Primer golpe de autoridad de Chris Froome en este Dauphiné. Parecía que la subida a Vaujany no daría para mucho, y finalmente la carrera terminó hecha añicos. El británico del Sky, que busca su tercer Tour de Francia, ha dado primero al ganar en la corta cima, en lo que ha sido el primer asalto del tríptico montañoso de esta carrera y con uno de esos ataques tan característicos suyos, de pura potencia.

Un durísimo hachazo a poco menos de tres kilómetros de meta fue suficiente para dejar lo que era un grupo de unos 20 favoritos en sólo cuatro unidades: el propio Froome, Contador, Richie Porte y Romain Bardet. El madrileño respondió en primera instancia, pero lo acabaron sacando de punto. El que sí logró soldarse a la rueda del inglés fue Richie Porte, que terminaría llegando con él a meta.

Desde el inicio de la subida, el encargado de seleccionar la carrera fue Mikel Landa. Él solo fue cazando uno a uno a los componentes de la fuga del día. Los que más resistieron fuero Gasparotto (Wanty) y Dayer Quintana (Movistar), sobre todo el italiano. Kreuziger se encargó de que el vasco no se fuera demasiado lejos, y Daniel Martin terminó de neutralizarlo. Después, Froome pegó el latigazo que sólo resistió Porte, aunque el australiano ni siquiera pudo disputarle la llegada. Ahora Froome es el nuevo líder, con Porte a 7” y Contador a 27”.

Pinot y Aru, eliminados

Los que se llevaron la peor parte fueron Fabio Aru y Thibaut Pinot. Cuando Froome decidió dar la estocada definitiva a la etapa, ninguno de los dos estaba ya en el grupo de favoritos. Ambos confirmaron lo que parecía apuntar su mal rendimiento en el pequeño prólogo inicial: que todavía están bastante por debajo de sus competidores. Ambos se dejaron más de dos minutos en meta.

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El resto de favoritos estuvo más o menos parejo. Contador acabó llegando con Yates y Daniel Martin, mientras que Bardet, Rolland, Alaphilippe, Mollema o Dani Navarro llegaron un poco más atrás y prácticamente juntos. La subida, de apenas cinco kilómetros, no daba para mucho más pero sí lo suficiente como para ver en qué forma física está cada uno.

Lo que viene

Y eso que el de hoy ha sido sólo el primero de los tres grandes asaltos que definirán al ganador de este Dauphiné. Y, quizás, el menos selectivo para que sólo sirviera como aperitivo de lo que viene en el fin de semana. Siguiendo la tendencia de ASO para las etapas finales del Tour de Francia, se han planteado dos jornadas bastante cortas pero con dureza.

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Por ejemplo, mañana camino de Méribel hay una etapa de apenas 140 kilómetros pero que concentra un total de cinco puertos. El punto álgido durante el recorrido –más allá de la llegada en alto, claro- será el Col de la Madeleine. El punto más alto de todo el Dauphiné con sus 2.000 metros de altitud. Tras su largo descenso llegarán la Montée des Frasses y el ascenso final a Méribel. Un puerto bastante constante en torno al 7% a en sus casi 13 kilómetros de recorrido.

Y para rematar el domingo una jornada algo más larga, ligeramente por encima de los 150 kilómetros y sin puertos de gran renombre ni longitud, pero sí con dureza como para seleccionar la carrera. El Col de Moissière -8,5 kilómetros al 8,2% de media– puede servir para quienes quieran romper desde lejos. Y el Col de Noyer es casi similar, también siempre parejo en torno al 8-9%. La subida final a Superdévouly es casi testimonial, apenas cuatro kilómetros, por lo que parece que los tres finales de Noyer –con casi el 12% de media- serán los que definan la carrera. Las espadas siguen en alto.