Pues al final no pasó gran cosa en la última etapa, y lo que debía ser la batalla definitiva de este Dauphiné se convirtió en una especie de entente cordial en la que nadie se atacó con dureza. O casi nadie. Sólo Alberto Contador trató –sin conseguirlo- de poner en problemas a Chris Froome, pero su solidez y la de su equipo fueron suficientes para cumplir sin problemas el último trámite hacia la tercera Dauphiné del británico.

Lo cierto es que Froome se puso de líder en la primera etapa de montaña y desde entonces nadie ha podido hacerle sombra. Con uno de sus bestiales latigazos se fue en solitario en Vaujany, ganó la etapa y se vistió con el maillot amarillo. Hasta hoy. El británico ha demostrado estar un escalón por encima de todos sus rivales, y quizás es Richie Porte el que más se le ha acercado en los momentos decisivos.

Contador probó en la parte más dura del Col du Noyer, tal vez el único sitio donde se podía hacer verdadero daño. Su ataque seleccionó el grupo, pero no fue suficiente. Froome, Porte y Bardet se unieron al madrileño y en el descenso previo a la subidita de Súperdevouly acabaron contactando todos los demás favoritos, salvo Thibaut Pinot que se había dejado ir en el puerto anterior. También entró la armada del Sky y todos fueron de la mano en la subida final, hasta que Daniel Martin aprovechó su buena punta de velocidad para pelear la bonificación y meterse en el podio, sacando a Richie Porte.

Exhibición de Cummings

El que se ha salido literalmente ha sido Stephen Cummings. El veteranísimo británico del Dimension Data no suele ganar mucho al cabo de una temporada, pero todas sus victorias son de enorme calidad y, lo más importante, con auténticas exhibiciones. Una máxima que también se ha cumplido en esta ocasión.

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Porque Cummings ganó la etapa después de rodar solo durante el último tercio de la jornada. Además, mantuvo la renta sobre el pelotón de los favoritos en torno a los cuatro minutos él solo, por más que el equipo Etixx-QuickStep intentara –Tony Martin incluido- echar su aventura abajo para subir al podio a Dan Martin o Alaphilippe. Un gran premio para el equipo Dimension Data.

Un buen presagio

Las efemérides y curiosidades no dejan de ser eso, pero lo cierto es que esta victoria es un buen presagio para Froome. Porque cada vez que ganó el Dauphiné, un mes más tarde se adjudicó también el Tour. Fue así en 2013, y también se cumplió esta máxima el año pasado. Sin embargo, en la temporada 2014 una pájara camino de Courchevel lo apartó del triunfo. Apenas tres semanas después, una caída lo dejaba fuera de juego en el Tour.

Lo escoltaron en el podio Romain Bardet y Daniel Martin. Sobre todo el francés del AG2R quiere pelear por subirse al ‘cajón’ de la ronda francesa, aunque eso estará bastante más caro. Richie Porte y Contador se quedaron fuera, cuarto y quinto respectivamente. El madrileño tendrá que conformarse con haberlo intentado, aunque ahora sabe que Froome está un nivel por encima de él.

De momento, los que se presumen como los tres grandes aspirantes –se supone que Nibali tras ganar el Giro va al Tour a preparar Río y echar una mano a Aru- se han repartido las vueltas de una semana: Nairo Quintana ganó la Volta y Romandía, mientras que Contador se llevó País Vasco y Froome suma ahora su tercer Dauphiné. Cada uno ha sido superior al resto en un momento concreto. Pero la que cuenta es la de julio.