Actualmente buscando financiamiento en Kickstarter, es de colocación rápida, no necesita llave y puede compartirse gracias a la App móvil.

Grasp Lock nace de la pregunta que se hicieron un grupo de ingenieros canadienses: “¿Por qué la seguridad tiene que ser tan engorrosa?”. Este candado con reconocimiento dactilar anuncia que puede abrirse y cerrarse en menos de un segundo.

Haciendo uso del que dicen ser el sensor óptico de huellas dactilares más pequeño del mundo, permite olvidarse de las llaves sin el inconveniente de no poder desatar tu bicicleta. Funciona con una pila triple A y sus creadores aseguran que tiene una autonomía de un año. Además, con la App móvil obligatoria del Grasp Lock se pueden añadir más usuarios, ya que puede memorizar hasta 20 huellas dactilares distintas.

La principal ventaja de este candado es que no puede ser abierto por los posibles ladrones, aunque este no es el modo habitual con el que se roban bicicletas en la calle. Es más común romper el candado. Por eso, el Grasp Lock está fabricado en acero endurecido, las bisagras de bloqueo están protegidas por una carcasa de acero reforzadoel compartimento de la batería está aislado del resto de la cerradura dentro de una cámara de acero protectora.

Por el momento, el proyecto Grasp Lock está buscando financiamiento en la plataforma de crowdfunding Kickstarter. Con 51 días restantes lleva casi $40.000 recaudados. Si se cumplen los plazos previstos por los creadores, el Grasp Lock comenzará a producirse en serie en otoño de 2016 y tendrá un precio de $159.