El doblete ‘Giro-Vuelta’ es una práctica cada vez más en alza en los programas de competición de corredores que optan a ganar una carrera de tres semanas. El hecho de que ninguna sea tan exigente psicológicamente como el Tour por la presión añadida, y sobre todo el tiempo que media entre ambas, que permite planificar dos picos de forma con varias semanas en medio para poder recuperar, hacen que se haya convertido en una tendencia que va ganando adeptos.

Fabio Aru ha sido el último en confirmar sus planes de hacer ambas en 2017. El sardo quiere estar presente de nuevo en el Giro de Italia e intentar ganarlo. Ya fue tercero en 2014 y segundo el año pasado, en 2015. Además, ese mismo año terminó llevándose la Vuelta a España, que es su única ‘Grande’ hasta la fecha. Sin duda las razones parecen más que suficientes para volver a intentarlo.

A esto habría que añadir que en este 2016 que acaba de terminar, Aru se fijó el objetivo de pelear por el Tour de Francia. Con 26 años, ganarlo no era fácil, pero al menos tenía la intención de estar competitivo. Nibali, tras levantar su segundo Giro, quedó a su disposición en la ronda francesa y el resultado fue un sonoro fracaso. Aru ni siquiera fue capaz de meterse en el Top10 de la general. Así que el italiano regresa a su programa clásico. Mientras, Fuglsang y Miguel Ángel López compartirán jefatura en el Tour.

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Majka, con más libertad en Bora

Y uno que va a tomar el camino contrario es el polaco Rafal Majka, que queda como único hombre para las clasificaciones generales en un Bora-Hansgröhe que se consagrará a Peter Sagan para sprints y clásicas. En el caso de Majka, ha conseguido brillar varias veces en el Tour, pero precisamente no en el apartado de la general. Al contrario: su modus operandi en la ronda francesa ha sido dejarse ir y cazar etapas, apareciendo sobre todo en fugas de la última semana y media para ganar por dos ocasiones el jersey de lunares de la Montaña.

Se enfocará en el Giro y luego irá al Tour con lo que le quede, asumiendo que no se puede estar al máximo en ambas. La primera fue en 2013 y despuntó con un Top10 en la Corsa Rosa. De momento, el polaco tiene un tercer puesto la Vuelta (2015), y un quinto puesto logrado en el Giro este año, como mejores clasificaciones en pruebas de tres semanas. Veremos hasta dónde es capaz de llegar esta vez.

Chaves, otro buen precedente

El último precedente de doblar Giro y Vuelta a España con éxito tiene como protagonista a Esteban Chaves, el colombiano que estuvo a punto de alzarse con la maglia rosa y a quien Nibali se la arrebató en una última etapa que pasará a la historia. Pero es un gran ejemplo, porque acabó consiguiendo el objetivo en las dos ocasiones: pisar el ‘cajón’ final con un segundo en el Giro y una etapa, y ser tercero en la Vuelta.

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Desde luego la temporada de ‘Chavito’ es un buen ejemplo de cómo brillar sin necesidad de pasar por el Tour de Francia. Además de los dos podios ha logrado ganar un Monumento como Il Lombardia. Aru también ha conseguido ya éxitos en el pasado esquivando el país galo. Veremos quiénes son sus rivales este año en el Giro –Nibali parece más que seguro- y la Vuelta, donde ya está confirmada la presencia de Alejandro Valverde.

Froome, la excepción

Que cualquier doblete que incluya el Tour disminuye las garantías de éxito es algo prácticamente asumido en todo el pelotón, al menos en lo que se refiere a la lucha por la clasificación general. Hemos visto como Nibali no estaba ni mucho menos a tope en el Tour después del pasado Giro. También hemos podido ver, en 2015, a Contador pasando fatigas en los puertos galos tras haber ganado la maglia rosa.

Quizás la única excepción –siempre hablando de los últimos tiempos, pues existen casos de doble victoria en Giro y Tour como Indurain, Pantani o Stephen Roche– ha sido Chris Froome. Aunque todavía no se aventura mucho por Italia, el tricampeón británico está competitivo tanto en el Tour como en la Vuelta a España. Ya van varias ocasiones en las que, tras ganar en París, se presenta a la ronda española con la intención de estar en lo más alto. En 2015 tuvo que abandonar por un problema en el pie, pero estaba entre los mejores. Y este año sólo la batalla que se montó en Formigal lo apartó de ganar la Vuelta, en lo que finalmente fue una reñida lucha con Nairo Quintana. Pero, salvo él, en la última década parece claro que el doblete Giro-Vuelta da más opciones de éxito en ambas pruebas que cualquier otro.