De las tres grandes clásicas de las Ardenas, Amstel es probablemente la menos atractiva. En primer lugar, por pura historia ya que es la más reciente –de hecho, este ha sido el 50 aniversario desde la primera edición- y en ciclismo ya se sabe que la historia es prestigio. O suele serlo. Pero también la más abierta. Un trazado plagado de cotas y un circuito final con paso por un muro como el Cauberg, que parece poca cosa con un kilómetro al 5,8% de media y el 12% de máxima pero siempre decide.

Y esta vez decidió a favor de un veterano como Enrico Gasparotto, que ya sabía lo que era ganar allí. El corredor italiano del Wanty lanzó un durísimo ataque en el muro de Valkenburg y sentó a Jan Bakelants, que en un principio parecía seguirle. Después se le unió el joven y esperanzador Valgren, y el resto del pelotón empezó a mirarse dubitativamente. Como carrera larga que es, 249 kilómetros, las fuerzas iban muy justas y nadie tenía especial interés por arrastrar a los demás hasta los dos de cabeza.

Acabado el Cauberg y con distancias mínimas, Valgren dio un relevo a Gasparotto en el último kilómetro. Error. El italiano, ya conocedor del terreno y con una punta de velocidad que lo hace peligroso en grupos pequeños, aprovechó el trabajo del danés, le esprintó y se llevó su segunda clásica cervecera. Cuatro años después de ganar la primera, que por cierto fue su última victoria como profesional hasta la fecha.

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Gasparotto, en el podio de la Flecha Brabanzona

Wanty salva la temporada

Para un equipo como Wanty-Groupe Gobert, una victoria de este tipo supone obviamente salvar la temporada. Hablamos de una escuadra de segunda división que se ha llevado una clásica del país vecino. Como belgas que son, ganar en los Países Bajos tiene un valor incalculable para el equipo. Y es que a Gasparotto ya se le vio muy bien en la Flecha Brabançona de este miércoles en la que fue segundo tras Petr Vakoc, pero esto son palabras mayores. Con 34 años ha logrado su cuarta victoria World Tour.

Obviamente el italiano tuvo un gesto de recuerdo para su compañero fallecido Antoine Demoitié. Ninguna victoria va a reparar una pérdida humana, eso por descontado, pero sí es un alegrón para un grupo de personas que ha pasado unas semanas realmente duras. En lo deportivo, la temporada está más que salvada. El año pasado fueron siete victorias, pero esta es la primera WT de la historia del Wanty con su actual denominación.

‘Casi’ retirado

La historia de Gasparotto y su llegada a Wanty es bastante curiosa. El ciclista transalpino era un corredor de segunda línea que cada año sumaba una o dos victorias al palmarés y acumulaba muy buenos puestos. Ciclista de media montaña y con una punta de velocidad más que aceptable para grupos de pocos corredores, en 2009 llamó la atención de Astana. Italiano y ya curtido, formó parte del bloque que montó Vincenzo Nibali en 2013 donde hizo de avanzadilla.

Pero a finales de 2014, ya en septiembre, Vinokourov le dijo que no contaba con él en adelante. Y con las plantillas casi cerradas, el italiano se fue de luna de miel sin certezas sobre su futuro. “Cuando regresé, más que pensar en la luna de miel pensaba en que estaba marcando el final de mi carrera”. La historia tuvo final feliz porque Wanty lo repescó y, tras un año con un rendimiento irregular pero logrando buenos puestos, en noviembre le notificaron su renovación de contrato. Hoy, Gasparotto ha logrado la victoria más importante para su equipo.

Valverde ‘cumple’ en Castilla y León

El que sí hizo lo que se esperaba de él fue Alejandro Valverde. El ausente de Amstel. Máximo favorito absoluto en la Vuelta a Castilla y León, cumplió llevándose la general y además se apuntó dos etapas. Las que terminaban cuesta arriba, tanto en Fermoselle como en Candelario. El murciano acumula este año ya cinco victorias entre parciales y generales, todas ellas en España. Ahora volverá a las Ardenas para Flecha y Lieja.

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Otro que también está de enhorabuena es Carlos Betancur, que ha ganado por primera vez en este 2016, tras el annus horribilis pasado. Fue en la etapa que finalizaba en tierras portuguesas, en Braganza, y lo hizo imponiéndose a Pello Bilbao (Caja Rural). En el cómputo global Movistar ha arrasado ganando la general y todas las etapas, mientras que la formación verde se ha tenido que conformar con rematar al palo en varias ocasiones. Y con el consuelo de llevarse la clasificación por equipos.

Poco a poco se va viendo asomar en el horizonte el Giro de Italia. La primera de las tres grandes de una temporada que casi sin darnos cuenta ya ha consumido su primer tercio. Es verdad que las Ardenas sin Valverde son –para el aficionado que gusta de contar con el aliciente patrio- otra cosa. Pero el miércoles el murciano estará presente en el segundo asalto. Serán sus dos últimos días antes del desafío rosa.