impuso la rentabilidad del patrocinio y se empezó a disputar por marcas comerciales. Cuando los continuos casos de dopaje y la incipiente crisis económica, que repercutió directamente en la desaparición de equipos, hicieron mella en las carreras de sub23 la organización decidió volver a hacerlo por selecciones. Y aquí estamos.

El caso es que la Selección Española hizo ayer oficial la alineación y en ella se van a dar cita las máximas esperanzas de futuro de nuestro ciclismo. Es lo realmente interesante de esta carrera: que el talento emergente de cada país se reúne en una vuelta por etapas de enorme nivel y con un trazado que siempre es complicadísimo y en el que siempre acaba ganando el más regular.

España, con profesionales

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Lo cierto es que el equipo de España de este año es esperanzador. No ya para la prueba, sino sobre todo para las próximas temporadas. Una alineación plagada de profesionales –cuatro de los seis elegidos-, alguno de ellos ya conocedor de esta prueba. Cristian Rodríguez (Wilier-Southeast), Enric Mas (Klein Constantia, pasará a Etixx el año que viene), Iván García Cortina (stagiare con Etixx) y Alex Aramburu (Euskadi-Murias) serán los cuatro ‘pros’ que darán lustre al equipo. Para que se sigan forjando vienen dos del campo aficionado: el andaluz López Cózar (Baqué-Campos) y Gonzalo Serrano (Cartucho.es-Magro).

Sin duda es un equipo potente con gente para todos los terrenos salvo, quizás, el sprint más puro. Pero en las etapas de media montaña y sobre todo en los finales en alto están llamados a ser protagonistas. Veremos si alguno de los nuestros puede recoger el testigo de Marc Soler, ganador el año pasado. Aunque los años pares no se nos terminan de dar muy bien. Antes de Soler, en 2013 ganó Rubén Fernández.

 

Dos mitades

La carrera tiene dos mitades muy claras. Los tres primeros días serán etapas más o menos llanas que probablemente se resolverán al sprint. Eso sí, al correr con equipos de seis corredores no suele ser una prueba fácil de controlar y las fugas numerosas pueden terminar llegando. Para el miércoles es la crono de 16,5 kilómetros que supondrá un antes y un después en la carrera.

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Porque lo que viene luego son cuatro días de montaña con finales en alto. Una tendencia que parece haberse consolidado en todas las carreras. Este Tour del Porvenir –o de L’Avenir, su nombre originario en francés- recuerda un poco al Dauphiné, con una traca final tan dura. Un primer día que se puede considerar como de media montaña con final en Carroz D’Araches (2ª) para abrir boca. Después, los Alpes. Se subirán puertos como el Cormet de Roselend, Saises, Tignes, Iseran, Valmeinier y, ya el domingo, La Toussuire y la Croix de Fer donde se conocerá al ganador final.

El futuro está llamando a la puerta y, por primera vez en mucho tiempo, parece que España tiene una generación de corredores sub23 capaces de batirse el cobre con los mejores a nivel europeo. El Tour del Porvenir reúne lo mejor de cada casa y muchos de estos nombres estarán peleando por cotas mucho más altas en unos años. Para muestra, la nómina de ganadores donde figuran Greg LeMond, Fignon, Indurain o, más recientemente, Nairo Quintana. Aquí no gana cualquiera.