“Noches de desenfreno, mañanas de ibuprofeno”, dicen los cuarentones a los jóvenes tratando de aleccionarlos desde una experiencia aparente. En realidad, el mejor truco que conozco contra la resaca es una lata de cerveza fresquita. Lo que se dice combatir el fuego con el fuego. Otros amigos míos utilizan el zumo de naranja; a uno le iba bien el gazpacho, o eso decía. Para mitigar los efectos de la borrachera de puertos de Andorra, los ciclistas utilizaron Lleida. Una etapa tranquilita, rodando Pirineos abajo con la fuga hecha desde el principio. Encontró primero la meta Danny Van Poppel para desesperación de John Degenkolb, sin duda el velocista más poderoso de cuantos quedan en la Vuelta, absolutamente negado de cara a la victoria por uno de esos fenómenos de desconfianza y falta de inspiración que más parecen un sortilegio.

Ibuprofeno y suero para Nairo Quintana. A lo largo de la jornada de Andorra se sucedieron las informaciones de que el colombiano estaba aquejado de fiebre y gastroenteritis. En TVE, el director de Movistar Team, José Luis Arrieta, negó los problemas de salud de su pupilo, que después le contradijo en la meta de Els Cortals d’Encamp. 38,5º era el número. “He pensado un par de veces en retirarme”, apuntaba lacónico. “Espero recuperarme y ayudar al equipo a seguir luchando”, seguía. “El podio es un objetivo factible”, decía ayer por la mañana con ánimos renovados. Ya ganó un Giro con una infección de garganta.

En la otra orilla del ibuprofeno, Fabio Aru explica que Mikel Landa no es un dolor de cabeza. Le preguntan por qué su coequipier vasco no le esperó para ayudarle en su ofensiva. “Era apropiado que Mikel se quedara por delante. Los Katusha podrían habernos quitado la victoria de etapa”, contesta. Se erige el italiano en el líder ideal, humilde, sencillo, que evita guerras. Antagonista de Landa, el ciclista de facultades físicas geniales que reconoce sin tapujos: “Como deportista a mí me gusta ganar, y cuando me mandan parar para trabajar para otro no me gusta”. Ambas figuras, el metódico y el rebelde, tienen adeptos y detractores. Son el líder y el sinvergüenza, o el timorato y el campeón. Un dualismo que puede ser divertido de aquí a final de Vuelta, y lo será seguro en los muchos años de enfrentamientos que tienen por delante.

El menú de hoy puede parecer igual de sosegado y digestivo que Lleida: no es así. La ruta hacia Tarazona esconde 2500 metros de desnivel y una salida insidiosa para que la escapada sea cara, bella y competida.

La Vuelta a España es retransmitida en directo por TVE, Teledeporte y Eurosport, que conectan cada día en torno a las 16:00. Podéis encontrar un análisis del recorrido aquí y los resultados en ProCyclingStats. El hashtag en Twitter es #LV2015. En Arueda.com os ofrecemos información, análisis y anécdotas en la sección Rock n’Vuelta.