Era un proceso que se había extendido un año. En la campaña antidopaje previa al Tour de Francia 2014 la UCI previno a Roman Kreuziger para que detuviera su actividad competitiva debido a unos valores irregulares registrados en 2011 y 2012. El dato más polémico de cuantos emanaban del pasaporte biológico era su tasa de hematocrito durante un Giro d’Italia: cuando lo normal es una bajada progresiva, él registró 45,1 de inicio, 43,2 a mitad y 48,1 al final. El ciclista checo justificaba esto con su medicación contra el hipotiroidismo.

Inició un laberinto de estudios médicos, suspensiones y no suspensiones que Kreuziger recorrió acompañado por su equipo, Tinkoff-Saxo, y el Comité Olímpico de su país. Incluso armó su propia campaña de comunicación, ‘The curious case of Roman Kreuziger’, y se sometió a un test en el detector de mentiras.

La resolución llegó ayer. A una semana de la audiencia entre UCI, AMA, Roman Kreuziger y Comité Olímpico Checo en el TAS, los acusadores retiraron sus acusaciones citando “información obtenida recientemente” que les dejaban “sin base para continuar el proceso”. Así acaban las sospechas de dopaje en torno a Roman Kreuziger, que queda libre de culpa y en disposición de competir en el próximo Tour tras completar un Giro d’Italia algo decepcionante al servicio de Alberto Contador.