El Giro de Italia 2016 incluirá en su recorrido este gigante alpino que tiene el discutido título de ser el paso de montaña a mayor altitud de Europa, con la colaboración de Ziklo.es

El emperador Napoleón III mandó trazar esta ruta de carácter militar para unir Niza y Briançon en 1861, atravesando el Col de Restefond a 2656 m de altitud. Cien años más tarde el Departamento de los Alpes Marítimos, dejándose llevar de un chauvinismo exagerado, trazó una nueva ruta aún más alta por el llamado Col de la Bonette a 2715 m y que incluye además un lazo para alcanzar los 2802 m en la llamada Cima de la Bonette con la pretensión de ser la ruta asfaltada más alta de Europa. Como bien saben los granadinos, no lo consiguieron; aunque los franceses insisten, diciendo que el suyo tiene dos vertientes, o sea, que es un puerto de montaña (col), y en eso sí llevan razón.

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Altimetría del col de Restefond – La Bonette por Altimetrias.net

“La ruta más alta de Europa
Esta larguísima ascensión se inicia en el mismo Jausiers a su paso por el río Ubaye, muy frecuentado por los amantes del rafting. La subida comienza a ganar en pendiente media de forma gradual alcanzándose ya el 7% en el tercer kilómetro según empezamos a encadenar sucesivas curvas de herradura mientras continuamente se nos recuerda que nos hallamos en “la plus haute route d’Europe”. No nos dejamos asombrar por los carteles y vamos abandonando el verdor de esa zona inicial y dejando atrás sucesivamente los núcleos de Lans y La Chalanette.

Un primer bastión rocoso frente a nosotros va a ser superado por una ruta cada vez más estrecha y nuevas y continuas curvas de herradura. La torrentera a nuestra derecha entretendrá en parte nuestros esfuerzos en este tramo de apreciable dificultad en el que nos situamos claramente en las cercanías del 8% de media. Las praderas de alta montaña comienzan a enseñorearse del paisaje y un gran precipicio a la derecha nos aleja del río, que queda escondido en el fondo del valle. Pasado el Bar-Restaurante Halte 2000 ya no tendremos ninguna posibilidad de encontrar agua: conviene no olvidar este extremo pues aún nos falta más de la mitad de la escalada.

Un paso por un puentecillo nos da acceso a un nuevo valle y la vegetación arbórea va desapareciendo por completo. Las marmotas, muy abundantes en esta ascensión, irán surgiendo de improviso para saludar nuestro sufrido pedaleo, mientras parecen disfrutar viendo las penalidades que nos ocasiona romper el encanto y la tranquilidad de su hogar. Una nueva zona de herraduras con rampas ya muy serias por encima del 10% nos van a hacer que ganemos de nuevo altura al superar la zona más dura de toda la subida, hasta alcanzar desde nuestra posición unas vistas magníficas sobre el Lago de Essauprés que queda a nuestra izquierda.

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