Cosas del ciclismo moderno, el primer bloque del Giro de Italia apenas ha valido para abrir boca antes de que llegue la jornada de descanso. Ya está terminado el periplo en los Países Bajos que empezó el viernes. Mañana, traslado largo hasta el sur de Italia, donde comenzará la ‘segunda semana’ de la carrera rosa. Y en principio, estas tres jornadas iniciales nos han dejado algunas evidencias.

La primera, que lo de que Tom Dumoulin había venido sólo a por las cronos cada vez se sostiene menos. Ganó la suya, sí, y fue por apenas centésimas sobre Roglic. El neerlandés se puso la primera ‘maglia rosa’ y dio al Giant-Alpecin la primera victoria de la temporada. No podría haber elegido un sitio mejor para romper la sequía, lastrados como estaban por el accidente de Alicante en el que una turista atropelló a seis corredores. Si no le ocurre nada en forma de avería o caída, va a ser el primero de los ‘grandes’ en la crono dura del domingo que viene. Y ojo porque ahí sí puede hacer un buen ‘butrón’ que obligue al resto a remar contracorriente en la segunda mitad de la carrera.

Kittel arrasa

Por ejemplo, que Marcel Kittel está muy por encima del resto para las llegadas masivas. El corredor alemán ganó ayer sacando más de dos bicicletas a sus perseguidores. Y hoy, también. El alemán ha culminado a la perfección el gran trabajo del equipo Etixx-QuickStep, que tuvo que recomponerse en varias ocasiones después de varias montoneras y afiladores. Y eso que Van Zyl (Dimension Data) casi les arruina la fiesta a los velocistas, que acabaron cazándolo en los últimos dos kilómetros. También Julen Amezqueta (Willier – Southeast) estuvo en esa fuga, junto a Tjallingi (Lotto NL-Jumbo) y Berlato (Nippo-Vini Fantini), que repetían de ayer.

El velocista alemán de 27 años ha demostrado estar en un estado de forma tremendo. Y cuando está así, no hay quien le tosa. Curioso lo de Kittel, porque ya suma en su carrera deportiva cinco victorias en el Giro. Ninguna de ellas la ha conseguido en territorio italiano, aunque este año sí que llegará al país transalpino vestido de rosa y, salvo sorpresa, podrá mantenerlo hasta el jueves, primera llegada en alto a Rocaraso.

Primera víctima

Por suerte o por desgracia –y a veces por la connivencia de los organizadores- las primeras etapas de las grandes vueltas suelen dejar algunas bajas en el camino por culpa de las caídas, afiladores y montoneras. La imagen que todo aficionado tiene en la cabeza es el de las multitudinarias avalanchas de ciclistas en el Tour de Francia. El Giro, todo hay que decirlo, no suele ser tan destructivo en este aspecto.

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Pero siempre caen algunos, y esta vez le ha tocado a Jean-Christophe Péraud. El veteranísimo corredor del AG2R-La Mondiale, de 39 años, se fue al suelo en una caída con mucha gente implicada y tuvo que abandonar. con el rostro ensangrentado. En principio el equipo apostaba por Romain Bardet para el Tour, pero va a ser difícil incluso que Péraud pueda acompañar a la joven promesa gala.

Wellens, Cunego, Geniez

La etapa de hoy ha dejado más víctimas en la lucha por la clasificación general. Es cierto que ninguno de ellos era un gran favorito para terminar de rosa en Turín, pero sí eran piezas importantes para sus equipos de cara a las etapas de montaña y, quién sabe, poder meterse en el Top10 final. Pero eso ya no va a ocurrir. Tanto Alexandre Geniez (FDJ) como Tim Wellens (Lotto-Soudal) y el que fuera ganador del Giro de 2004 Damiano Cunego (Nippo-Vini Fantini) se dejaron tiempo en la línea de meta.

Precisamente lo de Geniez todavía es salvable. El corredor francés estaba atrás, desprevenido, cuando delante decidieron tensar la cuerda al entrar viento de costado. Cayó en el abanico, pero finalmente pudo reincorporarse al pelotón. Sin embargo, cuando el tren se desbocó en el lanzamiento del sprint, volvió a quedarse y se dejó 1’37”. Lo tienen peor Tim Wellens y Cunego, que se vieron cogidos por una nueva montonera. No cayeron, pero estaban detrás y cuando quisieron volver a andar el caballo se había ido. Finalmente acabaron llegando con siete minutos de retraso.

Roccaraso, sterrato y crono

Entramos en la verdadera primera semana italiana. Un total de seis etapas de martes a domingo empezando por una llegada incómoda en Praia al Mare, con un pequeño ‘muro’ que llega hasta el 18% de pendiente a sólo cinco kilómetros de meta. Un final con sabor a clásica. Después de una nueva etapa algo más cómoda, llegará el primer test serio del Giro en Roccaraso.

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La subida no es muy dura. Parecida, si recuerdan, al del Alto de Fredes en la pasada Volta a la Comunitat Valenciana. Una especie de ‘escalera’ con dos kilómetros iniciales muy suaves, otros cinco duros con máximas del 12% y media del siete. Después llegan cinco kilómetros de descansillo antes de otros tres duros. Y los tres finales vuelven a ser muy tendidos hasta los últimos 800 metros donde se acaba al 8%. No debe haber grandes diferencias entre los favoritos, pero sí que se limpiará un poco la carrera de cara a que salgan más o menos juntos en la contrarreloj del domingo.

Antes de eso, la irregular llegada a Arezzo incluye varios tramos de ‘sterrato’ donde los ciclistas deberán estar atentos para que nadie quede cortado antes de tiempo. Luego, la durísima contrarreloj de 40,5 kilómetros. Pero antes de todo eso, mañana, jornada de descanso. Con Kittel llevando la ‘maglia’ y todos los grandes favoritos vivos en la carrera.