El primer sector de la primera etapa de la Ruta del Sol consistía únicamente en 120 kilómetros llanos que no limaron energías a nadie. Y un pelotón con fuerza es un arma de doble filo. Por una parte, todo el mundo va despierto y la velocidad desarrollada es mucho más alta. Por otra, las ambiciones se exacerban y los ciclistas olvidan la jerarquía, lo que se conoce como “el lugar dentro del pelotón”. Hay unos que suben, otros que trabajan, otros que atacan, otros que esprintan. Si un día todos deciden atacar, por ejemplo, la carrera sale de su eje y entra en estado de caos. Ayer por la mañana, todos decidieron esprintar.

Los hechos se precipitaron a 7 kilómetros de meta, con una caída en medio del pelotón que implicó a la mayoría de los Giant-Shimano. Cundió el pánico, que se materializó a poco más de 4 para meta cuando Vasil Kiryienka (Sky) culebreó e hizo el afilador con Blel Kadri (Ag2r), que avanzaba mirando al suelo. El bielorruso siguió sin más; el francés se rompió una costilla; medio pelotón se estrelló; la carrera alteró su estado de ánimo para sumirse en la seriedad.

Uno de los grandes perjudicados por la caída fue Javi Moreno. El jienense de Movistar Team venía a esta carrera con ambición y sin obligación de trabajar para nadie toda vez que Nairo Quintana decidió prolongar su estancia en Colombia. La circunstancia de la caída le cortó del resto de favoritos; no obstante, tenía la fuerza y decidió emplearla en la contrarreloj. “El recorrido de la contrarreloj era peligrosísimo. Había que jugársela y yo no tenía nada que perder. No me importaba caerme una vez más”. Y así se gestó la sorpresa de un ciclista ligerísimo ganando una crono de potencia.

La sonrisa alambrada de Moreno contrastaba sensiblemente con el rostro de circunstancias de Alberto Contador. Surgía la duda de si el líder de Tinkoff-Saxo hubiera preferido ceder las 13 centésimas que le adelantaron sobre Bob Jungels para que fuera el luxemburgués de Trek quien asumiera los fastos de la ceremonia protocolaria. “Estoy contento, pero tampoco me quiero poner efusivo porque ha sido una crono corta y todavía hay mucho trabajo por delante”, dijo en un ademán de excusa para su introspección.

Palos en Lucena

La segunda etapa de la Vuelta a Andalucía se disputará entre la localidad sevillana de Utrera y la cordobesa de Lucena. A 9 kilómetros de meta se subirá el Alto de la Primera Cruz, una cuestecita de dos kilómetros y medio cuya pendiente va incrementándose hasta tocar el 9%. Será un reto para los velocistas puros, más aún con tantos ciclistas retrasados en la general por mor de las caídas. Pese al accidente de sus compañeros ayer, el favorito número uno para el triunfo parcial es John Degenkolb, con el ídolo local Juanjo Lobato mermado por el golpe que ayer le inflamó la ceja.

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