Sin duda la noticia del día era la decisión que tenía que tomar la UCI con respecto al equipo Katusha. El positivo de Vorganov, detectado el pasado 14 de enero en un control fuera de competición y anunciado este último viernes, dejaba a la escuadra rusa de Joaquim Rodríguez en el alambre de una suspensión por reiteración de casos de dopaje. Pues bien: la UCI ha decidido.

Y Katusha se libra. El máximo organismo del ciclismo ha entendido que suspender temporalmente al equipo de la competición sería “desproporcionado e inapropiado”, según el comunicado emitido por la propia organización. Así que finalmente el conjunto ruso podrá seguir corriendo con normalidad, aunque en el punto de mira y con la certeza de que un nuevo caso supondrá un castigo sí o sí.

“Droga recreativa”

El argumento clave para entender por qué no hay sanción radica en el positivo de Luca Paolini, en el pasado mes de julio tras una victoria de ‘Purito’ en el Tour. El italiano consumió cocaína, y un test lo sacó a relucir. Paolini evidentemente fue sancionado y apartado del equipo, pero a la hora de tomar en consideración su positivo para aplicar las normas del código ético y antidopaje de la UCI, la Comisión Disciplinaria lo cataloga como un positivo “realizado de forma recreativa”. Es decir, que el italiano no esperaba mejorar su rendimiento con el consumo de esta sustancia y por tanto no cuenta.

Además, el comunicado destaca que el artículo 7.12.1 del código, que prevé suspensiones temporales para el equipo en caso de reiterarse dos positivos en menos de 12 meses, fue redactado para luchar contra la falta de control por parte de los equipos. Algo que, a juicio de la Comisión, en este caso no se produce. Por tanto, el único positivo que cuenta como tal es el de Vorganov. Una reiteración sí conllevaría suspensión.

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Vorganov, en una imagen de la pretemporada

El propio presidente de la UCI, Bryan Cookson, declaró esta mañana en el portal Cyclingnews que la decisión “no era nada personal del presidente, sino de una Comisión independiente”, poniendo la venda antes de la herida. La posición de la UCI no era en absoluto fácil. El equipo Katusha tiene como patrón a Igor Makarov, uno de los grandes apoyos de Cookson en su llegada a la presidencia y el gran hombre fuerte del ciclismo ruso tras la ya anunciada marcha de Tinkov. Por posición actual de poder y por dinero. Sancionar al equipo podría haber sido echarse piedras sobre su propio tejado. De ahí que el presidente británico quisiera quitarse cualquier tipo de responsabilidad en la decisión.

Katusha se enfrentaba a una sanción de entre 15 y 45 días, que en el peor de los casos les hubiera impedido correr carreras importantes como París-Niza, Tirreno-Adriatico e incluso Milán-San Remo. El de hoy es un día feliz para ellos por partida doble: pueden respirar aliviados y, aparte, Kristoff ha ganado la segunda etapa del Tour de Qatar (2.HC).

Androni sí fue sancionado

El equipo Androni de Gianni Savio no corrió la misma suerte el año pasado, en un caso con algunas similitudes y otras cuantas diferencias. Los italianos fueron suspendidos durante todo el mes de agosto tras acumular dos positivos en cuestión de un mes. Además, la sanción tardó unos días en comunicarse pero era efectiva en todos los mentideros prácticamente desde el momento en que se conoció el segundo caso ‘no negativo’.

Los italianos Davide Apollonio y Fabio Taborre dieron positivo por distintas sustancias. El primero, por EPO en un control fuera de competición, el pasado 14 de junio. El resultado se comunicó el 1 de julio. Apenas tres semanas después, se le encontraba a Taborre un estimulante sanguíneo de nombre FG-4592. El castigo apenas tardó en comunicarse cuatro días.

Androni no sólo tuvo que pagar con la sanción de 30 días, sino que todavía carga con las consecuencias de aquellos dos positivos tan cercanos en el tiempo. La última, el rechazo de RCS a que el equipo–que se presentó ayer mismo en Arona- corra el Giro de Italia 2016, lo que supone un fuerte varapalo en lo referente a repercusión de los patrocinadores del equipo. Katusha, en caso de incurrir en una nueva infracción, recibiría la suspensión e incluso podría ir a la comisión de licencias y ver peligrar su futuro en el World Tour. Pero, de momento, se libra.