“¿Triste, por qué? Yo soy un privilegiado que puede vivir de lo que le gusta. No puedo estar triste por acabar segundo. Tras 80 horas y 3.000 kilómetros no hay excusas… ni piernas”. Eso fue lo que dijo Esteban Chaves nada más perder el Giro en la última gran etapa frente a Vincenzo Nibali, en Sant’Anna di Vinadio. Y sólo en esa frase ya podemos darnos cuenta de que se trata de un corredor distinto. Uno de esos ciclistas que aparecen una vez cada seis o siete años y que, sin ser el mejor del pelotón –eso aún no lo sabemos- se gana el favor y el cariño de los aficionados.

Pero desde ayer, Esteban Chaves tampoco es un corredor más. El colombiano de 26 años se tomó la justicia por su mano y ganó otro Giro, también muy largo pero que sólo dura unas seis horas y pico. El corredor del Orica se proclamó vencedor de Il Lombardía tras una gran carrera en la que a falta de más de 50 kilómetros ya sólo quedaban 16 hombres con posibilidades de llevarse el triunfo. Para Chaves es, probablemente, la mejor victoria de su carrera deportiva junto con las etapas de Giro y Vuelta que ha conseguido. Este es su primer ‘Monumento’. Pero con 26 años, nadie duda que no será el último.

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La sonrisa del pelotón

Así es como se le conoce entre los aficionados. Esteban Chaves siempre está sonriendo y nunca tiene un mal gesto hacia nadie. Evidentemente, eso hace que en la carretera la gente se posicione a su favor. Incluso en la Vuelta a España los comentarios en la base de Aitana entre quienes seguían a diario la carrera iban en ese sentido. “Es una lástima que Contador haya perdido el tercer puesto y por 12 segundos estemos sin españoles en el podio… pero si el que sube es Chaves, duele menos”. Fue un comentario que compartían varios trabajadores de la carrera en el desmontaje de toda la infraestructura de la Vuelta, pero seguro que el sentir general entre la afición española tampoco era muy diferente.

Por otra parte estamos ante un corredor valiente, que no tiene reparos en atacar donde sea. Precisamente en Aitana, sabiendo que el podio le quedaba lejos como para acabar con Contador en el último puerto, atacó a más de 40 de meta y aprovechó el trabajo táctico de su equipo. Un trabajo que remató de manera brillante, por otra parte, y le valió su merecida recompensa en el cajón de Madrid.

El carisma del colombiano, además, va en aumento a medida que él mismo se habitúa a la presión de los medios de comunicación y a saber que está en el grupo de los elegidos y las estrellas, donde sólo llegan unos pocos. Prueba del crecimiento de ese desparpajo es una anécdota poco conocida y acaecida también en la pasada Vuelta a España. En plena polémica por el asunto del recorrido, un periodista le pidió una valoración de las palabras del hombre que alzó la voz: el corredor del Sky David López. La respuesta de Chaves fue de lo más divertida: “¿Cómo? ¿Eso ha dicho? Pues esto no se va a quedar así, ¡ahora mismo voy a hablar con él!”. Cuando el periodista le insistió –allí mismo, segundos más tarde- buscando la respuesta, el colombiano sonrió y le respondió: “Me coges mal de tiempo, tengo que ir a hablar un asunto con un compañero”. Por la forma en que se libró de ‘mojarse’ con la respuesta, al periodista no le quedó más remedio que reírse y dejarlo ir.

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Una ‘Grande’ en las piernas

En Orica están convencidos de que Chaves tiene una gran vuelta en sus piernas. Desde luego, si no se llega a producir el resurgimiento de Nibali en el pasado Giro, la habría ganado. Es un escalador de lo más versátil, pues se adapta tanto a muros tipo Ardenas –ya ha ganado Lombardia, el año que viene seguro que dará batalla en Flecha y Lieja- como a puertos con esfuerzos largos. Aún le faltan aspectos por mejorar, especialmente la contrarreloj donde suele dejarse demasiado tiempo. A poco que la trabaje y mejore se convertirá en un ciclista mucho más sólido –aún- para las pruebas de tres semanas donde ya ha ocupado dos podios.

Por otra parte es un corredor al que no le obsesiona el Tour de Francia. Como todos, sabe que es la mejor carrera del mundo, pero también que quizás sus condiciones le hacen más propicio a brillar en Giro y Vuelta que en la ronda gala. A sus 26 años, aquel traumatismo craneoencefálico que casi se lo lleva por delante en 2013 queda como un mal recuerdo que no le borra la sonrisa de la cara. Tal vez por eso, aunque pierda, dice sentirse como un privilegiado. Y para este deporte, no deja de ser una bendición que uno de los mejores corredores del mundo tenga ese discurso.