Es una temporada de cambios en el seno de lo que hasta hace unos días era el equipo Murias. Ahora se denomina Euskadi Basque Country, y mantiene como segundo nombre comercial el de la empresa constructora que abrió a Jon Odriozola las puertas del profesionalismo. La presentación del pasado sábado fue el pistoletazo de salida para el año de transición al que se enfrenta la estructura vasca. Prepararse para lo que viene, que no es otra cosa que el gran salto.

Durante la presentación, una primera toma de contacto con los 14 integrantes de la plantilla. Aún faltan algunos retoques, pero el esbozo general está hecho. También queda por cerrar algún patrocinador y proveedor de material, pero lo más importante se ha superado. En unos días tendrá lugar una nueva cita para definir el año de un modo más preciso. Habrá, además, un segundo director que permita al equipo doblar carreras, cuyo nombre no ha trascendido. En el foco, Francia. Muchas y buenas carreras. España ha mejorado algo con la Vuelta a Valencia, pero el calendario patrio sigue siendo insuficiente. Y en el horizonte, además de la ilusión de correr la Vuelta al País Vasco –buscando alguna vía que permita la UCI-, la ambición de estar en pruebas HC como el Criterium Internacional.

Para Odriozola,  la llegada del Gobierno vasco ha supuesto un espaldarazo. Así lo ven en todo el entorno del equipo, por la necesidad de identificarse de nuevo con la Ikurriña. “De pequeños veíamos al Euskaltel. Correr ahora en profesionales llevando el mismo lema en el maillot es un orgullo”, explica Eneko Lizarralde, uno de los veteranos del equipo. Lo de veterano, claro, porque ya estaba en el equipo la pasada temporada. Por edad aún es sub23. Además, a modo anecdótico cuenta el déficit identificativo, que el corredor de Bergara espera que se subsane esta temporada: “Más de una vez creyeron que veníamos de Murcia, porque el nombre es parecido al de Murias. Ahora, con el nuevo nombre en el maillot, no tendrán que preguntar de dónde somos”.

Y es que para los vascos, el ciclismo es sinónimo de orgullo. Deporte nacional. Afición, cantera. Y el no haber tenido un proyecto con el que identificarse ha pasado factura: “Faltó ese punto de llevar un distintivo en el maillot, pero este puede ser el remate para que la gente se vuelva a ilusionar. Euskaltel desapareció en 2013, y con él desaparecieron muchos espejos en los que mirarse, y a los vascos siempre les ha llenado defender a su equipo”, comenta Eneko.

La marcha del conjunto naranja hace ya dos temporadas supuso un palo para todo el ciclismo español del que, curiosamente, Euskadi se repuso antes que el resto del país. Pero todas las estructuras se resintieron, sobre todo en la base. Como sub23, Lizarralde recuerda bien el camino que le ha llevado al profesionalismo: “El ciclismo tiene la salud que hay en las categorías inferiores, y desde estas categorías se miran en lo que hay arriba. Se retroalimentan. Si no hay nadie a quien admirar, ¿dónde van a inspirarse los jóvenes para esforzarse?”, reflexiona. Y efectivamente, “Al perderse Euskaltel, tuvimos años en los que ser aficionado era muy duro. Mucha calidad, pero casi imposible pasar. Sólo quedaban Movistar y Caja Rural. Que nazca un nuevo equipo y que, además, dé la alternativa a corredores que vienen de amateurs es un soplo de aire fresco. Y a la base le ilusiona saber que tiene posibilidades, porque anima a hacer los duros sacrificios de este deporte. ”, se sincera.

Eneko, como el resto de sus compañeros, ya entrena para la nueva temporada. La de transición hacia lo que será la segunda fase del proyecto: el salto a Profesional Continental en 2017 para poder estar de pleno derecho en la Vuelta al País Vasco y, mediante invitaciones, en la Vuelta a España. Y, con el tiempo, mirar de nuevo al Tour. Ese será el cénit de la andadura del Euskadi Basque Country-Murias. El ideólogo Odriozola intentó dar el paso ya para 2016, pero no fue posible. Seguirán como continental, pero para los ciclistas los peores años parecen haber pasado: “Cuando yo llegué a sub23 pasaba un corredor, tal vez dos. El año pasado fuimos cinco o seis. Este año, vamos ya por cerca de 20”, recuerda Lizarralde con esperanza, antes de pronunciar un deseo: “Espero que no sea un espejismo. Creo que no”. Por fin, oportunidades para los más jóvenes. Tres de ellos vestirán de verde: Alex Aramburu, Gotzon Udondo y Pello Olaberría.

El equipo quiere empezar fuerte. Saben que el comienzo de la temporada en España es importante, pues concentra muchas carreras desde finales de enero hasta marzo. Después, llevar el nombre de Euskadi por Francia y algunos rincones más de Europa, sin olvidar las carreras del norte de la Península. Indurain, Amorebieta… Finalmente, y tras dos años de ausencia, Euskadi vuelve al mapa. Para quedarse.