Estamos, posiblemente, ante una de las semanas más divertidas de la temporada ciclista. En estos días hay que desdoblarse para poder seguir al mismo tiempo dos de las vueltas de una semana con más historia y prestigio del calendario internacional. París-Niza, de la que llevamos hablando varios días, y la Tirreno-Adriatico. Muchos de los corredores que se verán las caras en el Tour de Francia y en el Giro están presentes en ambas pruebas, que se toman como el primer test serio a disputar.

En Francia, por ejemplo, está Alberto Contador. Y su presencia –y la gran contrarreloj que hizo ayer, eclipsada después por Alaphilippe- está haciendo que pase inadvertido otro ciclista que está rindiendo a un nivel impresionante. Hasta el punto de que durante la jornada de ayer llegó a ser líder virtual durante unos minutos. Y además es español: hablamos de Gorka Izagirre, el hermano mayor de Ion –también presente en la cita- y que está siendo la punta de lanza del Movistar en la ‘Carrera hacia el Sol’.

Tras separarse –deportivamente hablando- de su hermano, que se marchó al Bahrain-Merida rompiendo el contrato con la formación telefónica en un caso con muy pocos precedentes en el ciclismo, Gorka también está mostrando su talento en carreras de una semana. Este año rozó la victoria en una etapa del Tour Down Under que ya empieza a parecer lejano. Ahora es tercero en la general por detrás de Alaphilippe e Ilnur Zakarin. No son dos corredores cualquiera, y el mayor de los Izagirre está aguantando con ellos. Ayer, sin ir más lejos, se quedó a un segundo de Contador.

La hora de la montaña

Después de cinco jornadas de competición, llega a la ronda francesa por fin la hora de la montaña. Tres días diferentes, cada uno para un perfil distinto de corredor. El de mañana, en Fayence, favorece más bien a Julien Alaphilippe. Dos puertos de primera categoría y, como llegada, una subida corta y explosiva de las que le gustan al francés, que ya lleva un par de años mostrando su candidatura a las clásicas de las Ardenas. Un día, también, en el que Izagirre debería poder aguantar delante y tratar de mantener la posición.

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El sábado será la etapa reina, jornada de 177 kilómetros con un encadenado: el Col Saint-Martin y el Col de la Couillole, terminando a casi 1.700 metros. Marzo, en Francia, y a esa altura… veremos si el frío y la nieve no acaban haciendo acto de presencia. Para el domingo queda esa etapa siempre corta pero con un sinfín de puertos de montaña y final en Niza tras pasar por el Col D’Eze. Con respecto a años anteriores, lo cierto es que a esta etapa se le ha quitado un poco de dureza. Hasta dónde pueda llegar Gorka es una incógnita, sobre todo el sábado porque tendrá que sufrir. Y a ver hasta dónde puede remontar esto Alberto Contador, que marcha octavo en la general a 1’31” de Alaphilippe.

Thomas se muestra cara al Giro

Como decíamos, en estas fechas hay que desdoblarse. Mirar con un ojo a Francia y el otro Italia. Allí, la Tirreno-Adriatico está congregando a la mayoría de corredores que en dos meses se darán de tortas por el Giro de Italia. Nada más y nada menos. Y en Sky han decidido llevar un equipo parecido al que estará en la ‘Corsa Rosa’, con Geraint Thomas y Mikel Landa compartiendo galones.

Pues bien, el galés ya se ha mostrado en su plenitud. Con un fuerte ataque de rodador, de galgo, a poco más de cinco kilómetros de la meta ha logrado plantarse en la línea de llegada como vencedor. “No estaba planeado”, ha dicho después. En cualquier caso, Thomas suma así su primera victoria del año mientras que Landa todavía no se ha estrenado. Eso sí, aún no ha llegado su terreno. El corredor alavés, probablemente el vueltómano más sólido de cara al futuro en nuestro ciclismo, ya sabe lo que es probar el éxito y el fracaso en el Giro. Veremos si esta vez sale cara.